Una nueva plataforma, de costos muy inferiores a la actual puede emerger como una alternativa para los miles de chilenos, tanto consumidores de menores ingresos como comerciantes de menor tamaño, que no disponen de medios de pago electrónicos de fines generales, aunque sí tienen teléfonos inteligentes.
Publicado el 11.11.2015
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En el contexto del Expediente de Recomendación Normativa abierto por el Honorable Tribunal de la Libre Competencia (TDLC) a propósito de la Consulta que hiciera la Fiscalía Nacional Económica al mismo TDLC para introducir competencia en la adquirencia de medios de pagos electrónicos, esto en la afiliación de los comercios a las tarjetas de crédito y débito, recientemente se ha liberado un conjunto de documentos de expertos nacionales e internacionales participantes en la causa.

Entre estos documentos, se liberó el informe preparado por Alan Frankel, experto estadounidense en esta materia, “Sobre Competencia en los Mercado de Adquirencia de Tarjetas”, de fecha 20 de marzo de 2014. El señor Frankel, un connotado consultor  estadounidense en los mercados de pagos electrónicos y de tarjetas de créditos y débitos, se encuentra esta semana en el país para declarar en la causa en favor de la FNE.

El reciente seminario en el Centro de Estudios Públicos (CEP) nos invita a reflexionar acerca de la evolución histórica de los sistemas de pagos y nos entrega una provocadora visión de cómo deben estructurarse los mercados de pagos electrónicos a futuro.   Definitivamente es un acérrimo defensor de la competencia tanto en el lado de los emisores, es decir en aquellos bancos e instituciones que emiten tarjetas y medios de crédito y débito, como en el lado de los adquirentes, esto es en los bancos o instituciones que afilian comercios para que acepten los medios de pago electrónicos.

Pero no sólo eso, nos recorre la historia del papel moneda y de la evolución de los cheques físicos para concluir que la competencia entre emisores (bancos del consumidor) y adquirentes (bancos de los comercios) siempre llevó a eliminar los descuentos al comercio para financiar el sistema de pagos, y finalmente la competencia ha llevado a que los consumidores y los comercios tengan que absorber el servicio que se les presta. Así, tal como es el caso de hoy en las cámaras de compensación por los cheques físicos (donde los bancos emisores no cobran a los bancos del comercio o adquirente ningún costo y se compensan a valor par, esto es sin tasas de intercambio), el señor Frankel también estima que el sistema de pagos electrónicos debe converger en el tiempo a una tasa de intercambio igual a cero.

La tasa de intercambio es la tasa que los bancos emisores cobran al adquirente y que este finalmente recarga a los comercios para definir el “merchant discount” total que debe pagar el comercio para vender con estos medios. Como no se permite la diferenciación del precio de venta según el medio de pago, por ejemplo entre tarjeta y efectivo, algo que también el señor Frankel considera genera distorsiones, a diferencia de quienes creen que una tasa de intercambio de cero llevaría a desincentivar a los bancos a emitir medios de pago electrónicos, la afiliación universal de los comercios que esto acarrearía llevaría a que sea de mucho valor para los consumidores disponer de estos medios de pago de aceptación universal, y por ende estarían dispuestos a pagar el servicio directamente a sus emisores.

Asimismo, nos dice Alan Frankel que un mercado más eficiente debiese tener un costo transaccional fijo, puesto que el costo de la transacción no depende del tamaño de la compra. Por último, los llamados descuentos por volumen en el “merchant discount”, que lleva a los comercios pequeños a esquivar los sistemas electrónicos y eludir la afiliación, no se justificarían en la parte que corresponde a la tasa de intercambio. Aunque varios países han avanzado hacia tasas de intercambio reguladas y menores, es probable que antes que ello ocurra en Chile, las nuevas tecnologías, junto a la entrada de nuevos actores emisores y adquirentes en respuesta al proyecto de ley de medios de pago no bancario con provisión de fondos, permita que se cree una nueva plataforma sin plásticos, basada en los e-wallets y sistemas de pagos de los teléfonos inteligentes.

Así, una nueva plataforma, de costos muy inferiores a la actual puede emerger como una alternativa para los miles de chilenos, tanto consumidores de menores ingresos como comerciantes de menor tamaño, que no disponen de medios de pago electrónicos de fines generales, aunque sí tienen teléfonos inteligentes. Una revolución de inclusión financiera y de pagos está a la espera de que el Senado se anime a tramitar el proyecto de ley que lleva más de dos años en el Congreso Nacional. Quizá, el nuevo paradigma óptimo de afiliación universal de pagos electrónicos está más cerca de los que pensamos.

 

Patricio Arrau, Doctor en Economía, Consejero y Director de Ciudadanos e Investigador Asociado .Plural.

 

 

FOTO:HANS SCOTT/AGENCIAUNO