Si bien es positivo que exista interés de nuevas fuerzas políticas por cambiar lo que ya hay, mucho suena a ruido o a querer abultar el CV de algunos de los postulantes. Por ello es de esperar que de aquí a julio se separe la paja del trigo y sigan en carrera sólo aquellos que tengan un programa de Gobierno serio.
Publicado el 09.04.2017
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Al día de hoy tenemos 17 precandidatos a la Presidencia de la República. Sí, leyó bien, 17, y eso que José Miguel Insulza y Fernando Atria desecharon sus postulaciones. Si no, serían 19. Algo nunca antes visto en las elecciones del siglo XXI en nuestro país.

En 1999 fueron ocho los precandidatos; en 2005 ya fueron diez y subieron a once en 2009, para bajar a nueve en la elección de 2013. Es decir, si tomamos a Insulza y Atria, podemos decir que las postulaciones han subido en cerca del 100% para esta elección. Una inflación presidencial sin precedentes.

¿Y quiénes son los 17 que buscan entrar a La Moneda este año? No se vaya a marear, aquí se los nombro: Sebastián Piñera, Ricardo Lagos, Carolina Goic, Beatriz Sánchez, Alejandro Guillier, Franco Parisi, Nicolás Larraín, Marco Enríquez-Ominami, Felipe Kast, José Antonio Kast, Manuel José Ossandón, Alberto Mayol, Sebastián Sichel, Alejandro Navarro, Marcel Claude, Tomás Jocelyn-Holt y Luis Riveros.

La pregunta que viene de cajón es por qué este aumento significativo de personajes que quieren usar la banda presidencial. Si bien se pueden esbozar varias causas, me centraré en una sola: la baja en la legitimidad y confianza de los partidos tradicionales.

Claramente estamos viviendo un proceso profundo de cambios en la política como la entendíamos antes. Han perdido fuerza las jerarquías, en gran medida por el sinnúmero de escándalos que ha afectado a políticos de renombre; y segundo, están cohabitando en los partidos los viejos estandartes con una camada de jóvenes que ya no quieren ser “yes men”, sino que lo cuestionan todo y creen que es tiempo de tomar, ellos, la dirigencia.

Esto trae como consecuencia obvia que el ciudadano de a pie piense tres veces si ir o no a votar y por quién votar, porque ha perdido toda confianza. Algo muy ilustrativo ha sido la titánica tarea de los partidos por cumplir con el mínimo fichaje de militantes. Algunos ya descansan aliviados, pero otros están sudando con tal de obtener las firmas que los hagan perdurar en el tiempo. Es que la gente está cansada, saturada de la política tradicional, esa que le ha dado la espalda, que promete y no cumple.

Y es en medio de todo este papelón que ha surgido el apetito de formar nuevos partidos, movimientos, etc., para correr en las presidenciales, incluso sin tener definidos –muchas veces- los principios de un programa (cuestión que es grave y poco seria). Pero como la gente lo pide, entonces se explica que hoy sean 17 los precandidatos (y pueden ser más, aún queda tiempo para nuevos anuncios).

Pero no nos engañemos, si bien es positivo que exista interés de nuevas fuerzas por cambiar lo que ya hay, mucho de eso suena a ruido o querer abultar el CV de algunos de los postulantes. Por ello es de esperar que de aquí a julio se separe la paja del trigo y sigan en carrera sólo aquellos que tengan un programa serio, pensando en el bien del país y no para dejar contenta a la galería. Porque un Presidente no debe buscar ser querido, sino respetado.

 

Rosario Moreno C., periodista y licenciada en Historia UC

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/ AGENCIAUNO