Es en la educación preescolar, incluido primero básico, donde se juega el gran partido y donde se logran los mayores aprendizajes, y es aquí donde podemos revertir la brecha de capital cultural de nuestros niños.
Publicado el 29.10.2014
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Quisiera manifestar mi confianza en que en el Senado encontremos hombres y mujeres con altura de miras y visión de estado, algo que varios de ellos ya han demostrado en otras ocasiones. Si esto ocurre, podremos tener una gran reforma educacional, y pasarán a la historia por hacer de este un país más justo y equitativo. Para esto creo importante recordar humildemente a los senadores los aspectos más relevantes en materias de educación.

Todos los estudios internacionales demuestran que los pilares de la educación son: la educación preescolar y la calidad de los profesores.

Es en la educación preescolar, incluido primero básico, donde se juega el gran partido y donde se logran los mayores aprendizajes, y es aquí donde podemos revertir la brecha de capital cultural de nuestros niños en función del nivel socioeconómico de las familias. Como dato, un niño proveniente de familia acomodada ha escuchado, a los seis años, más de 30 millones de palabras que uno proveniente de familia vulnerable. Sin embargo, en Chile recién desde 2013 es obligatorio el kínder, iniciativa del ex Presidente Piñera; pero no así el pre-kínder, por lo que tenemos a miles de niños que no asisten al preescolar. Por otra parte, los profesionales peor pagados en el país son las educadoras de párvulos. Vaya desafío tenemos por delante.

Respecto al impacto de los profesores, debemos recordar que un buen profesor puede lograr triplicar el aprendizaje de sus alumnos respecto a un mal profesor. Multiplíquenlo por 14 años de enseñanza. Además, los estudios demuestran que el nivel de puntaje PSU del profesor tiene relación directa con los aprendizajes de sus futuros alumnos. Por esto debemos ser capaces de atraer a los más talentosos de Chile a estudiar pedagogía, teniendo salarios e incentivos de primer nivel, escuelas de pedagogía de estándar mundial, mayor reconocimiento social, mejores capacitaciones, etc.

Hoy lamentablemente la inmensa mayoría de nuestros nuevos profesores egresan con muy bajo conocimiento de aquello que deberán enseñar, y el 74% ingresa a estudiar pedagogía con menos de 550 puntos PSU.Por otra parte, Chile es el país de la OCDE cuyos profesores tienen menos horas para planificar sus clases. Vaya desafío tenemos por delante.

También es relevante que nuestros honorables senadores puedan analizar nuestros problemas y el comportamiento de ellos en perspectiva, esto es, si es que nuestros problemas van aumentando o disminuyendo. Y aquí nos encontramos con que aún tenemos una gran relación entre los aprendizajes de nuestros alumnos y su nivel socioeconómico, pero también debemos decir que los estudios internacionales demuestran que Chile es uno de los países que más va acortando esa brecha entre alumnos de un nivel socioeconómico alto y uno bajo, según el informe de la prueba Pisa.

Y si a esto le agregamos que Chile ha sido el segundo país que más ha mejorado sus resultados a nivel mundial, todo indica que nos queda mucho por mejorar, pero que pareciera que el sistema va logrando mejoras importantes y no sería necesaria una retroexcavadora.

Honorables senadores: tenemos un gran problema en la educación pública, desde donde se han ido miles y miles de familias por no encontrar en ella lo que buscan para sus hijos. ¿Qué pasa con la gestión de ésta, con la autonomía de nuestros directores, el uso de los recursos, con la capacidad de atraer a los mejores profesores?

Debemos enfrentar de raíz, además, el problema del consumo de alcohol y drogas. El consumo de marihuana ha crecido un 11%, y un porcentaje mayoritario de nuestros alumnos ha estado al menos una vez ebrio en el último mes.

 

Alan Wilkins, Ex Seremi de Educación Región Metropolitana.

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI / AGENCIAUNO