Es realmente sorprendente y digno de reconocimiento el que el PC, con una representación que en los últimos años nunca ha superado el 6% de la votación popular, hoy pautea sin contrapeso a la Nueva Mayoría, incluida la DC, y a la propia Presidenta Bachelet.
Publicado el 19.09.2015
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Lamentablemente, las indicaciones no corrigen ninguna de las graves arbitrariedades y atentados contra la libertad de los trabajadores y su capacidad de decidir libremente qué es mejor para ellos, así como la grave violación al derecho de los empleadores de administrar su empresa. En efecto, el Proyecto de Reforma Laboral de la Nueva Mayoría, al impedir al
trabajador no sindicalizado ejercer su derecho a negociar colectivamente, claramente está vulnerando un derecho fundamental de éstos. Este punto ha sido categóricamente rechazado por los trabajadores en todas las encuestas en las que se les ha preguntado por este tema. Lo mismo sucede cuando no le permite, luego de transcurrido un tiempo determinado de huelga, descolgarse de ésta. Situación similar se presenta en el caso de los empleadores, a quienes en la práctica, con la prohibición de reemplazar trabajadores en huelga, los deja absolutamente amarrado de manos y no les permite seguir trabajando, ni dando empleo, salvo que accedan a las demandas de los trabajadores sindicalizados en huelga.

Las últimas indicaciones del gobierno solo apuntan a aspectos operativos de la reforma pero a ningún tema de fondo. Por ejemplo, tampoco se dice nada sobre el hecho de que la huelga debe ser pacífica. Punto expresamente establecido por la
propia OIT y recogido en el proyecto original del gobierno, hasta que el PC y la CUT exigieron eliminarlo.

El que en una de las indicaciones se reconozca que los trabajadores que no están negociando pueden seguir trabajando es, por decir lo menos, de perogrullo. Resulta incluso absurdo que ese derecho obvio haya que especificarlo expresamente en esta ley. Espero que los promotores de ésta no hayan pretendido también eliminar ese derecho.

En este mismo punto, el supuesto reconocimiento a que el empleador podría seguir operando a pesar de estar en huelga no es tal, ya que son tantas las trabas para que pueda reubicar trabajadores durante ésta, que en la práctica le será imposible. Para poder hacerlo, debería tener dos o más trabajadores por puesto al mismo tiempo y suponer que no todos estarán sindicalizados. Lo que evidentemente es extremadamente caro e ineficiente. Ahora, si a esta supuesta “apertura” que ha hecho el gobierno para que las empresas puedan seguir operando, le agregamos el proyecto que pretende eliminar la  polifuncionalidad, está claro entonces que la indicación no tiene ningún valor.

Es un hecho indesmentible que en estas indicaciones, así como en todo el proyecto, han primado las imposiciones del PC, de la CUT, y de los parlamentarios más radicales de izquierda. Dejando claro que para todos ellos, lo que opine la mayoría de los trabajadores chilenos -que han manifestado su categórico rechazo a la pérdida de sus libertades que implica esta reforma-, o el impacto que la misma pueda tener en el futuro del país, así como los llamados a corregir los errores del proyecto provenientes de importantes sectores de la Democracia Cristiana, incluidos ex ministros de la Concertación, no tienen ninguna relevancia para este grupo.

Tampoco se han tomado en cuenta las inquietudes planteadas no solo por los  empleadores chilenos, sino que también por empleadores extranjeros en relación a los efectos negativos que traerá este proyecto. Esto no debiera sorprendernos, ya que ni el PC ni la CUT han mostrado nunca alguna preocupación por el crecimiento de Chile, ni por que las personas puedan ejercer su libertad de decisión. En todos los países donde el comunismo ha tomado el control, ambos temas, el crecimiento y las libertades individuales, se han visto dañados seriamente. El primero cae drásticamente y las segundas se restringen dramáticamente.

En este sentido, es realmente sorprendente y digno de reconocimiento el que el Partido Comunista, con una representación que en los últimos años nunca ha superado el 6% de la votación popular y que para poder tener diputados elegidos tuvo que convencer a los partidos de la ex Concertación de que se abstuvieran de poner sus propios candidatos para así asegurarse ellos la elección de los suyos, hoy pautea sin contrapeso a la Nueva Mayoría, incluida la Democracia Cristiana, y a la propia Presidenta Bachelet.

Es de esperar que, por el bien de Chile, aquellos parlamentarios y gremios, así como todos aquellos a quienes sí les preocupa el bienestar de los chilenos y creen que la libertad de decisión y de trabajo son principios fundamentales a defender, lo hagan con fuerza y no solo en privado, sino que también en público. En este sentido, es vital que no caigan en el error de empezar a discutir el punto y la coma del proyecto, perdiendo el foco en lo realmente importante. Una vez que se transan los valores fundamentales de una nación, es muy difícil volver atrás.

 

HubertoBerg, Director Berg Consultores S.A.

 

 

FOTO: MATIAS DELACROIX/ AGENCIAUNO