El montaje comunicacional que se ha hecho por parte de parlamentarios del oficialismo para intentar desprestigiar al ex Presidente Sebastián Piñera es una muestra del nivel de temor que invade a la Nueva Mayoría ante su potencial candidatura en 2017.
Publicado el 22.11.2016
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Las contiendas políticas, en todo el mundo, se están transformando en algo muy sucio y destructivo. En lugar de planteársele a la población ideas orientadas a mejorar sus condiciones de vida y ofrecerles más oportunidades futuras, se está cayendo en la mala práctica de denostar, menoscabar y desprestigiar, ya sea con verdades o falsedades, a cualquier oponente que se considere una amenaza. Lo vimos recién en la elección norteamericana y lamentablemente lo estamos empezando a notar en Chile, aun cuando falta un año para que tengamos elecciones presidenciales.

En este contexto, el montaje comunicacional que se ha hecho por parte de parlamentarios del oficialismo para intentar desprestigiar al ex Presidente Sebastián Piñera por el caso de la inversión en una empresa peruana, acusándolo prácticamente de traidor a la Patria, es una muestra del nivel de temor que invade a la Nueva Mayoría ante una potencial candidatura suya a la Primera Magistratura de la Nación en 2017.

Piñera parece ser “la gran amenaza”. ¿Para quién? Para los partidarios y miembros de la Nueva Mayoría, que ven con pánico que el ex Presidente, que puntea en las encuestas, podría lograr que Chile Vamos retorne al poder nuevamente el próximo año.

Y qué mejor que acusarlo públicamente de querer sacar provecho personal con un fallo desfavorable de La Haya en el conflicto con Perú. Porque sería muy grave que un Presidente favoreciera conscientemente los intereses de un país vecino en un juicio contra Chile, para obtener unos pingües beneficios económicos. ¿Y no es esto lo que pretende demostrar la famosa comisión investigadora del oficialismo? ¿No está demandando acaso el diputado Hugo Gutiérrez, del PC, al ex Presidente?

No nos extrañemos ni nos dejemos engañar por lo que está sucediendo. Esto obedece, a mi juicio, a dos razones. La primera es que en estos mismos instantes se está realizando el trabajo de campo de la encuesta CEP que se publicará en diciembre, y lo que se intenta es destruir la imagen del ex Presidente para que baje fuertemente en las preferencias.

La segunda razón, tal vez más importante aún, es que si el ex Mandatario se presenta a los comicios y resulta elegido, junto con perder el poder, miles de militantes de la Nueva Mayoría perderían las pegas y los privilegios que trae consigo estar en el gobierno. Y ese es un riesgo muy grande que en el oficialismo no están dispuestos a correr.

Piñera es la gran amenaza y, por cierto, no será con ideas precisamente con lo que se intentará combatirlo. La campaña sucia ya empezó.

 

Jaime Jankelevich, consultor de empresas

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO