Según organismos multilaterales como la OCDE o el FMI, por culpa del mal desempeño económico que ha tenido la administración de Bachelet, Chile empieza a alejarse de los países desarrollados.
Publicado el 24.05.2017
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La economía chilena está completamente estancada: el producto interno bruto (PIB) del primer trimestre de este año apenas se movió para crecer 0,1% con respecto al mismo período de 2016, la inversión volvió a retroceder y cayeron las exportaciones en un decepcionante 5%. Nuestra economía no mostraba un panorama tan decepcionante desde la recesión que sufrimos en 2009, a consecuencia de la crisis financiera global.

Lo más lamentable es que, según organismos multilaterales como la OCDE o el FMI, por culpa del mal desempeño económico que ha tenido la administración de Bachelet, Chile empieza a alejarse de los países desarrollados, revirtiendo la muy saludable tendencia que habíamos tenido hasta 2013.

En efecto, según el FMI, en 2013 el PIB per capita de Chile superaba levemente el PIB por habitante de Letonia, el último país de la clasificación de naciones desarrolladas del FMI. Justo al año siguiente, con Bachelet, Letonia nos superó y desde entonces la brecha entre esa nación y nosotros ha seguido aumentando en nuestro perjuicio, hasta llegar a los 2.400 dólares de la actualidad. Así, cada vez se aleja más la eterna aspiración de convertirnos en un país del primer mundo, un sueño que hasta hace poco parecía a la vuelta de la esquina, pero que ya empieza a desvanecerse. Y no es por culpa de los chinos, precisamente.

¿Quiénes son los responsables de este desempeño económico tan mediocre? Sería injusto echarle la culpa al resto del mundo o al precio del cobre, como han hecho reiteradamente algunas autoridades, pues el globo está pasando por un ciclo especialmente boyante y ha crecido el doble que Chile desde 2014.

Hasta 2013 crecíamos más que el resto del planeta (4,1% vs 3,1% del mundo, según el Banco Central), pero justo el año siguiente, cuando asumió Michelle Bachelet, la tendencia se revirtió: el mundo empezó a crecer más que nosotros hasta doblar nuestra tasa de expansión.

Es cierto que el precio del cobre ha disminuido desde el súper-ciclo que benefició a la administración de Piñera, pero en la actualidad la cotización del metal rojo no está para nada en niveles bajos. Al contrario, se encuentra muy por arriba del precio promedio que ha tenido el cobre históricamente: según Cochilco, el precio real del cobre, medido en términos estandarizados y comparables, fue de 366 centavos de dólar por libra entre 2010 y 2013, bajo la administración de Piñera, cuando el país crecía a una tasa superior al 5%. Y, con Bachelet, ese mismo cobre se cotizó a 270 centavos entre 2014 y 2016, cuando la economía creció solo 2% en promedio. Pero, ¿sabe cuál fue el valor promedio entre 1935 (primer año con estadísticas) y 2016? Pues 213 centavos por libra, bastante menos que la cotización que se ha registrado con Bachelet desde que asumió. De hecho, el precio ronda ahora los 250 centavos, por lo que, en términos históricos, la cotización actual del cobre no es baja en absoluto.

En la década de los noventa el precio promedio real y estandarizado del cobre fue de 167 centavos, y el país creció a tasas superiores al 6% como media. En la década pasada (2000-2009) el precio promedio fue de 221 centavos y el país crecía a tasas superiores al 4% anual (ver tabla 1). O sea que Chile, desde que recuperó la democracia, ha crecido bastante más que ahora con precios del cobre inferiores a los actuales. No es una buena excusa, entonces, echarle la culpa al metal rojo por el bajo crecimiento que tenemos en la actualidad. Como tampoco podemos responsabilizar a los chinos ni al resto del mundo por nuestros malos indicadores.

 

Ricardo Leiva, Doctor en Comunicación de la Universidad de Navarra

 

 

Tabla 1: Relación entre el precio real del cobre y el crecimiento del PIB chileno
  Promedio 90-99 Promedio 00-09 Promedio 10-13 Promedio 14-16
Precio Cobre 167,6 221,0 366,8 270,5
Crecimiento PIB 6,1 4,2 5,3 2,0
Fuente: Cochilco – FMI

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO