Si es demócrata, ¿por qué está aliada con el Partido Comunista? Y si es cristiana, ¿cómo es que apoya el aborto en tres causales? Ante tal contradicción, lo que uno esperaría es que este partido no tenga tanto miedo a perder adeptos (o a perder el poder) y realice una revisión profunda de sus principios y postulados. Y que sea fiel a ellos.
Publicado el 26.03.2017
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“A la Democracia Cristiana le sobra miedo a perder adeptos”, me decía el año pasado en una entrevista el dos veces ministro de Eduardo Frei Montalva e histórica figura de la DC, William Thayer. Y yo hoy me pregunto qué le pasa a la ex Falange que ha perdido personalidad, convicciones y centro. Es que cuesta entender, a modo de ejemplo, cómo este partido que nació en 1957 está traicionando su nombre. Sí, su nombre, su marca.

Partamos por la palabra “democracia”. Para ser bien literales, según el diccionario de la Real Academia Española, significa “doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder directamente o por medio de representantes”. Ergo, incluye libertad, elecciones populares y una larga lista de derechos humanos.

Si es así, entonces, ¿qué hace la Democracia Cristiana aliada con el Partido Comunista en el mismo bloque? Después de todo, el PC es un partido que no es democrático, que no acepta las libertades individuales, que es jerárquico al extremo, que legitima el uso de las armas para llegar al poder, que ha asesinado a más de 100 millones de seres humanos a lo largo de su historia, que no cree en la propiedad privada, etc…

He aquí, entonces, una responsabilidad institucional de la DC que debería explicar a todos sus camaradas. Pero da lo mismo lo que expliquen, porque comunismo y democracia nunca podrán ir de la mano, son antónimos.

De más está decir que muchos militantes no están cómodos con este matrimonio, situación que quedó claramente expuesta cuando el Gobierno cubano no dejó entrar a Mariana Aylwin a la isla y el PC apoyó – entre líneas- la decisión de Raúl Castro. Entonces vinieron las amenazas y los berrinches, ¿pero se tomó alguna determinación? Ninguna. Es que el amor por el poder es más fuerte. Pisoteada la democracia.

Sigamos con la segunda palabra del nombre, “cristiana”.

El humanismo cristiano tiene un respeto máximo por la vida humana desde el momento de su concepción hasta la muerte natural. Aquí nuevamente tropezamos fuerte. La mayoría de los parlamentarios de esta tienda apoya el aborto en tres causales. Es decir, apoyan la vida humana, pero sólo a veces. La vida ya no es un absoluto, sino que un concepto relativo. Eso no es ser cristianos, señores de la ex Falange.

Ante tal contradicción, lo que uno esperaría es que este partido no tenga tanto miedo a perder adeptos (o perder el poder) y realice una revisión profunda de sus principios y postulados, y sea fiel a ellos, como lo fueron Eduardo Frei Montalva, Patricio Aylwin, Gabriel Valdés y otros. Porque definitivamente hoy, hasta el nombre está mal puesto, cuestión que se nota de lejos, ya que a algunos militantes les molesta en lo más profundo. ¿Habrá una nueva Democracia Cristiana o nos tendremos que acostumbrar a que ésta ya no exista según sus principios? ¿A que sea una DC, sin la DC?

 

Rosario Moreno C., periodista y licenciada en Historia UC

 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE / AGENCIAUNO