¿Qué llevará al repunte de los indicadores económicos? Ese es el quid del asunto. La composición del crecimiento de 2015 será distinta a la observada entre 2010 y 2012, con un rol más protagónico del gasto público y el sector externo.
Publicado el 10.01.2015
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Después de los acotados registros de crecimiento del Imacec de julio y agosto, de 0,8% y 0,3% respectivamente, a partir de septiembre la variación en actividad se ha situado más cerca de 1,5%. El último registro, el de noviembre, indicó que el crecimiento del Imacec fue de 1,3%.

Dichas cifras, aunque algo mejores, distan de ser buenas y aún están lejos del nivel potencial. En otras palabras, estamos entrampados en el escenario de desaceleración. La discusión se ha expresado en términos de alcanzar o no un “punto de inflexión”, el cual nos quedamos esperando durante 2014. Sin embargo, hay que tener cautela al momento de utilizar dicha expresión.

Durante 2015 sí veremos mejores cifras en actividad. Probablemente reflotará la discusión sobre el punto de inflexión, pero ¿qué llevará al repunte de los indicadores? Ese es el quid del asunto. La composición del crecimiento de 2015 será distinta a la observada entre 2010 y 2012, con un rol más protagónico del gasto público y el sector externo.

Desde septiembre el rol protagónico en las –levemente- mejores cifras de actividad lo ha tenido el gasto de gobierno. ¿Qué razones hay para asegurar lo anterior? Al menos dos. Primero, después de una lenta ejecución presupuestaria en los primeros meses de la actual administración, se observó en septiembre un significativo cambio tanto en la ejecución del gasto corriente como en el de capital. De hecho, el porcentaje de avance sobre la ley de presupuestos aprobada para el mes de noviembre alcanzó 87,1%, el más alto en cuatro años. Lo anterior ha coincidido con el leve repunte en los niveles de crecimiento del Imacec.

Como segundo aspecto, y adentrándonos en el detalle, desde septiembre la mayor incidencia positiva en el crecimiento del Imacec la tiene el sector servicios. El caso de noviembre es bastante particular, ya que tres de los sectores sobre los que tenemos visibilidad (comercio, manufactura y minería) mostraron caídas importantes, y el comunicado emanado por el Banco Central destaca sólo al sector servicios con incidencia positiva. ¿Cómo se relaciona esto con el mayor gasto público? Tomando como base las cuentas nacionales al cierre del tercer trimestre, los servicios de vivienda y empresariales no estarían mostrando un dinamismo importante. Entonces, serían administración pública y servicios personales los que están entregando una mayor contribución. En especial, este último está muy relacionado al gasto público en salud y educación, lo que coincide con el esfuerzo sustantivo en ejecución que han realizado este último trimestre los ministerios que velan por dichas materias.

Así, con registros de actividad algo mejores en los últimos meses, los que de todos modos distan de ser buenos, el crecimiento del año recién pasado cerraría en 1,7%. Para 2015, el rol significativo del gasto de gobierno quedará aún más patente. Todavía queda por ver cuánto contribuirá la caída en el precio del petróleo a una mayor actividad en 2015, el cual podría ser cercano al 1% del PIB, pero la sola expansión del gasto público, que estimamos en 8%, entregará un piso al crecimiento del año entre 1,5% a 2% vía mayor consumo de gobierno e inversión pública. Otro factor relevante será el sector externo, donde aspectos como un mayor tipo de cambio, una mayor producción minera como resultado de las inversiones realizadas en el sector durante años anteriores y un repunte en la producción y exportación de manufacturas, entre otros, contribuirán a que la balanza comercial se sitúe en terreno positivo. Dado lo anterior, el crecimiento 2015 será cercano a 3%.

Aunque un gasto de gobierno contracíclico es adecuado en la actual coyuntura, reiteramos que para retomar un crecimiento sostenible y cercano a potencial es necesario que el consumo privado y, especialmente, la inversión privada recuperen mayores niveles de dinamismo. La reciente caída histórica en los precios internacionales del petróleo es una muy buena noticia a este respecto, lo que acompañado a una mejora en las expectativas y en las condiciones de inversión permitirán dar con el punto de inflexión que esperamos con ansias.

 

Cristóbal Gamboni, Economista Senior BBVA Research.

 

 

FOTO: RODRIGO SÁENZ/AGENCIAUNO