Si los partidos de ChileVamos ya decidieron institucionalmente que sean las primarias legales la instancia y mecanismo para elegir a su candidato único, ¿de qué sirve apurar los tiempos?
Publicado el 17.10.2016
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En los partidos de ChileVamos, la ansiedad está causando estragos. En vez de estar concentrados en tener un buen resultado municipal, han caído en la trampa de la izquierda de poner la atención del debate en la elección presidencial del próximo año. Con el Gobierno marcando altos niveles de rechazo, esta actitud transita del error político a la tontera con mucha rapidez.

Esto puede ser doblemente perjudicial para sus intereses, primero porque distrae sus energías en debates hoy inútiles y deja de marcar sus diferencias con un Gobierno de la Nueva Mayoría mal evaluado para mostrarse dividida. Y, en segundo lugar, con esta actitud le resta importancia al esfuerzo de miles de candidatos a concejal y alcalde que están recorriendo el país a su ancho y largo con un mensaje de unidad y cambio, obligándolos a pronunciarse innecesariamente respecto de con quién se sacan fotos o no.

Lo curioso es que, esta vez, no son los precandidatos quienes apuran la decisión de los partidos, sino que los propios partidos son los que esperan un pronunciamiento de quien lidera las preferencias: Sebastián Piñera.

Entonces, como la interpelación a definir las candidaturas no es genérica, sino específica hacia el ex Presidente Piñera, cabe preguntarse las razones. Si los partidos de ChileVamos ya decidieron institucionalmente que sean las primarias legales la instancia y mecanismo para elegir a su candidato único, ¿de qué sirve apurar los tiempos?

Estarán pensando en que si quien lidera las encuestas decide ser candidato, ellos se plegarían a él sin competir. Eso sería un grandísimo error. Sebastián Piñera, o quien sea el candidato presidencial de ChileVamos, no necesita la unanimidad de los partidos. Mucho mayor es el beneficio de competir en primarias, pudiendo
legalmente hacer campaña durante el primer semestre del 2017 para difundir sus ideas y propuestas para finalmente ser elegido por cientos de miles de ciudadanos que libremente lo escogen entre alternativas diferentes. Esa fuerza, la del triunfo en primarias, se constituye en un plus electoral que está medido y estudiado desde hace mucho tiempo en las dinámicas de las elecciones. Renunciar al plus por
la ansiedad de los partidos sería un autogol evidente.

Respetar las reglas, a pesar de lo cambiante de las circunstancias, es un valor que debe ser cuidado en ChileVamos, porque lo aleja del oportunismo y lo acerca a la confianza que debe despertar en los ciudadanos si aspira a conducir nuevamente los destinos del país. Entender correctamente y con humildad por qué los chilenos le están dando esta segunda oportunidad debiera ser el debate que post elecciones municipales concentre la atención de los partidos.

 

Gonzalo Müller, profesor Centro de Políticas Públicas UDD.

 

 

 

FOTO:MARIO DAVILA/AGENCIAUNO.