Argentina tiene la posibilidad de pasar de ser “el ejemplo de lo que no hay que hacer” a ser “el ejemplo de lo que hay que hacer”.
Publicado el 28.11.2015
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Mauricio Macri es el nuevo presidente electo de los argentinos y deberá gobernar al país a partir del 10 de diciembre. Luego de 12 años de gobierno kirchnerista, un nuevo poder tomará las riendas bajo el lema Cambiemos (nombre del partido de Mauricio Macri). Los resultados del balotaje fueron ajustados. Mauricio Macri obtuvo el 51,4% de los votos frente a 48,6% alcanzados por el candidato oficialista, Daniel Scioli. Sin embargo, tras el triunfo de Cambiemos, ¿cuáles son los cambios que esperan a los argentinos?

Mencionar todos los cambios que vendrán con el nuevo gobierno podría resultar extenso, pero pueden destacarse algunos. En primer lugar, se verá un cambio de modales y de actitud. La actual Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, ganó las elecciones en el 2011 con un 54% de los votos y su mensaje a partir de entonces fue que iba a gobernar para ese 54%. Muy por el contrario, entre las primeras declaraciones realizadas por Macri, se destacó que gobernaría para el 100% de los argentinos a través del diálogo. Es este último el sentido de una democracia republicana, en donde se gobierna para las mayorías, pero también para las minorías. Este mensaje de unidad, en lugar de la confrontación oficialista, es el principal activo capitalizado por Macri para ganar las elecciones. En concreto, más diálogo tolerante y menos autoritarismo.

El cambio de gobierno es un duro golpe al peronismo, ya que no sólo perdió la Presidencia de la Nación, sino que además fue vencido en la provincia de Buenos Aires convirtiéndolo en un suceso histórico. Por esta razón, muchos se preguntan si se acerca el fin del peronismo. Es aún muy temprano para plantear dicha hipótesis y todo dependerá de la difícil tarea de remontar los desastres económicos que se heredaran de la década kirchnerista. Lo que sí puede resaltarse y es para celebrar, es que se frenó el camino hacia el estilo venezolano dictatorial. Esto es un cambio más que importante, no sólo para Argentina, sino que también para la región.

Por último, en cuanto a lo económico, el desafío es inmenso pero esperanzador. Las principales prioridades seguramente sean contra la pobreza, la inseguridad, el narcotráfico y reducir tanto la inflación como el déficit fiscal. Si bien es cierto que se hereda una economía “atada con alambres” también es cierto que hay una enorme liquidez mundial. De esta manera, saneando la calidad institucional del país, Argentina tiene todo para atraer inversiones y retomar las sendas del crecimiento generando empleo y bienestar.

En conclusión, es prematuro diagnosticar un final para el peronismo, pero sí es bueno que el camino no sea apuntar a Venezuela. Argentina comienza a recuperar la República, lo que debería ir acompañado de una democracia limitada que gobierne para el 100% de los argentinos y no sólo para las mayorías. De lo contrario, sólo estaríamos ante la presencia de una tiranía de las mayorías por vías democráticas. Argentina tiene la posibilidad de pasar de ser “el ejemplo de lo que no hay que hacer” a ser “el ejemplo de lo que hay que hacer”. La oportunidad es única y no debe desperdiciarse. Para esto resulta importante recordar las palabras de Thomas Jefferson: “El precio de la libertad, es su eterna vigilancia”.

 

Iván Cachanosky, Investigador de la Fundación para el Progreso.

 

FOTO: FANPAGE MAURICIO MACRI