De lejos han venido tres reyes para salvarnos de nuestras penurias y levantarnos antes de nuestro gran aniversario.
Publicado el 02.10.2016
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Dice la historia que tres reyes magos vinieron desde muy lejos para traer regalos y así celebrar un gran acontecimiento. En el caso de Chile, de lejos han venido tres reyes para salvarnos de nuestras penurias y levantarnos antes de nuestro gran aniversario. Los tres vienen a solucionar problemas muy diversos, pero que cotidianamente vuelven a nuestras cabezas sin soluciones aparentes. Y así ellos esperan que estos regalos cambien la cara a Chile, a dos años del verdadero bicentenario de la independencia de nuestra nación.

El primer mago es Rodrigo Valdés. Si bien nació en territorio nacional, su conocimiento lo perfeccionó en las lejanas tierras de Boston. El ministro prometió un presupuesto austero y cumplió. El concepto de mago se le aplica porque con un crecimiento tan bajo de los ingresos, logró confeccionar un presupuesto que cumple con las necesidades de todos los ministerios y, a su vez, y ahí está la magia, sin hacer crecer en gran medida el gasto fiscal. Este presupuesto será destinado a financiar la mayor educación gratuita, capitalizar Codelco, aumentar la dotación de carabineros, aumentar la pensión básica, mejorar al Sename y solucionar los problemas de La Araucanía. Todo esto con un crecimiento real de 2,7%. Un verdadero mago.

Faltan dos largos meses de discusión parlamentaria, pero la intención está puesta y el regalo que nos trae el ministro es cuidar una cualidad nacional que nos demoramos años en cimentar y de la cual hacemos gala cada vez que aparecemos en rankings internacionales: la estabilidad de las cuentas fiscales. Este regalo busca espantar los fantasmas de un recorte de clasificación soberana, que tantas pesadillas han generado en los últimos años.

El segundo es el mago Jorge Valdivia. Nacido en Venezuela, con gran pasar por Brasil y actualmente jugando en Emiratos Árabes Unidos. Desde allá lejos vuelve este trotamundos a deleitarnos con un fútbol diferente. Claramente no es el mejor jugador, ni el más goleador, pero posee una picardía, chispa, talento e ingenio únicos, que nos pone los pelos de punta cada vez que el altoparlante del estadio anuncia su nombre. Tanto así, que con solo verlo vestir la roja, el pueblo instantáneamente comienza a cantar el clásico “te terere tere te te”.

Este mago viene con rabia después de cuatro partidos fuera, y su regalo prometido no es sólo buen fútbol sino que generar jugadas de gol, para que “la Roja de todos” se destape y que la ida a Rusia sea cada vez menos sueño y más realidad. El problema actual es que estamos en séptima posición, fuera de la cita mundialera, pero su regalo nos puede acercar a la ansiada meta.

El último participante de este trío mágico aún se encuentra en entredicho. Cual Velázquez que se autorretrató como rey mago en su obra “La Adoración de Los Reyes Magos”, esta vez usted tiene la posibilidad de pintar al mago faltante. Los candidatos a tercer rey mago prometen liderar al país de tal forma que traerán prosperidad en los próximos cuatro años. Uno fue a estudiar a la misma ciudad del ministro Valdés. El otro también estudió un doctorado en el gran país del norte, volviendo al extranjero en la época del exilio. Ambos nacieron en Santiago de Chile, pero sus conocimientos vienen de muy lejos. Hay un tercero que mete ruido, el nuevo en la competencia, cuyos estudios en Ecuador le permiten ser candidato a este cuadro.

El regalo prometido de los dos primeros candidatos es recuperar el crecimiento. Con fórmulas ya probadas, aunque de distinto condimento, generarían una recuperación en la alicaída confianza de consumidores y empresarios. Así, saldríamos del estancamiento. El tercero dice ser el candidato de transición, aquel prometido para ser el puente entre la vieja escuela y los jóvenes que vendrán.

El tema y los protagonistas están sobre la mesa. Así que podemos disponer de una brocha y pintar a estos reyes magos. Sólo el tiempo dirá si estos reyes cumplieron su cometido. Sólo el tiempo entregará valor a la obra que pintemos. Pinte su cuadro y espere ansioso el inicio de la función, cual espectador antes que se levante el telón.

 

Andrés Osorio, economista Econsult.

 

 

 

FOTO:CRISTOBAL ESOCBAR/AGENCIAUNO.