Hace rato que hay varios en la DC que consideran impostergable la decisión de volver a re perfilar al partido como una fuerza de centro, con identidad propia y distinta de la izquierda.
Publicado el 01.09.2016
Comparte:

Parece estar moviéndose el bote en la DC. Dos buenos analistas de la política chilena, como son Andrés Allamand y Gonzalo Cordero, han advertido esta situación en la Democracia Cristiana y también el hecho que pueden producirse nuevos alineamientos que cambien la tradicional correlación de fuerzas de nuestros partidos y coaliciones.

Los cambios en el sistema electoral, los resultados de las últimas encuestas, el desprestigio de la política y el fracaso del gobierno de Michelle Bachelet son todos elementos que alimentan esta posibilidad. Según Cordero, era Ricardo Lagos el candidato que podía llevar a la DC a mantenerse votando junto con la izquierda en una primera vuelta electoral. Los malos resultados de la CEP para él, hacen pensar en que la DC podría llevar un candidato propio a la primera vuelta y Mariana Aylwin aparece como una carta interesante.

Hace rato que hay varios en la Democracia Cristiana que consideran impostergable la decisión de volver a re perfilar al partido como una fuerza de centro, con identidad propia y distinta de la izquierda. Como ya lo habíamos comentado en este medio, Gutenberg Martínez viene sosteniendo esa tesis hace tiempo y no ha logrado instalarla con suficiente fuerza al interior de su partido, porque siempre la perspectiva de seguir ocupando cargos en un gobierno de la Nueva Mayoría ha sido más fuerte. Los fieles a Bachelet siempre le ganaron la partida a Martínez hasta ahora. Sin embargo, el deterioro del apoyo al gobierno y el surgimiento de otros referentes que pretenden captar el voto de centro y moderado pueden hacer cambiar eso.

En efecto, Ciudadanos, el partido en formación que está liderando Andrés Velasco, y otras fuerzas como Evópoli, Amplitud, el PRI, también pretenden ocupar espacios allí, apostando a que la mayoría del electorado en Chile es moderado y no quiere un cambio radical del modelo de sociedad, que fue la apuesta fallida del gobierno de Bachelet. Hay quienes van más allá y piensan que en el PPD hay un grupo importante de militantes, entre los que se encontraría el Senador Harboe, que también estarían más cómodos en un referente de centro después de varios años de insatisfacción con la conducción de Jaime Quintana y el control del senador Girardi de dicho partido.

Si la Democracia Cristiana no reacciona con rapidez se puede quedar debajo de la mesa, dejando que otros capten ese electorado y desperdiciando así una oportunidad que quizás no se repetirá para volver a ocupar un lugar relevante en la política chilena.

Andrés Allamand pronostica que de las cuatro esquinas que hoy advierte en la escena nacional: centroderecha, centroizquierda, izquierda dura y centro, pasaremos a una etapa con nuevos alineamientos que llevarían a la centroderecha a pactar con fuerzas de centro. Sin que esto parezca descabellado, yo apostaría a que aún falta tiempo para que ello se produzca. No es algo que se vaya a ver en las próximas elecciones. Lo que sí puede ocurrir es que se perfile un centro fuerte después de las elecciones parlamentarias y ello le permitiría a este bloque actuar como bisagra, haciendo alianzas con la derecha y la izquierda para darle gobernabilidad al país.

Es interesante esta posibilidad, pues efectivamente si se dan ciertas condiciones podría dar más gobernabilidad a Chile, cualquiera sea el resultado de la próxima elección presidencial.

Por lo pronto, los próximos pasos en la DC se relacionan con la renovación de su Mesa Directiva, que hoy preside Carolina Goic. Su período culmina este año, pero se especula que podría prorrogarse hasta marzo de 2017 y citar una Junta Nacional para definir el futuro del partido.

Habrá que estar atentos a la evolución de este nuevo intento al interior de la Democracia Cristiana por situar a ese partido en el centro político. Pareciera que hoy tiene más viabilidad que antes, por el desencanto que el electorado de esa tendencia ha experimentado con el gobierno de Michelle Bachelet.

 

Luis Larraín, Foro Líbero.

 

 

 

FOTO:RAUL ZAMORA/AGENCIAUNO

Ingresa tu correo para recibir la columna de Luis Larraín