Los partidos políticos cuentan con posiciones financieras muy débiles en periodos fuera de campaña. El año 2011, más de la mitad de los partidos percibió ingresos anuales inferiores a 13 millones de pesos. Esto dificulta que los partidos puedan producir los bienes públicos cruciales para el buen funcionamiento de la democracia.
Publicado el 09.10.2014
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Un buen funcionamiento de la democracia requiere de partidos políticos fuertes y legitimados. Los partidos políticos son las instituciones llamadas a coordinar y alimentar el proceso de deliberación que la democracia requiere. Ellos postulan una visión del país de largo plazo, agregando y jerarquizando los intereses de la ciudadanía, actuando como intermediadores entre la sociedad civil y el Estado. Por supuesto, ellos también seleccionan a los potenciales representantes de la ciudadanía en la conducción de los gobiernos nacionales, regionales y locales.

La importancia de los partidos políticos para la democracia también es reconocida por los chilenos. En la encuesta Auditoría de la Democracia del 2012, un 40% de los ciudadanos estuvo de acuerdo con que los partidos políticos son indispensables para la democracia y un 22% manifestó lo contrario. Sin embargo, un 11% de los encuestados estuvo de acuerdo con que en Chile los partidos funcionan bien y un 43% de los encuestados expresó lo opuesto. En el sondeo del 2010, los cuatro defectos principales de los partidos, de acuerdo a la opinión de los chilenos, son que privilegian sus intereses por sobre los intereses del país, están muy divididos, que no representan los intereses de la gente y que seleccionan malos candidatos.

Por otra parte, los partidos políticos cuentan con posiciones financieras muy débiles en periodos fuera de campaña. El año 2011, más de la mitad de los partidos percibió ingresos anuales inferiores a 13 millones de pesos. Esto dificulta que los partidos puedan producir los bienes públicos cruciales para el buen funcionamiento de la democracia.

Con Isabel Aninat hemos propuesto una fórmula de financiamiento permanente para partidos políticos en tiempos fuera de campaña, que contempla fondos públicos, a cambio de contraprestaciones, e incentiva la búsqueda de financiamiento privado como forma de estimular la participación ciudadana en la vida partidaria.

¿Por qué se requieren fondos públicos? Para estimular la producción de bienes públicos que se desprenden del accionar de los partidos, bajo la firme convicción de que partidos políticos fuertes son imprescindibles para una mejor democracia en Chile. Al mismo tiempo, los fondos públicos pueden promover la adopción de buenas prácticas, a través de controles de gastos más estrictos y más transparencia en el uso de recursos, y también pueden evitar que los partidos vean afectada su independencia cuando éstos son financiados por pocos donantes.

Los ejes de nuestra propuesta son los siguientes:

(1)   Todos los partidos legalmente inscritos después de cada elección califican para optar a los subsidios.

(2)   Financiamiento basal de UF 500 por cuatrimestre para todos los partidos, que podrán ser utilizados en gastos operativos solamente.

(3)   Subsidio de 50% del costo al desarrollo de talleres de debate y diálogo político, formación de militantes y preparación de candidatos a cargos de elección popular. El partido deberá pagar el 50% restante. Además, los subsidios tienen un límite total de UF 0,025 por cada voto obtenido en la última elección de diputados.

(4)   Subsidio del 100% a las cuotas pagadas por los militantes activos (afiliados con pago de cuotas al día y que han votado en alguna elección interna, conforme al sistema estipulado en los estatutos del partido, dentro de los últimos tres años) y a las donaciones de personas naturales por montos hasta a 0,4 UTM por cuatrimestre.

Si el partido no lleva a cabo las actividades señaladas en la propuesta, ni es activo en la búsqueda de nuevos militantes y donantes, entonces no recibirá los subsidios propuestos.

Nuestra propuesta, además, contempla requisitos mínimos y exige una detallada rendición de cuentas para acceder a los fondos públicos. El SERVEL es la institución encargada de fiscalizar el cumplimiento de los requisitos y sancionar si corresponde. Para asumir esta responsabilidad, nuestra propuesta le asigna nuevas facultades y más recursos financieros.

Estimamos que nuestra propuesta costaría cerca de 6.900 millones de pesos anuales, muy inferior a cualquier programa social de importancia. A pesar de ello, la actual crisis de legitimidad de los partidos hace que cualquier programa de subsidios públicos a los partidos sea muy impopular. Sin embargo, creemos que es necesario perseverar en un esquema de financiamiento que incentive a los partidos a mejorar la representación de los intereses de la ciudadanía y a ser más competitivos, para así mejorar el funcionamiento de la democracia en Chile.

 

Ricardo González, Investigador y Coordinador del área de opinión pública del Centro de Estudios Públicos.

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI / AGENCIAUNO