No hay poder más importante que el del voto para lograr que cambie el rumbo de un país. Hemos sufrido cuatro años de malas políticas de gobierno que nos tienen entrampados en un crecimiento económico mediocre, tasas de desempleo que reflejan además la perdida en forma importante del millón de puestos de trabajo que construyó el gobierno anterior, y una sensación de inseguridad frente a una escalada delictual.
Publicado el 09.11.2017
Comparte:

El debate presidencial organizado por ANATEL esta semana fue lo más parecido a un grupo de alumnos dando su examen de grado o una prueba final.  El nivel inquisidor de los entrevistadores fue superlativo y, a ratos, agresivo, pero de alguna forma es lo único que se podía hacer con ocho candidatos en carrera.

Lo primero relevante que se desprende de lo anterior es que, por primera vez, se nota una centroderecha sólida y liderada sin lugar a dudas por Sebastián Piñera. Eso es un gran cambio respecto de la historia reciente, ya que siempre se escuchó “la derecha está dividida”, “las peleas permanentes de RN y la UDI”, y cosas como ésas, por lo que tener a RN y la UDI consolidadamente trabajando juntas hace una gran diferencia en el proyecto político.

Si bien es cierto que en esta elección aparece la figura de José Antonio Kast como un candidato de derecha, su posicionamiento en las encuestas no da cuenta de que sea una real alternativa ni para ser Presidente ni para pasar a segunda vuelta, lo que se confirmará o no el día de la elección.

En la vereda contraria hay una izquierda fragmentada con seis candidatos y diferencias ideológicas que se vieron claras en el debate ANATEL, llegando al límite de la descalificación personal de unos y otros. O sea, ahora la izquierda está dividida, lo que por años fue patrimonio político de la centroderecha. De esta forma, lo que fue la Concertación —y que luego, sumando al Partido Comunista, se transformó en la Nueva Mayoría— ya no es garantía de gobernabilidad por sus diferencias (no fueron capaces ni siquiera de hacer primarias para resolverlas).

Marco Enríquez-Ominami, acusando las amenazas —así las calificó él mismo— de un diputado asesor del comando de Alejandro Guillier, y advirtiendo vínculos con el narcotráfico del candidato, da cuenta de la imposibilidad de que en una eventual segunda vuelta se puedan sumar para hacer campaña unidos.

¿Será posible evitar ese bochorno? Parece que no. De hecho, no está del todo descartado que Piñera sea elegido en primera vuelta, mientras en la centroizquierda se “desangrarán” en una pelea fraticida por lograr acuerdos y pasarse cuentas. La duda es si lograrán encontrar puntos en común, si es que de verdad quieren volver a ser alternativa de gobierno.

Hay pocas dudas de que Sebastián Piñera es la única alternativa que puede hacer que el país retome la senda del progreso y que revierta todos los daños a la economía que produjeron las nefastas reformas que impulsó el gobierno de la Nueva Mayoría. Se les quitó el derecho a los padres a decidir la educación de sus hijos; se reformó el sistema tributario reduciendo la recaudación esperada, porque frenó el crecimiento económico a niveles insospechados; se introdujeron cambios al mercado del trabajo, generando inflexibilidades que han mantenido altas tasas de desempleo. En fin, una serie de cambios que en su minuto fueron rechazados en casi todas las mediciones de opinión que se hicieron y que, así y todo, este gobierno materializó aprovechando la mayoría parlamentaria que le fue afín.

Por eso no hay poder más importante que el del voto para lograr que cambie el rumbo de un país. Hemos sufrido cuatro años de malas políticas de gobierno que nos tienen entrampados en un crecimiento económico mediocre, tasas de desempleo que reflejan además la perdida en forma importante del millón de puestos de trabajo que construyó el gobierno anterior, y una sensación de inseguridad frente a una escalada delictual.

Entonces, ¿qué hacer? Sin eufemismos ni rodeos, ir a votar y apoyar la candidatura del ex Presidente Piñera.

 

William Díaz, economista

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO