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Publicado el 12 de abril, 2018

Inmigración y mercado del trabajo

Cuando termine el proceso para legalizar los miles de inmigrantes, tendremos cambios importantes que habrá que analizar, ya que la fuerza de trabajo de cerca de 9 millones de personas pasará a algo cercano a 10 millones.
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El Presidente Piñera anunció una serie de medidas para legalizar la inmigración informal que hemos visto en el último tiempo, donde viajeros que ingresaban a nuestro país de turistas venían claramente a buscar trabajo.

Más allá de que en la mayoría de los casos los inmigrantes mintieron al decir que venían de vacaciones cuando su verdadera intención era quedarse a trabajar, estamos viendo efectos laborales muy significativos.

Primero, vemos empresarios inescrupulosos que están contratando informalmente, sin previsión y en condiciones precarias, a miles de inmigrantes que desplazan fuentes laborales que podrían ocupar chilenos, pero con mayores costos por la formalidad de la contratación. Digo inescrupulosos, porque claramente lo hacen bajo cuerda, sin registro de esos egresos, por lo que no quiero pensar en qué forma contable llevarán eso a gastos de las empresas para liquidar el pago de impuestos.

Lo otro es que la información estadística está subestimando el desempleo, ya que si bien es cierto puede que cuando encuesten a un inmigrante ilegal éste dirá que está empleado, no está registrado en la fuerza de trabajo, por lo que el empleo es mayor al real.

Cuando termine el proceso para legalizar los miles de inmigrantes (cerca de 1,1 millones, extraoficialmente) tendremos cambios importantes en las cifras que habrá que analizar con mucho cuidado, ya que la fuerza de trabajo de cerca de 9 millones de personas pasará violentamente a algo cercano a 10 millones.

De acá se derivarán una serie de efectos que aún tienen insospechadas consecuencias, ya que los niveles de estudio y precariedad que tienen los inmigrantes los hacen elegibles, en su gran mayoría, para programas sociales y beneficios del Estado que se deberán financiar con impuestos.

Lamentablemente, la inmigración que se ha acumulado en forma ilegal durante los últimos años generará una serie de problemas presupuestarios que demandarán de forma importante bienes públicos que habrá que financiar en el sector de la salud, educación y seguridad. Ojalá que el gobierno dimensione bien este problema y la solución sea aquella que genere la menor cantidad de inconvenientes a la población local, ya que de lo contrario estaremos incubando niveles de xenofobia nunca antes vistos en nuestro país.

 

William Díaz, economista

 

 

FOTO: FRANCISCO FLORES SEGUEL/AGENCIAUNO

 

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