Algunas parlamentarias de la llamada “bancada feminista” propusieron eliminar toda alusión pública a Jaime Guzmán. Llama la atención que en plena democracia, algunas diputadas impulsen una propuesta con marcados tintes antidemocráticos.
Publicado el 02.07.2018
Comparte:

El pasado jueves 28 de junio, Jaime Guzmán Errázuriz habría cumplido 72 años de edad. Al ser una de las figuras más influyentes de la mitad del siglo XX chileno, conviene evaluar su participación en la escena pública en un nuevo aniversario de su nacimiento.

Jaime Guzmán tuvo diversas facetas. Desde temprana edad se vinculó a la política, siendo la campaña de Jorge Alessandri Rodríguez en 1958 su primer acercamiento a este mundo. Ingresó a la universidad a los 16 años y, como estudiante de Derecho, destacó por su desempeño. En esos mismos años, fundó el Movimiento Gremial de la Universidad Católica, que en 2017 celebró 50 años de trayectoria. Su desempeño como abogado constitucionalista fue influyente, al punto que hoy podemos llamarlo el arquitecto de la Constitución de 1980, la cual –no debemos olvidar– actualmente lleva la firma del ex presidente Lagos. Ya como profesor universitario, impartió sus clases de Derecho Político en el Campus Oriente, el mismo lugar donde fue víctima del ataque terrorista que le dio muerte un 1º de abril de 1991. Su proyecto político, convertido en legado, es la Unión Demócrata Independiente, uno de los partidos más relevantes de los útimos 30 años.

Recientemente, algunas parlamentarias de la llamada “bancada feminista” –integrada por representantes de los partidos Comunista, Socialista, Por la Democracia y Radical– propusieron eliminar toda alusión pública a Jaime Guzmán. Llama la atención que en plena democracia, algunas diputadas impulsen una propuesta con marcados tintes antidemocráticos. Con el objetivo de evitar situaciones como esta, es preciso conocer a Guzmán desde sus más diversas facetas. Existen diversas obras de interés para esta tarea: en primer lugar, podemos mencionar Escritos personales (varias ediciones), un libro inconcluso, que otorga la posibilidad de conocer de primera mano los pensamientos y posturas de Guzmán en diferentes temas, como la cuestión universitaria, por ejemplo. También existen lecturas más bien críticas, como la que ofrece Daniel Mansuy en Nos fuimos quedando en silencio. La agonía del Chile de la transición (IES, 2016). Finalmente, una obra mediante la cual es posible conocer al líder gremialista de manera más completa –su vida, sus inicios en la política y su proceso de maduración en este ámbito– se encuentra en la obra de José Manuel Castro, titulada Jaime Guzmán. Ideas y política 1946-1974. Volumen 1. Corporativismo, gremialismo, anticomunismo (Centro de Estudios Bicentenario, 2016).

Frente a propuestas como la impulsada por la diputada Marcela Hernando (PR), conviene revisar de manera responsable quién es el personaje en cuestión, no sólo para comprenderlo, sino también para evaluar el alcance de las graves acusaciones en contra de Jaime Guzmán. Hernando fundamentó su propuesta en testimonios sobre el trato discriminatorio que habría tenido Guzmán con algunas mujeres. Sin embargo, en Testimonios de una vida de servicio público (2017) queda de manifiesto el respeto que tenía el fallecido senador con diversas mujeres, con quienes también tuvo largas amistades. Del mismo modo, en esta obra, se puede conocer el espíritu humilde, trabajador y de incansable vocación de servicio público que tuvo Jaime Guzmán, características loables que la bancada feminista pretende eliminar del espacio público mediante la prohibición propuesta.

Monserrat Risco, investigadora Centro de Estudios Bicentenario y CEUSS