El crecimiento de Chile durante el presente año será cercano a 1%, con lo cual se acumularán tres años consecutivos de una expansión inferior a nuestro potencial e inferior también a lo que Chile exhibió en período de condiciones internacionales similares.
Publicado el 10.04.2016
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El instituto emisor reportó que el crecimiento de febrero fue de 2,8%, lo que superó el consenso de proyección e incorporó un día hábil adicional, con lo cual la variación ajustada habría sido de 1,9%. Esta última cifra es, por cierto, superior al exiguo 0,5% que observamos en enero, por lo cual cabe preguntarse si hay evidencia de un punto de inflexión hacia una mayor expansión de la producción.

Dado que el resultado puntual de un mes puede verse influido por una serie de factores no sistemáticos, es recomendable analizar la evolución agregada en el tiempo, con lo cual se compensan desviaciones puntuales. Pues bien, el promedio trimestral móvil nos indica que la economía estaría creciendo a un ritmo de 1,5%, mientras que el promedio anual móvil nos muestra una variación de 1,7%. Dichas cifras, se encuentran en el intervalo pronosticado por parte del Banco Central para el crecimiento del PIB durante el presente año. A su vez, dichas cifras son inferiores a la registradas seis meses atrás, las que a su vez fueron menores a las vigentes hace un año. De esta manera, la economía chilena se sigue enfriando y no hay evidencia, hasta el momento, de que esa tendencia haya cambiado.

En la actualidad, de los cuatro motores que tiene la economía, dos de ellos se encuentran apagados en Chile. El primer motor que se detuvo hace más de 30 meses es el de la inversión, y es muy probable que siga sin encender durante el 2016. El aumento de los impuestos al ahorro y la inversión, junto con una sustancial incertidumbre regulatoria, ha llevado a los inversionistas a esperar y ver en qué van a terminar dichas discusiones. El segundo motor, las exportaciones, comienza a detenerse a mediados del año pasado debido a la desaceleración de la economía china, lo cual ha provocado caídas en el precio de nuestras exportaciones que afortunadamente no han sido tan dramáticas como las observadas en los países petroleros, en donde la recesión ya es un denominador común.

De esta manera, la economía sigue con sólo dos motores encendidos. Uno de ellos, el gasto público, que tendrá un impulso sustancialmente menor al observado el año pasado, debido a que el déficit fiscal ha alcanzado niveles no sostenible en el mediano plazo y ello ha forzado a moderar el aumento del gasto público. El último motor encendido es el consumo de las familias, en donde la resiliencia en el mercado del trabajo ha logrado sostener una expansión en torno a 1,5% que se mantendrá probablemente durante el resto del año.

Esta combinación de factores, llevará a que el crecimiento de Chile durante el presente año será cercano a 1%, con lo cual se acumularán tres años consecutivos de una expansión inferior a nuestro potencial e inferior también a lo que Chile exhibió en período de condiciones internacionales similares. Estos magros resultados ha generado una preocupación creciente en las autoridades económicas y las ha llevado a impulsar una serie de medidas pro competitivas, que si bien no logran alterar la evolución de corto plazo, sí van en la dirección correcta y harán más eficientes nuestros mercados.

 

Tomás Flores, vicerrector de Aseguramiento de Calidad y Planificación, Universidad Mayor.

 

FOTO: JORGE FUICA/AGENCIAUNO