Es el momento para que, de una vez por todas, la derecha o centro derecha -como quiera llamarla- aprenda que sus liderazgos políticos tienen que ser usados en pro del sector y no en beneficio político propio, algo que los partidos de la Nueva Mayoría manejan o entienden a la perfección.
Publicado el 06.02.2015
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Pésimas noticias trajo, principalmente para la Alianza, la encuesta Adimark de enero. Con una evaluación que apenas alcanzó el 11% y un rechazo histórico del 78%, viene a cerrar un mes que estuvo marcado por los coletazos del caso Penta, donde se vieron implicados una serie de dirigentes y parlamentarios principalmente de la Unión Demócrata Independiente (UDI) a través del financiamiento irregular de sus campañas en las pasadas elecciones, como lo reconoció el senador Iván Moreira, a diferencia de la senadora Ena von Baer que negó haber recibido recursos de Penta fuera del marco legal.

También se vieron involucrados políticos de otros sectores, como el ex ministro y ex candidato presidencial Andrés Velasco y el actual ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga (DC), que al igual que von Baer negaron haber recibido dineros de Penta para financiar sus campañas presidenciales o al Senado, respectivamente.

Los resultados en este estudio tampoco son positivos para el gobierno de Bachelet con un 41% de aprobación y 54% de rechazo, ni para su coalición política, con un 35% de aprobación y 54% de rechazo. Esto último teniendo en cuenta las propias palabras del presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, quien en julio de 2011 señaló: “Chile no merece un presidente con este nivel de desaprobación”, cuando el ex presidente Piñera marcaba un 52% de rechazo. Pero más allá de esta acotación, los resultados de la encuesta Adimark son demoledores para la Alianza. Marcando el peor momento de la coalición de centro derecha, agudizando una crisis iniciada en las derrotas electorales en las elecciones municipales 2012 y parlamentarias-presidenciales 2013, con el aplastante triunfo de Michelle Bachelet y la pérdida del gobierno.

Un mal momento político que tampoco han sido capaces de revertir las nuevas directivas de los dos principales partidos opositores. Donde incluso el presidente de la UDI se vio directamente involucrado en el caso Penta, lo que lo dejó sin mucha capacidad de maniobrar, recibiendo algunas críticas por el manejo del caso por parte de la directiva que encabeza. Mientras que la directiva de Renovación Nacional debió afrontar no solamente los coletazos de este caso, sino que también la disminución de su bancada parlamentaria con la renuncia a la colectividad de cuatro parlamentarios, los que conformaron el movimiento político Amplitud. Éste, en un comienzo, manifestó que su objetivo era ampliar la Alianza, pero finalmente optaron por el camino propio debilitando aún más a la centro derecha. Acercándose incluso a Andrés Velasco y sectores autodenominados liberales, aumentando durante el último tiempo las críticas tanto a la Alianza como a su ex partido.

Por otro lado, durante las últimas semanas surgieron algunas ideas para salir del mal momento en el que se encuentra la principal coalición opositora, como la propuesta de conformar un “partido único” de centro derecha del senador Andrés Allamand. Idea que ha sido valorada y compartida por algunos parlamentarios de la UDI, esto teniendo en cuenta principalmente el cambio del sistema electoral. Pero que otros han criticado recordando los inicios de RN y UDI a finales de los 80, cuando conformaron una única colectividad que no terminó de la mejor manera. Sin embargo, es una idea que de ninguna manera habría que descartar. Incluso, con el estallido del caso Penta ha tomado nuevamente fuerza la idea de cambiarle el nombre a la UDI propuesta por el senador Hernán Larraín después de la debacle electoral del 2013.

Pero también del intento por parte de las directivas de RN, Evópoli, el PRI y la propia UDI, de institucionalizar una nueva coalición política para crear un nuevo referente de derecha y centro derecha. No obstante, han surgido voces disidentes al interior de la Alianza lideradas por el senador Manuel José Ossandón, quien no sólo criticó esta iniciativa, sino también el silencio del ex Presidente Sebastián Piñera por el caso Penta. Lo que generó la molestia en el movimiento político Evópoli, surgido durante el gobierno del ex Mandatario, provocando ruido innecesario a pocos días del anuncio por conformar una coalición política con miras a ser una opción de gobierno el 2018, donde uno de los grandes referentes, entre otros, debe ser Piñera.

Con todo, tras lo malos resultados en la encuesta Adimark las esquirlas del caso Penta golpearon con vehemencia principalmente a la UDI, y también a la Alianza. Parafraseando a Ena von Baer, un “error involuntario” le ha salido bien caro al sector, dejándolo prácticamente a la deriva. Es el momento para que, de una vez por todas, la derecha o centro derecha -como quiera llamarla- aprenda que sus liderazgos políticos tienen que ser usados en pro del sector y no en beneficio político propio, algo que los partidos de la Nueva Mayoría manejan o entienden a la perfección. Lamentablemente la opción de volver a La Moneda el 2018 para el sector se ve cuesta arriba con una UDI debilitada. Veamos si la tormenta amaina en las próximas semanas.

 

Pablo Lira, Cientista Político.

 

 

FOTO:DAVID CORTES SEREY/AGENCIAUNO