El hecho de que se estén festejando cifras bajo la lógica que “son malas, pero no tanto como creíamos” sólo refleja un país que va transitando y acostumbrándose a tasas de crecimiento mediocres que, lamentablemente, a menos que se tomen acciones decididas, habrán llegado para quedarse por largo tiempo.
Publicado el 26.07.2016
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Partamos por las buenas noticias. De acuerdo a la encuesta del Centro de Microdatos, la tasa de desempleo en el Gran Santiago descendió a 7,6% en junio, desde el 9,4% de marzo. Esto significa que hay unos 47 mil desempleados menos que hace tres meses. Al mismo tiempo, las cifras muestran que el empleo creció 0,9% anual, revirtiendo la caída que había mostrado en marzo 2016 y en diciembre de 2015.

Las autoridades salieron a festejar estas cifras con bombos y platillos, señalando entre otras cosas que “el empleo sigue siendo resiliente”, “los empresarios están creando empleo” y que el empleo que se está creando “es de bastante buena calidad”. Pero antes de comenzar la celebración, sometamos las cifras a un análisis más profundo y complementémoslas con otras estadísticas sobre la situación laboral.

Aunque la tasa de desempleo de junio es bastante menor que la de marzo, registra un fuerte aumento respecto al 6,5% del mismo periodo del año pasado. Así, la tendencia hacia un mayor deterioro laboral en 2016 es clara, sólo que no tan abrupta como sugerían los datos de marzo de Microdatos. Las tasas de desempleo en el rango entre 6% a 7% que vimos en 2014 y 2015 están quedando definitivamente atrás y ya nos estamos moviendo en un rango entre 7% y 8%. Las últimas cifras del INE también mostraron un incremento de la tasa de desempleo, que se ubicó en 6,8% a nivel nacional y 7,4% en el Gran Santiago. De igual manera, las solicitudes aprobadas del Seguro de Cesantía en mayo crecieron 14,7% anual y en la Región Metropolitana el aumento fue de 17,7%, revirtiendo la tendencia de caída de los meses previos. Toda esta información nos dibuja un escenario de mayor desempleo que en 2015.

La información de la creación de empleo también es altamente relevante en este análisis. Es importante constatar que la recuperación se produce fundamentalmente en sectores ligados a la creación de empleo público: el empleo en Servicios de Gobierno y Financieros (en donde está la administración pública) crece 8,5% anual y en Servicios Comunales y Sociales (en donde están los sectores de educación y salud, por ejemplo) crece 10,7%. Por el contrario, el empleo en el sector Comercio se desploma en 10,9% anual y el de la Construcción en 8,2% anual. En este sentido, será importante revisar las cifras de creación de empleo asalariado público del INE que salen la próxima semana. Si efectivamente el sector público es el que está aportando los nuevos empleos entonces no sorprende que sean de mejor calidad, ya que en promedio, y de acuerdo a los datos de la NESI del INE, efectivamente el empleo asalariado público tiene ingresos laborales 43,8% superiores al asalariado privado y 158,3% mayores a los por cuenta propia. El problema es que esta recuperación del empleo no estaría fundamentada en una mejoría económica, ya que es el empleo asalariado en el sector privado el que depende positivamente del crecimiento económico. Por el contrario, el empleo asalariado público puede aumentar en épocas de debilidad económica.

En definitiva, lo que menos tenemos es un mercado laboral que ha sido resiliente a la desaceleración. Las cifras son considerablemente peores a las que había en Chile antes de que comenzara el frenazo. El hecho de que se estén festejando cifras bajo la lógica que “son malas, pero no tanto como creíamos” sólo refleja un país que va transitando y acostumbrándose a tasas de crecimiento mediocres que, lamentablemente, a menos que se tomen acciones decididas, habrán llegado para quedarse por largo tiempo.

 

Juan Bravo M., Analista senior Clapes UC.

 

 

FOTO: FELIPE GUARDA/AGENCIAUNO