Una profesora de uno de los lugares más convulsionados del mundo, en un entorno de mucha pobreza e inseguridad, nos contaba de qué manera ella procuraba dar educación de calidad a sus alumnos. Y lo hacía en Chile, un país en el que llevamos dos años y medio discutiendo una reforma a la educación, sin que hasta ahora hayamos cambiado ni una coma de lo esencial.
Publicado el 05.08.2016
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Esta semana conocí a Hanan Al Hroub, la profesora palestina ganadora del premio Global Teacher Prize 2016, de visita en Chile.

Mientras la escuchaba con atención y observaba su figura frágil y delicada y su actitud inusualmente modesta para el estándar occidental, giraban en mi cabeza permanentemente tres ideas.

La primera: por enésima vez constataba que, mientras haya voluntad y talento, hasta en el rincón más triste del planeta podrá descubrirse belleza, energía creadora e incluso amor. Hanan había convertido la tragedia de la ocupación y la privación de infancia que cruza ya varias generaciones de niños palestinos, en una oportunidad magnífica para crear un método de enseñanza.

Junto con aprender a través de juegos y estímulos para la superación (pintó de dorado un pupitre que rescató de la basura y hoy es una especie de trono, donde se sienta quien obtenga el premio del día), Hanan busca en cada alumno algo que lo distinga del resto, talentos en los que nadie haya reparado, y les enseña a potenciarlos. Y, si reproducimos ese ejercicio de superación en Chile, imaginen de qué manera podría cambiar la vida de miles y miles de niños y jóvenes, con una formación escolar orientada a encontrar sus propios rayos de luz.

Luego, mientras la profesora explicaba cómo era su jornada en Ramallah, pensaba en lo bien que nos hace a los chilenos dejar de mirarnos por un momento el ombligo y poner nuestros desafíos en la perspectiva del mundo y, sobre todo, en el horizonte del siglo XXI (casi siempre tengo la sensación de estar oyendo ideas para el siglo pasado, especialmente en educación).

Durante una hora explicó cómo desarrolla su trabajo en una escuela pública y las tres palabras que más veces pronunció fueron “enseñar”, “valores” y “vida”. Explicaba con entusiasmo su método y de qué manera ha ido construyendo un entorno para aislar a los niños de la violencia y convertir la sala de clases –que presumimos, muy precaria- en un lugar seguro y entretenido. Nunca se quejó por la falta de recursos, ni por el cerco a la libertad, ni siquiera por la guerra, su foco eran sus alumnos y su futuro: “cuando enseño, estoy transmitiendo herramientas, para que ese alumno enfrente la vida a los 20 años”.

Es curioso, una profesora de uno de los lugares más convulsionados del mundo, en un entorno de mucha pobreza e inseguridad, nos contaba de qué manera ella procuraba dar educación de calidad a sus alumnos. Y lo hacía en Chile, un país en el que llevamos dos años y medio -y miles de millones de pesos- discutiendo una reforma a la educación, sin que hasta ahora hayamos cambiado ni una coma de lo esencial: contenidos, formación humana, nuevos métodos de aprendizaje; en buenas cuentas, calidad.

Finalmente, permítanme un momento de profunda emoción. Soy nieta de palestinos, nacidos en Belén, como Hanan, 50 años antes de la creación del Estado de Israel y la consecuente ocupación del territorio palestino. Mientras la oía, pensaba en cuán afortunados somos los hijos y nietos de inmigrantes de esa tierra, que viniendo al fin del mundo salvaron a su descendencia de las durísimas consecuencias de una guerra que, prácticamente, no ha tenido tregua en casi 70 años. Sin embargo, en nuestros corazones, esa tierra lejana para la mayoría de los chilenos, sigue ocupando un lugar especial.

Más que educación, Hanan ha sembrado girasoles en el desierto, ha fundado un espacio de esperanza y amor en una zona literalmente cercada por un muro. Hay motivos de sobra para haber recibido el máximo reconocimiento mundial en su área, pero no los suficientes para borrar de su mirada un fondo de tristeza, que no puedo olvidar.

 

Isabel Plá, Fundación Avanza Chile.

 

 

FOTO: AGENCIAUNO.

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