La directiva continúa repitiendo que aspira a alcanzar una eventual alianza de centroizquierda, opción que en realidad ya no existe, si lo que se busca es ofrecer moderación al electorado de centro. No es factible porque ya tres partidos (PS, PR y PC) se cuadraron con el candidato que cree que “las fuerzas voraces de las transnacionales dilapidan nuestros recursos y explotan a nuestra gente”.
Publicado el 03.05.2017
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“Si algún partido va directo a la primera vuelta, debe ser coherente y llevar su propia lista parlamentaria. No se puede tener chicha y chancho, porque se puede intoxicar”, recalcó en abril Ernesto Velasco, presidente del Partido Radical.

La Democracia Cristiana no escuchó las amenazas de ningún partido de la agonizante Nueva Mayoría y confirmó que irá con su candidata directamente a primera vuelta. Las consecuencias de quedar excluidos de la lista parlamentaria común no lograron que la DC cambiara de opinión. ¿Por qué?

Primero, porque prevaleció la mirada de que el partido está perdiendo a su electorado. No quieren seguir sufriendo los costos de haber sido “cómplices activos” del Gobierno de Michelle Bachelet. Para la DC resulta demasiado riesgoso seguir dilapidando su capital electoral en una aventura refundacional que seguirá siendo impulsada por sus socios de la Nueva Mayoría y, paradojalmente, por ella también.

Segundo, porque configurar una lista parlamentaria común es prácticamente imposible, dado que la nueva ley electoral obliga a que un 40% de los candidatos sean mujeres. En la práctica, esta novedad impone una restricción muy fuerte. No existen suficientes mujeres activas en política en condiciones reales de competir, en consecuencia, todos los candidatos no caben en una lista.

Casarse con una lista parlamentaria común no es lo que mueve hoy a la DC. Tampoco parece conveniente aliarse ahora con el Partido Comunista, si lo que pretende es cautivar a su electorado tradicional. Siendo pragmáticos, será difícil acordar un programa de gobierno que deje contentos a ambos partidos.

Para la DC, recuperar su identidad como partido no será fácil. Y si tiene que recuperarla es porque la perdió. Para ello tendría que moderar su discurso y presentarse como una alternativa diferente de cara al país, lo que la obliga a distanciarse y diferenciarse de sus actuales socios de izquierda. Cosa que quieren hacer algunos, pero con “matices”, como es costumbre en la DC.

¿Es Carolina Goic la persona indicada para demostrar una diferenciación ideológica? ¿Tiene la DC la convicción ideológica para hacerlo? La respuesta es ¡No!

Goic no prende en las encuestas porque no puede ofrecer nada distinto a lo que ha ofrecido la Nueva Mayoría. Tanto la candidata como su directiva tienen un ADN de izquierda estatista que no está en sintonía con lo que busca su electorado “extraviado”. Es improbable que la senadora consiga seducir a los votantes moderados, cuando es evidente que ella y Bachelet han compartido una misma visión de país.

Además, la directiva DC continúa repitiendo que aspira a alcanzar una eventual alianza de centroizquierda, opción que en realidad ya no existe, si lo que se busca es ofrecer moderación al electorado de centro. No es factible porque ya tres partidos (PS, PR y PC) se cuadraron con el candidato que cree que “las fuerzas voraces de las transnacionales dilapidan nuestros recursos y explotan a nuestra gente”. ¡La cuadratura del círculo no es posible!

Adicionalmente, como un balde de agua fría caerá sobre las huestes de Alejandro Guillier que el Frente Amplio haya conseguido las firmas para realizar sus propias primarias, ya que en la práctica lo que está en juego ahora es quién será capaz de capturar el voto de izquierda. Por lo cual ambos bandos intentarán extremar sus discursos para seducir a un mismo público. En un juego de suma cero, lo que capte Beatriz Sánchez será a costa de Alejandro Guillier.

Según la encuesta Adimark, Beatriz Sánchez acaba de alcanzar un 11% de preferencias, transformándose en el principal enemigo de Guillier (19%), que viene cayendo muy fuerte desde el 28% alcanzado en enero. Hoy es incierto si será él o Sánchez quien pase a la segunda vuelta. De esta forma, puede ocurrir que todos los candidatos de la fallida Nueva Mayoría queden fuera de carrera para el balotaje final. Así, que el ex Presidente Piñera y Beatriz Sánchez sean quienes definan la carrera presidencial es un escenario factible.

Ante esta amenaza, la DC no tiene otra opción que moderar en serio su discurso y refrendarlo con un programa coherente. Pero esa DC ya no existe. Para lograrlo tendría que hacer un fuerte cambio en el equipo, llamando a Soledad Alvear, Mariana Aylwin, Gutenberg Martínez y tantos otros “progresistas con progreso” del partido a ser candidatos a parlamentarios en las próximas elecciones. De lo contrario, ese electorado de centro preferirá votar por un candidato de centroderecha moderado, como es el ex Presidente Piñera.

Mantener la premisa de que se puede continuar consumiendo ”chicha y chancho” sin intoxicar al “electorado extraviado” es una ilusión.

 

Gonzalo de la Carrera C., ingeniero comercial UC y conductor de “Directo al grano” en Radio Agricultura

@carreragonzalo

 

 

FOTO: CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO