Parece que algunos opinantes de dentro de nuestras filas están augurando, proclamando o profetizando que el partido debiera desaparecer, de acuerdo a los resultados de la contienda electoral que se avecina. Sin embargo, una cosa es criticar las decisiones de la directiva sobre esta elección, y otra muy diferente es, a partir de sus resultados, suponer que el PS no tendrá un rol que jugar en el perfeccionamiento del sistema democrático en Chile para adelante.
Publicado el 12.11.2017
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En los últimos días he escuchado o leído a una serie de agoreros sobre el futuro del Partido Socialista. Su nerviosismo se debe a la coyuntura electoral en que nos encontramos, porque nos estamos jugando la continuidad de las positivas reformas sociales que una Presidenta socialista ha impulsado con todo el apoyo de quienes hemos conformado —como militantes y como dirigentes— este partido.

Pero parece que algunos opinantes de dentro de nuestras filas están augurando, proclamando o profetizando que el partido debiera desaparecer, de acuerdo a los resultados de la contienda electoral que se avecina. Sin embargo, una cosa es criticar las decisiones de la directiva sobre esta contienda electoral, y otra muy diferente es, a partir de sus resultados, suponer que el PS no tendrá un rol que jugar en el perfeccionamiento del sistema democrático en Chile para adelante.

Nuestro Partido Socialista, es necesario recordarlo, tiene un arraigo profundamente chileno; no se fundó o constituyó siguiendo las modas ideológicas extranjeras de los comienzos del siglo XX. Por eso, hay que reconocer la originalidad de pensamiento político de nuestros fundadores. Por ejemplo, Eugenio González nos instruyó que nuestra ideología no es dogmática y que se enriquece con el constante devenir social. Notable afirmación político-filosófica que, dicha en los años 40, se adelanta a lo que los pensadores socialistas del siglo XXI tienen como paradigma para desarrollar las ideas del socialismo en la actualidad.

Entonces, los nefastos agoreros que afirman que el PS de Chile debiera desaparecer, o que no le queda otra cosa que  disolverse según un resultado electoral del 19 de noviembre, son opinantes que sólo se satisfacen con sus elementales y negativas  profecías.

No. El Partido Socialista va a perdurar porque ha constituido un pilar fundamental de nuestra democracia, desde siempre y sobre todo ahora. Además, ha contribuido al acervo ideológico del socialismo mundial contemporáneo a través de lo que hemos denominado “la renovación socialista dentro de nuestro PS”.

No olvidemos: Salvador Allende es un símbolo profundo del alma democrática de Chile que se funde con la naturaleza del PS, y nuestro partido seguirá sus ideas. ¡El PS no va a desaparecer!

 

Rabindranath Quinteros, senador

 

 

FOTO: VICTOR PEREZ/AGENCIAUNO