La experiencia reciente nos indica que el cambio no es opcional. Si queremos tener una economía saludable, necesitamos líderes que entiendan cómo incorporar inteligencia artificial en sus procesos de negocios, sin temores infundados. Si no lo hacemos, no sería raro que en algunos años el mercado nos deje fuera de la conversación.
Publicado el 07.08.2017
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Si como país no nos ponemos en serio a incorporar Inteligencia Artificial en nuestros procesos de negocios a nivel público y privado, el mercado podría terminar desconectándonos.

Probablemente ninguno de nosotros, aunque hable muy bien inglés, entiende de qué están hablando Bob y Alice:

–       Bob: “I can can I I everything else.”

–       Alice: “Balls have zero to me to me to me to me to me to me to me to me to”.

Pero qué tal si les dijera que Bob y Alice no son una parejita que está chateando en WhatsApp, sino dos chatbots basados en Inteligencia Artificial (IA) que hace pocos días sostenían una intensa negociación en los laboratorios de FAIR (Facebook Artificial Intelligence Research).

Uno de los proyectos desarrollados en FAIR consistía en enseñar a estos dos chatbots a hablar en inglés y a negociar entre sí. Todo iba muy bien, hasta que luego de dos días de negociación ininterrumpida, Bob y Alice inventaron un lenguaje propio más eficiente para negociar que el inglés. Los científicos a cargo del proyecto decidieron desconectarlos, para evitar que avanzaran sin ellos entender de qué estaban hablando.

Muchos analistas interpretaron erróneamente este apagón, como una reacción temerosa, para evitar una posible conspiración de las máquinas contra los humanos. No se trata de esto en absoluto. Los sistemas de procesamiento de lenguaje natural basados en IA, como Siri o Alexa, están diseñados para que nosotros humanos podamos comunicarnos más fluidamente con ellos, y viceversa. El objetivo de Facebook es que estos bots aprendan a negociar con humanos, por eso prefieren obligarlos a usar una jerga que entendamos.

Líderes como Jeff Bezos (Amazon), Bill Gates (Microsoft), Mark Zuckerberg (Facebook), Elon Musk (Tesla) y Larry Page (Google), junto con agregar cada vez más millones a sus patrimonios, están en una carrera desatada por desarrollar sistemas que puedan interactuar entre sí y con nosotros autónomamente. En esta carrera, parece Facebook está tomando la delantera. La gran cantidad de interacciones que sus dos mil millones de usuarios realizan diariamente, les permiten tener información invaluable para entrenar sus avanzados sistemas de IA. Una publicación reciente de Stanford estableció que basta que un usuario haya dado 200 likes para que Facebook pueda adivinar sus preferencias políticas y de consumo mejor que el propio cónyuge.

Sin duda que desarrollar chatbots autónomos abre muchas oportunidades. Pensemos en qué pasaría si nuestros autos pudiesen negociar entre ellos para decidir quién toma el mejor atajo; o si nuestra cuenta corriente tomara un crédito de enlace a tasa preferencial para evitarnos un sobregiro.

¿Y cómo nos afecta esto a nosotros en Chile?

Así como estos científicos, cuando no entendieron la conversación, decidieron desconectar a Bob y Alice, me parece que en Chile en el ámbito público y privado optamos por desconectar estas conversaciones. Siempre es más fácil y seguro para un gerente seguir haciendo lo mismo de siempre.

La experiencia reciente nos indica que esta vez el cambio no es opcional. Si queremos tener una economía saludable, necesitamos líderes que entiendan cómo incorporar IA en sus procesos de negocios, sin temores infundados. Si no lo hacemos, no sería raro que en algunos años sea el mercado, y no un par de científicos desconcertados, el que nos dejará fuera de la conversación.

 

Andrés Vergara G., ingeniero UC, MSM Stanford