El libro de Mauricio Rojas deja en evidencia tanto las numerosas cosas que se hicieron bien como aquellas que es necesario corregir para el futuro. Entre otras, la imprescindible diversidad social, cultural y profesional que debe tener nuestra coalición y el futuro gobierno; conjugar hacerse cargo de la pesada herencia que dejará la actual administración con las transformaciones necesarias para poner a nuestro país nuevamente en la senda del progreso, por el bien de Chile y de nuestros compatriotas.
Publicado el 20.07.2016
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La semana pasada se presentó el libro La historia se escribe hacia delante (Santiago, Uqbar, 2016), de Mauricio Rojas. En él se hace un recorrido por el gobierno de Sebastián Piñera a través de interesantes conversaciones con algunos de sus principales referentes.

Numerosos temas son analizados por sus propios actores: políticas públicas como la incorporación del “Ingreso ético familiar” o los “Liceos Bicentenario”; los desafíos de la reconstrucción del país luego del devastador terremoto de febrero de 2010; el famoso rescate de los 33 mineros; la importancia del crecimiento económico y de una política laboral generadora de empleo, entre otros.

Es un libro ameno, y si bien se desarrolla a través de conversaciones sencillas en un ambiente de confianza, el libro está cargado de un evidente simbolismo.

Primero, por los protagonistas del libro. El ex Presidente Piñera, ex ministros y destacados funcionarios se reúnen para analizar el legado de su gobierno, pero no lo hacen con cualquiera, sino que con Mauricio Rojas. Los principales funcionarios del primer gobierno de centroderecha desde la vuelta a la democracia se reúnen a conversar con un ex miembro de la izquierda revolucionaria de fines de los 60 y comienzos de los 70.

Mauricio Rojas estudió Derecho en la Universidad de Chile y militó durante su juventud en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), la izquierda más radical y violenta de nuestro país. Se exilió en Suecia en 1974 y llegó a ser miembro de su parlamento entre 2002 y 2008. Me tocó conocerlo cuando presentamos juntos el libro Simpatía por la Política, de Joaquín García-Huidobro, en 2007. Fue un año interesante porque significaba el reencuentro con su país natal luego de varias décadas en el exterior y de una profunda transformación intelectual desde un marxismo militante a las ideas de la libertad, lo que queda bien recogido en su libro Diario de un reencuentro publicado el mismo año. Por todo ello, Mauricio es tan protagonista del libro como sus propios entrevistados.

Un segundo símbolo de este libro es la posibilidad de apreciar las ideas que inspiraron al gobierno pasado, especialmente en medio del debate sobre las ideas fuerza que deben mover a nuestra coalición hacia el futuro.

Los partidarios de las ideas de la libertad y de la justicia podemos sentirnos orgullosos que durante ese gobierno -como regla general- estas ideas cobraron vida y tuvieron una aplicación concreta que benefició a miles de nuestros compatriotas. Es evidente que la creación de numerosos Liceos Bicentenario a lo largo de todo el país -que han tenido un extraordinario resultado académico en los últimos años- es fiel reflejo de la cultura del mérito y del esfuerzo que queremos promover en el sistema educacional chileno. La creación de un ingreso ético familiar, que apoya a los chilenos de menos recursos y promueve una sociedad de derechos pero también de deberes se encuentra en el núcleo mismo de nuestra política social.

El fomento de la libertad de las personas para tomar sus propias decisiones fue patente en la política de “reconstrucción en sitio propio” luego del terremoto de 2010, donde las personas libremente decidieron reconstruir sus casas en las zonas donde habían vivido durante años y no ser confinadas en masa a alguna zona periférica de sus ciudades. Por último, la derrota de la pobreza y el desarrollo de más y mejores oportunidades viene a ser la otra cara de una política económica abierta, de un crecimiento económico sostenido y de una política laboral centrada en los trabajadores y no en los grupos de interés.

Un tercer símbolo de este libro, es la inevitable comparación con la actual administración de Michelle Bachelet y la coalición de izquierda. A lo largo de sus páginas conocemos el desarrollo de un gobierno que no estuvo libre de errores -algunos dirán que fueron varios- pero que en suma fue un buen gobierno para el país y para mejorar la calidad de vida de los chilenos.

El gobierno de Sebastián Piñera se ha convertido en una especie de instrumento de medida, de parangón con este segundo gobierno bacheletista. Durante varios años la lógica de un “gobierno de excelencia” fue duramente criticada por un sesgo elitista, pero también porque generaba sobreexpectativas que muchas veces terminarían siendo un verdadero problema político. Y tiene la ventaja de comparar dos gobiernos reales, y no un gobierno chileno con una promesa o una idea utópica de lo que se puede hacer en el país.

Hoy resulta cada vez más valioso un gobierno serio, de buen nivel profesional y que haga bien el trabajo, frente a la desprolijidad de la actual administración, la improvisación en la tramitación de reformas erradas que han tenido un lamentable impacto tanto en nuestra economía como en nuestra sociedad, y la derrota de la rigurosidad técnica a manos de un ideologismo sesentero. Nada se echa tanto en falta como cuando se ha perdido.

El libro de Mauricio Rojas es un buen recuento de lo ocurrido en nuestro país entre 2010 y 2014. Deja en evidencia tanto las numerosas cosas que se hicieron bien como aquellas que es necesario corregir para el futuro. Entre otras, la imprescindible diversidad social, cultural y profesional que debe tener nuestra coalición y el futuro gobierno; conjugar hacerse cargo de la pesada herencia que dejará la actual administración con las transformaciones necesarias para poner a nuestro país nuevamente en la senda del progreso, por el bien de Chile y de nuestros compatriotas. La historia se escribe hacia adelante y, ciertamente, quedan muchas páginas por escribir.

 

Julio Isamit, Coordinador General Republicanos.

 

 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE / AGENCIAUNO

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