Queda en evidencia que para algunos integrantes de la Nueva Mayoría, el actuar de las instituciones se debe respetar solo cuando actúan como ellos quieren.
Publicado el 08.05.2016
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Que el TC haya rechazado la titularidad o monopolio sindical que pretendía establecer la Nueva Mayoría con su proyecto de Reforma Laboral, es muy importante para nuestro país. Decisión que era absolutamente esperable. Tan así, que incluso algunos parlamentarios de gobierno ya habían planteado que esto podría suceder.

Las razones son muy simples: nuestra Constitución establece claramente en su art. 19 N* 2, “la igualdad ante la Ley”, señalando que “en Chile no hay personas ni grupos privilegiados”, agregando que “ni la ley, ni autoridad alguna podrán establecer diferencias arbitrarias”. Para mayor abundamiento el N* 15 del mismo art 9, señala que “nadie puede ser obligado a pertenecer a una asociación”. Derechos que claramente pretendía vulnerar la Nueva Mayoría, al establecer que solo los sindicatos podían negociar colectivamente.

Con esto, no solo violaba la igualdad ante la ley, sino que además obligaba a los trabajadores que quisieran hace uso de su legítimo derecho a negociar colectivamente, a sindicalizarse para poder hacerlo. Sin embargo, esta decisión del TC ha dejado en evidencia una serie de situaciones de la mayor relevancia, que no podemos ni debemos pasar por alto.

Primero: terminar con la desigualdad; si algo ha caracterizado el discurso del actual gobierno es su reiterada insistencia en la urgente necesidad de terminar con las desigualdades que tendría nuestra sociedad. Desigualdades que, a juicio de la Nueva Mayoría, son la principal causa de casi todos los males que ellos le asignan al modelo de desarrollo que Chile ha seguido en las últimas décadas. Discurso que claramente era solo eso, ya que en cuanto el TC rechaza el monopolio sindical, reconociendo que en Chile las personas son iguales ante la ley, los parlamentarios de izquierda del gobierno y la CUT, reaccionan agresivamente exigiendo modificar la Constitución ahora, ya que este dictamen atentaría, según ellos, contra el “corazón “ de la reforma.

Con esto, están reconociendo que el objetivo final de ésta no es terminar con las desigualdades que hoy puedan existir, tales como de oportunidades, educación o situación económica, las que pueden ser superadas por las personas en la medida que se les entregan más oportunidades, buena educación, junto al esfuerzo y empeño que ellas pongan, sino que todo lo contrario, imponer por ley una desigualdad en favor de los sindicatos -pertenecer a uno- . Si no lo hacen, no pueden ejercer su legítimo derecho a negociar colectivamente. Estableciendo así por ley trabajadores de 1ª y de 2ª categoría, según si pertenecen o no a un sindicato. Conclusión: el discurso contra la desigualdad, parece no ser sincero.

Segundo: “dejemos que las Instituciones funciones”. Cada vez que en el último tiempo han surgido algunas críticas por personas que se sienten afectadas por el actuar del SII, o de alguna Fiscalía o por un fallo de los Tribunales, la reacción inmediata del gobierno, sus ministros y sus parlamentarios ha sido “dejemos que las Instituciones operen”. “Respetemos el fallo de las Instituciones”. Tal como debe ser. Sin embargo, ahora que el fallo del TC, institución creada a instancias del Presidente Frei Montalva, les es adverso, los mismos que pedían que se respetara a las Instituciones exigen a viva voz que la existencia del TC sea revisada. Queda entonces en evidencia que para algunos integrantes de la Nueva Mayoría, el actuar de las instituciones se debe respetar solo cuando actúan como ellos quieren.

Tercero: los convenios de la OIT, ratificados por Chile, avalarían según la Nueva Mayoría la titularidad/monopolio sindical, por lo que Chile debería establecer que solo los sindicatos pueden negociar colectivamente. Sin embargo, en ninguna parte del Convenio N* 87 sobre Libertad Sindical y la Protección al Derecho de Sindicación, ni del Convenio N* 98 sobre Sindicación y Negociación Colectiva, se dice que solo los trabajadores sindicalizados pueden negociar. En consecuencia, lo que afirman algunos representantes de la Nueva Mayoría no se ajusta a la verdad.

Cuarto: la Reforma Laboral promovería el diálogo, la productividad y con ello empleos de mejor calidad, importante aspiración de la Presidenta Bachelet y su ministro de Hacienda. No obstante, ante el fallo del TC, lo primero que hace la CUT es llamar a paro nacional para el 31 de mayo. O sea, no hay diálogo, no hay preocupación por la productividad y menos aún por el alto desempleo y la difícil situación económica que está viviendo el país y afectando a muchas familias. En definitiva, otra afirmación del gobierno que los hechos desmienten.

Si los objetivos del actual gobierno no son disminuir las desigualdades, promover el diálogo entre empleadores y trabajadores, la productividad y el empleo, en un ambiente donde se respete el actuar de las instituciones, ¿cuáles son, entonces, los verdaderos objetivos del gobierno y la Nueva Mayoría?

 

Huberto Berg M., Director Berg Consultores.

 

 

FOTO: PEDRO CERDA/AGENCIAUNO