Si alguien pretende comparar los pequeños errores del primer mes de gobierno con la inacción por más de dos años frente a la llegada de cientos de miles de inmigrantes de manera irregular, o con la virtual paralización de la policía uniformada a raíz de la aún inexplicable negativa de la Presidenta Bachelet a remover al general Villalobos del mando de Carabineros, quiere decir que no ha comprendido lo que está ocurriendo en Chile.
Publicado el 19.04.2018
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El gobierno del Presidente Piñera continúa su gestión con un ritmo vertiginoso que ha permitido observar grandes aciertos en lo sustancial y algunos errores en los detalles. La aprobación presidencial en la encuesta CADEM de 60%, con un rechazo de sólo 20%, es muy buena y nos empieza a mostrar el liderazgo personal que el Mandatario empieza a asentar en la población.

La encuesta también muestra el acierto que ha significado anunciar una solución legislativa y administrativa para uno de los temas más relevantes de la sociedad chilena en el último tiempo, que simplemente había sido ignorado por la Presidenta Bachelet y su gobierno: la inmigración. El acuerdo de 75% que muestra la misma encuesta a las medidas adoptadas por el gobierno es contundente. La iniciativa pone una alta exigencia al gobierno, que deberá hacerse cargo de la inacción de mucho tiempo y verá presionado el aparato público para enfrentar la demanda por información y las acciones concretas de regularización que deben realizar los inmigrantes ilegales. Presentar estas dificultades como consecuencia de las medidas del actual gobierno no constituye un tratamiento informativo justo del tema.

Las medidas adoptadas mantienen un adecuado equilibrio entre la necesidad que tiene Chile —por razones demográficas, culturales, humanitarias y económicas—  de recibir un flujo de inmigrantes importante, y el imperativo de conducir este proceso de manera fluida, de modo que no cause problemas humanitarios ni rechazo en la población nacional, ya sea por razones culturales o por presión sobre las prestaciones sociales del Estado y sobre los mercados laborales. Si ese equilibrio no existe y tenemos una política de apertura ciega a la inmigración, sin hacernos cargo de las situaciones creadas por ella, terminaremos incubando un rechazo en la población nacional.

Lo que se requiere es inmigración sustentable y el proyecto del gobierno es adecuado para ella.

En otra de las materias de fondo abordadas por el Ejecutivo esta semana hay también algunos elementos de oportunidad política que parecen interesantes. La iniciativa que amplía la cobertura de la gratuidad al 70% para los alumnos de centros de formación técnica e institutos profesionales marca una diferencia con el gobierno anterior, al privilegiar a grupos más vulnerables que los que asisten a las universidades, justamente lo contrario a lo que ocurrió con las iniciativas de gratuidad de Michelle Bachelet que favorecieron preferentemente a los estudiantes universitarios, que provienen de familias con mejor situación económica.

Este tratamiento más favorable a los grupos más vulnerables lesiona la legitimidad de las demandas del movimiento estudiantil.

No obstante ello, pareciera en principio que desde el punto de vista técnico había alternativas mejores para lograr el mismo objetivo, como serían aquellas que perfeccionen el sistema de créditos y ayudas estudiantiles, donde también están desfavorecidos los alumnos más vulnerables luego de las políticas de gratuidad de Bachelet.

Se ha tratado de instalar por parte de la oposición una crítica en el sentido de que el gobierno estaría cometiendo errores, como la presentación de nuevos directores para TVN sin incluir a una mujer, pese a que a corto andar la ley exigirá criterios de paridad de género en su directorio, o la entrega por parte del Ministro de Salud de una cifra equivocada acerca de la prevalencia de Sida a nivel mundial, que hizo aparecer la situación interna como más dramática que lo que es realmente, o por último algunas expresiones del ministro de Educación que han sido consideradas poco felices. Es cierto que situaciones de ese tipo se han producido, pero son de una entidad menor y de fácil solución. Los nombramientos serán reemplazados por otros, el ministro de Salud ya rectificó la cifra y el de Educación tendrá que mostrar mayor contención, en perjuicio de quienes disfrutamos con su sentido del humor.

Nada del otro mundo, como verán. Si alguien pretende comparar estos pequeños errores con la inacción por más de dos años frente a la llegada de cientos de miles de inmigrantes de manera irregular, que amenazaba con crear un clima contrario a la necesaria recepción de extranjeros que vengan a aportar a Chile; o con la virtual paralización de la policía uniformada a raíz de la aún inexplicable negativa de la ex Presidenta Bachelet de remover al general Villalobos del mando de Carabineros, con sus graves secuelas ante el combate a la delincuencia, quiere decir que no ha comprendido lo que está ocurriendo en Chile.

La ciudadanía se ha encontrado, al fin, con un gobierno que se hace cargo de los problemas que enfrenta el país. Y eso se aprecia.

 

Luis Larraín, #ForoLíbero

 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRÁN GAETE/AGENCIAUNO

 

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