Es posible que no estemos caracterizando correctamente las razones de inactividad laboral, pero eso no significa que dudemos de las cifras de ocupación o desempleo reportadas a la fecha por el INE. Por el contrario, estas cifras son consistentes con la actual fase del ciclo y, como hemos anticipado, siguen escondiendo la realidad de un preocupante menor ritmo de creación de empleos.
Publicado el 17.05.2015
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La tasa de desempleo en Chile sigue resiliente y eso llama la atención en un entorno de bajo crecimiento y debilidad del gasto privado. El 6,1% de desocupación a marzo de 2015 sorprende a muchos, mientras otros se manifiestan incrédulos sobre las estadísticas laborales. Así, el principal elemento de controversia ha sido el aumento de la inactividad, en particular, por estar “sin deseos de trabajar”.

Más allá de las especulaciones –por desconocimiento de la encuesta en algunos casos-, lo cierto es que la contraparte de una mayor inactividad es una menor participación laboral, que en el último año se concentra en la población en edad de trabajar menor a 30 años. Este elemento es reciente y se adiciona a otras hipótesis candidatas a explicar la baja tasa de desempleo -posteriores y durante el fuerte ajuste de la economía- como he argumentado a comienzos de año, momento en que las estadísticas laborales aún no daban cuenta del retroceso en la participación a nivel agregado.

Esta mayor inactividad -o menor participación laboral- puede ser propia de un ciclo económico en donde escasean las vacantes, los flujos laborales se reducen y como resultado el crecimiento de la ocupación es baja, precisamente como muestran las estadísticas laborales del INE y también, entendiendo las diferencias metodológicas, de cobertura geográfica y extrapolación de la Universidad de Chile. Asimismo, esta mayor inactividad en el agregado no pareciera ser inconsistente con la aún escasa historia de la NENE, como se observa en episodios similares de aumento en la inactividad laboral, por ejemplo, durante el año 2012. Así, al menos por un momento, deberíamos parar de enlodar la credibilidad de nuestras instituciones sin claros fundamentos.

No obstante, sí podrían haber razones para pensar que la medición de la caracterización de inactividad -es decir, cómo se distribuyen las razones de ésta- es sustancialmente perfectible. Esto sí es relevante desde un punto de vista de política pública, ya que una mala caracterización de la inactividad nos desvía de las soluciones para reducirla –donde el crecimiento sostenido sigue siendo una condición necesaria-, o bien nos restringe de disponer mejores cifras analíticas de la tasa de desempleo –ampliada por desaliento, por ejemplo, que entrega una mejor aproximación a la duración del desempleo y a la desocupación de largo plazo o natural–.

En concreto, existe una delgada línea que separa la autoclasificación de una persona como “sin deseos de trabajar” respecto de otra razón de inactividad -como podría ser el desaliento, dentro de muchas otras opciones–. En este contexto el diseño de la encuesta es crucial, siendo necesario reforzar la pregunta para extraer la razón intrínseca a los “nulos deseos de trabajar”, o  bien que aun cuando declaren este motivo en una primera instancia, igual pasen el filtro de un desalentado, es decir: “si durante la semana pasada, hubiera encontrado un trabajo, ¿estaría disponible para comenzar a trabajar de este lunes que viene al otro?”. Si la respuesta es afirmativa, debería contabilizarse como un desalentado -aquel que hipotéticamente participaría pero no lo hace porque se cansó de buscar empleo-, aun cuando en una primera instancia haya declarado estar “sin deseos de trabajar”.

Con todo, el reciente fenómeno de menor participación laboral explica un 0,6% de menor tasa de desempleo, y aun cuando corrigiéramos eventuales problemas de medición del desaliento, tanto la inactividad como la tasa de participación y de desempleo que reportaría la NENE serían idénticas a las estadísticas conocidas a la fecha.

 

Fernando Soto, Economista Senior BBVA Research Chile.

 

 

FOTO: RODRIGO SÁENZ/AGENCIAUNO