El Estado urgentemente se debe reformar. Su ineficiencia e incapacidad, que ahora ya podría afectar hasta la legitimidad de nuestra democracia, no se puede seguir aceptando.
Publicado el 16.10.2016
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En las últimas semanas hemos sido testigos de muy serios problemas que afectan a diversos organismos del Estado, en todos los cuales ocurren cosas de la máxima gravedad, sin que curiosamente se discuta a nivel político, la urgencia de una reforma profunda, que, entre otras cosas, ponga término a la captura del mismo por parte de los partidos oficialistas. Los impuestos que financian al Estado son altísimos versus la bajísima competencia que demuestra, lo que requiere una intervención urgente que permita tener un Estado que responda a las exigencias actuales que el país demanda.

Partamos por el gravísimo problema causado a casi 500.000 chilenos que no podrán sufragar donde tenían su domicilio electoral, ya que por decisiones que alguien tomó en su debido momento, éste se les cambió automáticamente al renovar su carnet de identidad o pasaporte, sin que se les preguntara o pidiera autorización para hacerlo. Esto lo sabían en el Ministerio de Justicia hace meses, pero no se hizo nada por revertir lo ocurrido. Hoy, a escasos días de las elecciones, crecen las opiniones sobre que esto podría terminar impugnando la legitimidad de todo el proceso electoral, porque en ciertos municipios la cifra de personas afectadas supera las decenas de miles, con lo cual, en resultados estrechos, se podría terminar judicializando y deslegitimando la elección.

¿Qué ha hecho el Estado ante este problema? Lavarse las manos. Cuando los afectados preguntaban en el Servel, la respuesta fue: no vote, si total es voluntario. ¿El Registro Civil? Echarle la culpa al Servel y viceversa. Y el gobierno, solamente decir que esto no afectará los resultados, con lo cual están implícitamente reconociendo que esos 500.000 afectados probablemente no podrán votar.  ¿No es acaso indolencia esto?

Sigamos con el Sename. Lo sucedido en Valparaíso es también de la máxima gravedad. El gobierno exoneró a Esteban Elortegui porque las asociaciones de funcionarios le hicieron una toma durante 70 días, pues el director exonerado impartió sumarios a esos mismos funcionarios, por maltrato normalizado, como él lo señaló. Eso no les gustó a dichos señores, lo amenazaron con paros y después se tomaron los centros. El gobierno, en lugar de apoyar al director regional, decidió sacarlo del cargo.

Para terminar, solo por razones de espacio, está el problema del Hospital San José. El director lleva auditores, porque existen serias irregularidades en el uso de los dineros. Ante esto, los funcionarios le hacen una huelga por “maltrato” y lo amenazan con escalarla. Y esto porque se deben miles de millones a los proveedores mientras dichos funcionarios han recibido millones, por trabajos no realizados, incluso en cargos ilegales.

Todo esto en un par de semanas. Y cuántos ejemplos de trámites interminables por la misma incompetencia. El Estado urgentemente se debe reformar. Su ineficiencia e incapacidad, que ahora ya podría afectar hasta la legitimidad de nuestra democracia, no se puede seguir aceptando. La captura del Estado no da para más.

 

Jaime Jankelevich, consultor de empresas.

 

 

 

FOTO:MARIO DAVILA GARCIA/AGENCIAUNO.