Lo problemático de usar un criterio arbitrario, como es el de prevalencia menor al 10%, es que se pone en duda la confiabilidad estadística de otras clasificaciones de empleo.
Publicado el 02.09.2015
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Al analizar el mercado laboral se distinguen tres grandes grupos de personas: los ocupados, los desocupados y los inactivos. Los inactivos son aquellas personas que se encuentran fuera de la fuerza laboral, ya sea porque no están buscando trabajo, porque no están disponibles para trabajar o por ambas razones.

Este grupo ha tomado alta relevancia en el debate público en el último tiempo. En efecto, uno de los elementos destacables de los últimos datos de empleo es la drástica desaceleración de inactivos, que están creciendo a un ritmo anual de sólo 1,1%, en circunstancias que hace sólo unos meses atrás, en la época de verano, crecían a ritmos más cercanos al 3%. Así, mientras los inactivos al trimestre mayo-julio 2015 aumentaban a un ritmo anual de sólo 63.258 personas en el último año, esta cifra era de 167.695 en el trimestre enero-marzo 2015.

Al observar el último dato, se observa que la incidencia más importante en el crecimiento anual de inactivos es la de personas “sin deseos de trabajar”, con una incidencia negativa de 1,1 puntos porcentuales.

A diferencia de lo que pasaba hace algunos meses, ahora esta categoría de inactivos se está desplomando. Si hace sólo cuatro boletines atrás el INE reportaba que este grupo crecía al 60,1%, ahora decrece a una tasa anual de 19,1%. Esta caída tiene un carácter totalmente inusual ya que no se observa ninguna de similar magnitud desde el trimestre enero-marzo 2011. De igual manera, no existen aumentos anuales de magnitud similar a los observados en el verano de 2015 para la categoría de inactivos sin deseos de trabajar en ningún otro período desde el trimestre enero-marzo de 2011 (desde donde es posible calcular variaciones anuales en base a las cifras oficiales de la Nueva Encuesta Nacional de Empleo).

Para poder explicar estos movimientos, el INE en sus últimos cuatro boletines ha incorporado una nota que acompaña a las estimaciones de seis de las 11 categorías de inactivos, y que señala que “La estimación está sujeta a alta variabilidad muestral y error de estimación, debido a su baja participación en el total de inactivos (inferior al 10%). Ver nota estadística”. Estas seis categorías corresponden a: iniciadores, razones personales temporales, sin deseos de trabajar, razones estacionales, razones de desaliento y otras razones. En simple, esto implica que estas categorías son poco confiables desde el punto de vista estadístico, lo que pone en duda su validez para fines analíticos. Esto es altamente complejo si consideramos que la categoría “sin deseos de trabajar” es la que más está incidiendo en la variación de inactivos, ya que significa reconocer que la razón más importante es una estimación poco confiable estadísticamente. La implicancia global es más grave aún: significaría que el instrumento que usamos para monitorear la situación laboral sólo sirve para determinar en forma confiable los grandes agregados: ocupados, desocupados e inactivos.

Sin embargo, desde el punto de vista de las políticas públicas no da lo mismo si una persona está inactiva porque no desea trabajar, porque estudia, porque está jubilada, o porque está desalentada. Pero la implicancia de la nota estadística señalada es que el instrumento sólo sirve para determinar en forma confiable los grandes agregados. Esto es altamente insatisfactorio, en especial considerando que de acuerdo a la definición usada, basta con haber trabajado una hora a la semana para ser considerado ocupado. Si bien es cierto que esto corresponde a la definición usada internacionalmente, es precisamente por esto que es vital contar con cifras confiables sobre las clasificaciones de los grandes agregados.

En vista de lo anterior, Clapes UC publicó el documento “Desempleo e inactividad en Chile: Nuevos aportes al debate técnico”. Este documento señala que el argumento de la prevalencia inferior al 10% es erróneo estadísticamente, ya que la prevalencia no es el indicador que se debe evaluar para evaluar la confiabilidad de una estimación, sino el coeficiente de variación o el error relativo. En simple, estas dos medidas son indicadores del grado de dispersión, y mientras más grandes sean, menos confiables se vuelven las estimaciones. Para la estimación de inactivos “sin deseos de trabajar” el coeficiente de variación ha fluctuado entre 3,2% y 3,8% en los cuatro últimos trimestres móviles y el error relativo entre 6,3% y 7,4%. Lo grave es que calificar dicha estimación como “sujeta a alta variabilidad muestral y error de estimación” por su baja prevalencia contradice lo dicho por el propio Manual Metodológico de empleo del INE. Cualquier lector puede revisar la página 50 de este manual y ver que se califican con un nivel de aceptabilidad “muy bueno” (la mejor de las calificaciones) las estimaciones con coeficiente de variación menor al 5% y error relativo menor al 10%. Al mismo tiempo, otras tablas del boletín de empleo, como los ocupados por rama de actividad económica, inexplicablemente no ocupan el criterio de prevalencia menor al 10%.

Lo problemático de usar un criterio arbitrario, como es el de prevalencia menor al 10%, es que se pone en duda la confiabilidad estadística de otras clasificaciones de empleo. Por ejemplo, al mirar por categoría ocupacional, tanto el personal de servicio doméstico, como los empleadores y los familiares no remunerados tienen prevalencia menor al 10% en el total de ocupados. Si miramos por jornada, el subempleo tiene prevalencia menor al 10% también y los ocupados a jornada parcial voluntaria están en el borde. En definitiva, se vuelve prácticamente imposible hacer cualquier análisis un poco más profundo en empleo, ya que una parte importante de las categorías bajo distintas clasificaciones quedaría catalogado como estimaciones poco confiables bajo el criterio de prevalencia menor al 10%.

Una promesa de la Nueva Encuesta Nacional de Empleo era que íbamos a disponer de los indicadores de clasificación de inactivos para poder analizarlos. Esto se señala explícitamente en documentos como el Enfoque Estadístico de la Nueva Encuesta Nacional de Empleo de 2010. Con el criterio de prevalencia menor a 10% estas promesas no se estarían cumpliendo. La buena noticia es que los análisis sí pueden hacerse, ya que el criterio utilizado por el INE es errado. Lo que nos resta ahora es una explicación de por qué se aplicó un criterio arbitrario para las categorías de inactivos, en circunstancias que esto no ocurre en ninguna otra tabla del boletín.

 

Juan Bravo M., Economista senior Clapes UC .

 

 

FOTO: MATIAS DELACROIX/AGENCIAUNO