A raíz del rechazo al informe, la crisis sistémica del Sename se ha instalado en cuñas, cartas al director, columnas de opinión, conversaciones de sobremesa, discursos de los candidatos presidenciales y hasta La Moneda, que cuesta que reaccione, reaccionó. Se vio a la Presidenta Bachelet reuniéndose con el presidente de la Corte Suprema, del Senado, de la Cámara de Diputados y otros para lograr consensos, pues se cuenta que se anunciarían -próximamente- nuevas medidas para el Sename. Todo esto seguramente no habría ocurrido si el informe hubiese sido aprobado, como sí lo fue el informe Sename I.
Publicado el 16.07.2017
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Al pasar los días, quizás no haya sido tan malo que la Cámara haya rechazado el informe Sename II. Si hubiese sido aprobado, se estaría hablando mucho sobre Javiera Blanco, pero poco de la crisis sistémica del Sename, que ha pasado a ser parte de la agenda informativa diaria, y con lo cual el conocimiento de este escándalo ha llegado a todos los rincones.

Además, se han sabido datos aún más escalofriantes que estaban guardados, como los que destapó el diputado René Saffirio, quien en el programa Tolerancia Cero lanzó, entre otros, que menos de 30 niños de los 1.313 muertos en 10 años, y que estaban a cargo del Estado, pasaron por el Servicio Médico Legal. Leyó bien, hay más de mil doscientos niños y/o adolescentes de los cuales no sabemos su causa de muerte ¿Pueden haber sido asesinados? Todo puede ser. Aquí la realidad ha demostrado ser mil veces más fuerte que la ficción.

A raíz del rechazo al informe, la crisis sistémica del Sename se ha instalado en cuñas, cartas al director, columnas de opinión, conversaciones de sobremesa, discursos de los candidatos presidenciales y hasta La Moneda, que cuesta que reaccione, reaccionó. Se vio a la Presidenta Bachelet reuniéndose con el presidente de la Corte Suprema, del Senado, de la Cámara de Diputados y otros para lograr consensos, pues se cuenta que se anunciarían -próximamente- nuevas medidas para el Sename. Todo esto seguramente no habría ocurrido si el informe hubiese sido aprobado, como sí lo fue el informe Sename I.

Si bien todas estas reuniones pueden quedar sólo en las fotografías de los periódicos, al menos algo se movió, algo crujió, se siente un ambiente distinto frente al tema.

El rechazo del informe, además, nos ha servido para darnos cuenta de que cuando el Gobierno hace lobby, lo realiza de manera burda y rústica. Solo ellos pueden esperar el día de la votación en Cámara para tratar de que sus huestes parlamentarias voten como la Mandataria manda, enviando a un puñado de ministros al Congreso. Si ya vamos a jugar ese juego, seamos más sutiles, por favor. Debieron tratar de parar el informe mucho antes, y “ordenar” que se votara negativamente en la comisión. Pero no, todo se deja para el final, hasta las “maldades”.

También nos ha servido para conocer el precio de la diputada comunista Camila Vallejo, por ejemplo, quien no tiene excusa para haberse abstenido en la Cámara, siendo que votó positivamente el informe en la comisión. Y claro, el diputado Saffirio se abstuvo también, pero también lo hizo en la comisión, entregando razones sólidas para hacerlo, un abismo de diferencias.

Son muchas las conclusiones que se pueden obtener de este vergonzoso episodio, pero la que más impacta por estos días es que los medios y los líderes de opinión (incluido parlamentarios) han ocupado una frase que era propia de los opositores a la dictadura de Augusto Pinochet. Se ha comenzado a instalar en Chile la idea de que en plena democracia se han violado los derechos humanos en forma sistemática. Qué terror, pero qué verdad, porque así ha sido, y quizás cuánto más nos resta por saber.

Y gracias a la instalación de esta idea vienen más consecuencias: la petición de realizar una comisión tipo Valech que establezca la verdad y repare las penas. Quién lo diría, no solo en dictadura se pueden violar los DDHH. y es aún más grave que sea en democracia, pues se supone que están todos los canales para que situaciones de barbarie no ocurran.

Pero el Gobierno sabe que una comisión estilo Valech le saldría muy cara, no sólo en imagen, sino que monetariamente. De ahí una de las razones para su rechazo férreo al informe. Pero dejan una gran duda. ¿Sólo se debe castigar la violación a los derechos humanos en dictadura y en democracia no? la pregunta es de fondo, porque atenta contra los cimientos mismos de la democracia, y con actuaciones de este tipo se la vulnera al igual que a los menores que fueron pasados a llevar en sus derechos.

Pobres niños, pobre democracia. Tan preocupados de la gratuidad universal, de cambiar la Constitución, cuando compatriotas mueren a diario en el más estricto silencio e impunidad. ¿Dónde quedaron las prioridades, el sentido común y la igualdad ante la ley? Todo borrado de un plumazo, total son chilenos sin voz ni voto.

Y aunque se haya visto una reacción distinta con el rechazo del informe, no sabemos qué va a ocurrir en el futuro, porque esta vergüenza nacional puede hasta pasar de moda (esperemos que no). Por ahora, el consejo a las familias de las víctimas es que demanden, ya sea en territorio chileno o en cortes internacionales.

 

Rosario Moreno C., periodista y licenciada en Historia UC

 

 

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO