La elección municipal planteó dudas sobre el estilo de dirigente que queremos, que nos hace falta y que sabrá interpretarnos.
Publicado el 05.11.2016
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Hace dos semanas cumplimos una nueva jornada de elecciones que nos dejó tres grandes temas sobre la mesa: la abstención, el voto de las mujeres —que es más significativo que el de los hombres (aún no está publicado el dato de 2016, pero en 2013 votaron 55% mujeres y 45% hombres), y los liderazgos que ya no responden a los patrones tradicionales.

El domingo 23 de octubre, cuando se comenzaron a conocer los resultados de las elecciones, los telespectadores chilenos pudimos ver desde nuestras casas los distintos estilos de liderazgo que ejercen quienes pretenden representarnos. Citando a un querido profesor, observamos el liderazgo basado en el poder y el liderazgo movilizador; el cliché del liderazgo femenino y masculino, y un adelanto de lo que será el liderazgo del siglo XXI. Queda claro que estilos de liderazgo hay muchos y que nuestros dirigentes tienen mucho que aprender: lo que fue ya no es, y claramente no volverá.

En Providencia ganó Evelyn Matthei, política con amplia trayectoria de servicio público, una mujer criticada muchas veces, especialmente en el ámbito masculino, por su estilo duro, claro y a veces confrontacional; en otra comuna se impuso Katherine Barriga, una mujer joven, con una imagen aparentemente superficial –muy femenina– para quienes el color rosado es símbolo de debilidad, pero que demostró ser capaz de trabajar con inteligencia y profesionalismo para lograr su meta.

Dos actitudes opuestas ante la derrota: por un lado el profesionalismo y seniority político, serenidad e hidalguía de Carolina Tohá, quien a pesar de sus esfuerzos y duro trabajo no pudo mantenerse en el cargo; y por otro lado la saliente alcaldesa de Providencia, que no supo entender el significado de su derrota ni de los riesgos que se corren al ocupar un cargo público.

Por otro lado, inesperadamente destaca el liderazgo de Felipe Alessandri, un trabajador incansable y de bajo perfil, para muchos un desconocido hasta ese momento; René de la Vega como alcalde de Conchalí, una persona polifacética, ecléctica como son los tiempos actuales; y Jorge Sharp, nuestra expresión del movimiento “Podemos” de España y “Syriza” de Grecia, quien dirigirá una comuna tan especial como Valparaíso. Son liderazgos emergentes, distintos.

Por último, la jornada electoral se cerró con dos estilos de liderazgo contrapuestos, el del ex Presidente Lagos y el de la actual Mandataria.

La elección municipal planteó dudas sobre el estilo de dirigente que queremos, que nos hace falta y que sabrá interpretarnos.

 

 

Amparo Carmona, Socia BC&B, experta en conciliación vida-familia-trabajo

 

 

Foto: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO