La comunidad de la igualdad dijo que había que cambiarlo todo, que unos pocos Hobbits tienen mucho y son culpables de que otros tengan poco.
Publicado el 26.07.2015
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En los tiempos de Bilbo Bolsón, cuando él celebraba sus famosas fiestas en Bolsón Cerrado, había en la Comarca otro pueblo que, cansado de la desigualdad, eligió un gobierno que pusiera fin a los abusos de los poderosos. Bilbo nunca quiso vivir en ese pueblo, llamado Chilitón, porque desde que volvió de sus viajes era muy rico y a pesar que todos en la Comarca lo admiraban, él sabía que allá sospechaban del origen de su fortuna. En una ocasión, que iba de paso por esas tierras, escuchó la conversación de dos vecinas, una decía a la otra:

-Y usted cree que Bilbo hizo su fortuna trabajando durante su viaje?

-Cómo se le ocurre vecina, decía la otra, aquí todos dicen que abusaba de sus trabajadores, no les pagaba un sueldo justo y para colmo ahora todo se lo quiere heredar a Froddo, así que la desigualdad va a aumentar…

Por eso Bilbo evitaba ir por ahí y cuando tenía que hacerlo, seguía de largo sin detenerse. Un día se enteró de que en Chilitón habían elegido un nuevo gobierno, que lo cambiaría todo para que hobbits como él no pudieran seguir abusando y paguen impuestos de verdad, así todo será gratis.

Bilbo, le contó esto a Gandalf y el viejo movió la cabeza con pesadumbre. Se acercan malos tiempos en Chilitón, Bilbo; es el espíritu de Sauron, que todo lo controla, que se ha metido en el alma de esos Hobbits y les hace creer que el gobierno puede darles todo gratis. No se dan cuenta que los talleres, las fábricas, se van a ir de Chilitón, ningún Hobbit industrioso va a querer trabajar allí, sólo van a quedar los Sacovilla y tu sabes que esos primos tuyos al final se pelean entre ellos, porque algunos tienen buenas intenciones, pero otros siguen pensando igual que en los tiempos oscuros, cuando quisieron gobernar toda la Comarca.

Entonces Gandalf le contó la historia.

Hace muchos años Bilbo, cuando tu estabas de viaje, en Chilitón eligieron un presidente que se había dejado seducir por las ideas de Sauron; el Comandante que gobernaba la Isla de los mares cálidos llevó la revolución a Chilitón. Las minas, que eran su principal riqueza, prácticamente se paralizaron; las tierras que habían pertenecido por generaciones a Hobbits agricultores les fueron quitadas mediante la fuerza; las industrias cayeron bajo el poder de Saruman y no produjeron más.

La violencia llegó y fue brutal. Tu sabes Bilbo que en esos años oscuros el poder del lejano y enorme país negro era tremendo, parecía que iba a dominar el mundo. En todas las regiones que lograban controlar se terminaba la libertad, un muro largo y frío dividía los reinos libres de las tierras heladas, en que la gente vivía en edificios grises, con la tristeza de la resignación. Los ejércitos de Sauron avanzaban país tras país, continente tras continente.

Muchos pueblos, entre ellos los Hobbits de Chilitón, pagaron un alto costo por haber quedado al medio de la gran guerra, la que los elfos llamaron “guerra fría”. Pero el muro cayó, los horcos que lo sostenían huyeron y luego desaparecieron antes que la luz los delatara. Uno de los líderes de la frontera del país negro, precisamente el que cuidaba el muro, fue recibido en Chilitón y allí murió sin responder por sus crímenes. Así es la historia querido Bilbo, la justicia tiene misterios que ni siquiera los Jueces conocen.

Chilitón progresó, los Hobbits se pusieron de acuerdo en sacar lecciones de los años oscuros; nunca más, dijeron, permitiremos que las ideas de Sauron nos gobiernen. Nunca más nos veremos como enemigos unos Hobbits con otros; aprendimos que hay ciertos derechos que se deben respetar siempre; que cada Hobbit tiene derecho a vivir su vida libremente, elegir la escuela de sus hijos, progresar con su trabajo, ser dueño de lo que produce.

Antiguos seguidores de Sauron se liberaron de su influencia maligna, cambiaron completamente, valoraron el progreso y la libertad como nunca antes. Claro, mi viejo amigo, que eso no significaba que todos los Hobbits de Chilitón pensaran igual, seguían habiendo diferencias; algunos querían que se compartiera una parte un poco mayor de las cosechas entre todos, pero el progreso y la paz estaban asegurados.

Y qué pasó Gandalf? Preguntó Bilbo.

Que estos Hobbits se habían liberado de la influencia maligna, pero no se habían liberado completamente del efecto del anillo. El poder, querido Bilbo, el poder sigue haciendo de las suyas. Perdieron el gobierno que habían tenido por 20 años y para recuperarlo formaron la “Comunidad de la Igualdad”, aliándose con unos pocos que todavía siguen a Sauron.

La comunidad de la igualdad dijo que había que cambiarlo todo, que unos pocos Hobbits tienen mucho y son culpables de que otros tengan poco. Chilitón, dicen, es una tierra injusta, hay Hobbits que abusan de otros.

Pero Gandalf, exclamó Bilbo angustiado, se van a volver a dividir, a pelear, van a dejar de progresar. Significa que Sauron está vivo, que su influencia maligna no se ha extinguido. ¿Qué vas a hacer Gandalf?

Por cierto que Sauron sigue vivo, mi ingenuo camarada, está en cada uno de nosotros, esperando el momento, agazapado, atento a que se abra una hendija entre nuestras debilidades, por donde emerger diciéndonos lo mismo de siempre: que otro es culpable de nuestros problemas, que cuando mi vecino progresa yo estoy peor, que la igualdad debe gobernar toda la Comarca, que el poder debe volver a concentrarse, que hay mucha libertad y eso sólo favorece a algunos.

Me preguntas qué voy a hacer? Nada Bilbo, nada. Son los Hobbits de Chilitón los que tienen que darse cuenta del error que están cometiendo, son ellos los que deben ver lo que han progresado. Ellos tienen que poner fin a la comunidad de la igualdad y volver al camino de la paz y el progreso real. Nadie lo puede hacer por ellos.

Y cuándo es tu cumpleaños querido Bilbo?

 

FOTO: AGENCIA UNO

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