Ya se le dijo a la clase media que la reforma tributaria la pagaría el 1% más rico y finalmente no fue así, por lo que no es de extrañarse que no confíen en el Gobierno cuando les aseguran que la reforma educacional no generará perjuicios ni cierre de colegios.
Publicado el 16.11.2014
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El Partido Comunista ganó mucho espacio al interior de la Nueva Mayoría al hacer suyas las demandas de los movimientos sociales (habiendo tenido una activa participación en el más importante de ellos), quedando en una posición mucho más privilegiada que la Democracia Cristiana, pese a la mayor presencia en el Congreso de estos últimos.

Lo anterior contribuyó a aumentar la tensión entre los dos partidos, que en muchos temas tienen posturas opuestas y se han mantenido permanentemente haciendo un “gallito” de poder.

Hasta ahora ha quedado la sensación de que siempre lo ha ganado el PC, sobre todo tras la decisión de la Presidenta de mantener en su cargo al embajador Contreras tras sus polémicas declaraciones en Uruguay.

Sin embargo, estamos frente a un escenario no previsto por nadie al interior del oficialismo: la desaprobación de las reformas del Gobierno supera a su aprobación en todas las encuestas. Esto le está pasando la cuenta a la bancada estudiantil e incluso a quien se creía “incombustible”; a la propia Presidenta y su gobierno.

Este nuevo escenario representa sin duda una tremenda oportunidad para que la DC pueda reposicionarse al interior del conglomerado.

La clase media pareciera no estar representada y la oposición no ha sido capaz de capitalizar su descontento con el Gobierno. Pero esto no será así eternamente, ya que si se insiste en implementar reformas desfavorables en materias altamente sensibles para este sector -en especial la educacional- podrían terminar empujándolos hacia la vereda contraria.

Ya se les dijo que la reforma tributaria la pagaría el 1% más rico y finalmente no fue así, por lo que no es de extrañarse que no confíen en el Gobierno cuando les aseguran que la reforma educacional no generará perjuicios ni cierre de colegios.

Pero todo esto no sólo representa una oportunidad para que la DC obtenga el lugar que le corresponde según su peso relativo, sino que también para que pueda retomar sus propias convicciones, dejando de tener que bajar la cabeza frente a quienes gritan más fuerte.

La DC percibe lo anterior. O eso habría de esperarse.

Ya Ignacio Walker ha dicho en reiteradas ocasiones que defenderá a los colegios particulares subvencionados (en donde estudia el 54% del total de los alumnos del país) y que luchará para que todo cambio sea para mejor.

La pelota está en su cancha, pronto sabremos si hicieron un gol…o un autogol.

 

Bárbara Briceño, Cientista Político.

 

 

FOTO: RODRIGO SÁENZ/AGENCIAUNO