La futura automatización o robotización pone en riesgo el 47% del empleo actual, sobre todo aquellos que son intensivos en mano de obra. Por si fuera poco, el 90% de las profesiones que permanezcan sufrirá alguna transformación y requerirá la incorporación de nuevas competencias. Lo positivo es que las futuras profesiones y competencias que más se demandarán no existen o están naciendo en estos momentos, por lo que requerirán empleos de nueva acuñación.
Publicado el 21.01.2018
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Según un estudio de Bank of America, el 65% de los niños que hoy cursa Educación Básica en los países desarrollados y en vías de desarrollo trabajará en empleos que no existen ahora. Al mismo tiempo, según el mismo informe, desde mediados de la tercera revolución industrial, en los últimos diez años, el costo de la robótica se ha visto reducido en un 27%, y se prevé un 28% adicional para la próxima década. Esto explicará en gran medida por qué en 2025 el 45% de las tareas industriales se espera que estén en manos de robots, frente al 10% actual.

La reducción de su costo, su mayor inteligencia y su creciente estabilidad están provocando que las máquinas se empiecen a encargar de tareas de mayor complejidad. La futura automatización o robotización pone en riesgo el 47% del empleo actual, sobre todo aquellos que son intensivos en mano de obra, según el informe elaborado por Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne. Algo más positivo es lo que dice el Foro Económico Mundial, el cual vaticina que en 2020, la automatización podría terminar con el empleo de 7,1 millones de personas en tan sólo cinco años en los países desarrollados. Estas estadísticas siguen en pie.

Por si fuera poco, el 90% de las profesiones que permanezcan sufrirá alguna transformación y requerirá la incorporación de nuevas competencias. Sin embargo, no todo es absolutamente negativo. Las futuras profesiones y competencias que más se demandarán no existen o están naciendo en estos momentos, por lo que ese 65% de niños tendrá empleos de nueva acuñación.

En el mismo estudio donde el Foro Económico Mundial habla de los puestos que desaparecerán, también hay una estimación de 1,1 millones de nuevos puestos de trabajo en nuevas profesiones, de los que hasta 2020 se espera que estén la gran mayoría en el sector tecnológico. Mi opinión es que visto lo que ha ocurrido en pasadas revoluciones industriales, esta cifra se queda corta; es más, creo que la cifra de nuevos puestos de trabajo va a estar muy pareja con los que desaparecerán.

Pero, ¿qué hacer con nuestros hijos, en que van a trabajar en el futuro? He aquí algunos sectores con nuevos retos tecnológicos en los que podemos formarnos y, por supuesto, formar a nuestros hijos.

 

1) Un objeto, un cerebro

El Internet de las Cosas se define como la tecnología capaz de convertir cualquier objeto inerte en inteligente (el famoso smart, en inglés), otorgándole una identidad (virtual) propia y la capacidad de entender, comunicarse e interactuar con los demás. Las previsiones alertan de que en 2020 se podrían llegar a necesitar más de 4,5 millones de expertos en la materia, según la consultora Vision Mobile.

2) Realidad Aumentada

La realidad aumentada es la tecnología que amplifica la percepción de nuestros sentidos superponiendo capas virtuales de información (texto, imágenes, música, objetos 3D) sobre el mundo real. Frente a esta, la realidad virtual nos traslada a escenarios ficticios generados de manera digital. Se espera que estas tecnologías traigan consigo unos 100.000 millones de euros en 2021, según la consultora especializada Digi-Capital, frente a los 3.000 millones de 2016. Ese crecimiento lleva aparejada la necesidad de una fuerza laboral proporcional de diseñadores, creadores e ingenieros.

3) Juego que puedo

El uso de mecánicas y dinámicas propias del diseño de juegos en espacios que no son de ocio es conocido como gamification. Hoy se vincula al uso de nuevas tecnologías capaces de hacernos sentir emociones como las que teníamos jugando cuando éramos niños, aumentando de esta forma nuestra vinculación con algo (formación, compromiso con la empresa, motivación por el trabajo, etc.). Las estimaciones en los paises OCDE apuntan a un crecimiento del empleo en este sector del 30% entre 2016 y 2020, y de los ingresos en un 22%.

4) Aprender a volar

Los drones fueron concebidos para realizar tareas aburridas, sucias y peligrosas. Sin embargo, son capaces de registrar lo que el ojo no ve y pueden llegar a sitios donde una persona no podría ni acercarse, lo que los convierte en un importante generador de ingresos y empleos. En Europa se están multiplicando las escuelas que forman a estos operadores de drones profesionales que pueden conseguir su acreditación por un costo que ronda los 1.500 y los 2.000 euros, tras lo que muchos salen “volando” a trabajar, con un sueldo que fácilmente puede alcanzar los 1.200 euros al mes.

5) Si no puedes vencerlos…

La RAE define la inteligencia artificial como “la disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico”. En su funcionamiento juegan un papel central las herramientas de big data, tecnología capaz de identificar, extraer (de fuentes diversas y dispersas), almacenar, ordenar, gestionar y analizar cantidades masivas de datos que con las aplicaciones tradicionales no se podrían procesar. Esto llega también con enormes oportunidades para personas de las humanidades y también expertos en este tipo de tecnologías. Los analistas de IDC calculan que en todo el planeta se invertirán 11.000 millones de euros en sistemas de inteligencia artificial, lo que supondrá un crecimiento de 59,3% respecto al año anterior. Los robots representan un mercado al alza y, al menos por ahora, no pueden diseñarse solos.

6) Los nuevos Gutenberg

La impresión 3D es la tecnología de fabricación por adición de objetos sólidos tridimensionales a partir de un modelo digital. Existen numerosas salidas profesionales en entornos como la fabricación de autos y el aeroespacial, la impresión de comida y la fabricación de ropa y joyas y sobre todo la bioimpresión, imposibles de conseguir hasta su llegada. La bioimpresión permite fabricar estructuras biológicas para su trasplante o la experimentación médica. En lugar de usar materiales como plástico, cerámica o metal, utiliza biomateriales y células vivas. A pesar de llevar muy poco tiempo entre nosotros, ya ha conseguido revolucionar el mundo médico, donde cada vez se usa más para fabricar tejidos como piel, cartílago, hueso y vasos sanguíneos. La consultora Research and Markets estima que la bioimpresión generará un negocio global superior a los 7.000 millones de euros en 2025. Con ella llega también esperanza, calidad de vida y, por si fuera poco, nuevo empleo.

 

Rafael Ruano, asesor de empresas y socio de eVen Partners

 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO