La prensa ha cumplido un rol importante al destapar varios de los escándalos que hoy remecen al país. Pero aún debe dar pasos importantes para robustecer su labor y entregar un buen servicio a la sociedad.
Publicado el 24.07.2016
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Gran responsabilidad de la crisis político-social que estamos viviendo en nuestro país se debe a que la ciudadanía está más informada y, por ende, más desilusionada y enrabiada.

Una de las grandes razones, a mi juicio, de este cambio, se debe, más que a la proliferación de las redes sociales (son en gran medida caja de resonancia), al rol que han cumplido los medios de comunicación.

Imagínese que no supiéramos del caso Caval, o de que a ME-O, finalmente, le prestaron, y no pagó por el famoso jet brasileño. O acuérdese de la relación Jaime Orpis-Corpesca, y hoy el escándalo relativo a Gendarmería y el Sename en donde la ministra de Justicia está acorralada, o del diputado Iván Fuentes por boletas de precampaña, incluido lobby para pesca industrial.

Sin duda, sin ser destapadas, la rabia ciudadana sería menor y las redes sociales tendrían menos “alimento”. Pero no porque las irregularidades no existan, sino porque no se sabrían. En eso cabe felicitar a la prensa de nuestro país, que ha sentido y tomado muy en serio su rol fiscalizador, más en momentos de crisis como los que estamos viviendo.

Hace unos 20 años, si un medio “golpeaba” con una denuncia, la competencia mal entendida, muchas veces, caía en la práctica de tratar de extinguir lo que el vecino había logrado destapar. Hoy es distinto. Se puede apreciar una especie de posta entre los medios. Un día “golpea” uno; al siguiente otro, sobre una misma denuncia. Y así debe ser, porque el periodismo cumple un rol social de ir escalando en la entrega de información. Se logra, así, un aporte significativo a la realidad social.

Pese a lo anterior, nuestros medios de comunicación y periodistas tienen grandes desafíos, sobre todo en estos tiempos tempestuosos.
Lo primero, nivelar para arriba (y no para abajo como lo piensa el ministro Nicolás Eyzaguirre). Todos tienen que andar sobre patines aceitados. Es demasiada la diferencia de formación de los alumnos de pre grado (¡qué irá a pasar con la reforma educacional al respecto!), y más aún se palpa en el desempeño laboral del día a día.

Si bien en todas las profesiones hay personas que se destacan y otras que están sólo para cobrar el sueldo; dado el rol social de este sector y la responsabilidad pública del reportero, debe existir un “desde” para ejercer.

Ser periodista no significa poner la grabadora al entrevistado para que éste diga lo que quiera.

Por el contrario, debe hacer las preguntas pertinentes y obtener información de calidad, y que ayude a la ciudadanía a tomar decisiones.

¿Cuántas veces leemos noticias que son aire? Una vergüenza.

Y aquí la clave es básica: el profesional de las comunicaciones debe estar muy bien documentado frente a la persona o fuente que va a entrevistar; y eso es lo que no se ve muy a menudo. Se tiende a confundir agresividad con conocimiento. Conceptos diametralmente opuestos. Si tengo conocimientos y datos duros no necesito gritar ni sacudir al entrevistado. El solo hecho de que no responda o busque sortear la pregunta lo dejará en evidencia. Y obviamente eso el periodista lo debe dejar estipulado.

Hagamos un pequeño ejercicio:

¿Por qué aún no le han preguntado a Osvaldo Andrade, en cualquier pasillo del Congreso, qué le parece que una periodista socialista (independiente de que sea o no su ex mujer) tenga una jubilación de $5,2 millones mensuales, cuando el promedio nacional de un jubilado supera, apenas, los $190 mil según cifras oficiales de la Superintendencia de Pensiones?

– ¿No es una tremenda contradicción para un socialista que su jubilación sea 27 veces más que la del chileno promedio?

– De recibir ese dinero, ¿Qué debiera hacer un socialista con ese patrimonio? ¿Qué debiera hacer su ex señora con esos dineros, cree usted?

– ¿Qué cree que pensaría el máximo representante del socialismo en Chile, el ex Presidente Salvador Allende, con una situación de este tipo?

– Yendo a otro tema, diputado. Cuando el ex Presidente Sebastián Piñera registró una popularidad de 35%, usted dijo que Chile no se merecía un Presidente con ese nivel de aprobación. Michelle Bachelet hoy tiene niveles aún más bajos, en torno al 22%. ¿Debiera dejar el cargo, ella, entonces?

Y así hay muchas preguntas que hacerle…

Y todo esto se puede preguntar en el Patio de Los Naranjos, el Congreso o en una vereda.

En otras palabras, el periodista debe estar siempre documentado, para así tomar la oportunidad no sólo cuando la busque, sino también cuando se le presente.

Otro desafío del periodismo está en las nuevas ofertas de trabajo. Si bien las agencias de comunicación estratégica han sido un gran aporte para aumentar el campo laboral de los periodistas y ser un gran apoyo comunicacional para el cliente, hay muchos reporteros que se han dejado estar; esperan que las agencias les den la información envasada, lo que, obviamente, entorpece su labor fiscalizadora. Que el periodismo se ha engrasado en esta área, lo ha hecho. Sostener lo contrario sería engañarse. Pero aquello es culpa del reportero flojo. Dejemos la flojera de lado, porque ambos tipos de trabajo son totalmente compatibles y pueden ser hasta enriquecedores si son bien ejercidos.

En tanto, es sabido que los periodistas son mal pagados y que tienen horarios que sobrepasan el promedio laboral nacional. Y que en una jornada pueden cubrir hasta tres o cuatro noticias.

De esta forma se hace imposible que el periodista de crónica diaria se prepare -adecuadamente- para ir a una conferencia o entrevista y realice las preguntas y contra preguntas pertinentes. Por ello, es imperativo que -antes de criticar tanto la labor del reportero- la gente sepa que no tiene tiempo para investigar. ¿Eso justifica la mediocridad? No. Es una realidad que debe cambiar dentro de los medios, incluido mayor esfuerzo de los periodistas. Más en estos tiempos que corren; de severa crisis y en que se necesita más que nunca una prensa de investigación, fiscalización y denuncia presente en la conferencia, en el punto de prensa, ¡en todo!, es decir, no dejar “el periodismo de investigación” sólo para la sección de reportajes. Todo acto del periodismo debe ser investigación. Día a día. En todas las secciones.

Se ha avanzado, pero falta mucho aún. Y dada la contingencia, es el momento para dar el salto y tomar el desafío. Tenemos, en nuestras manos, demasiada responsabilidad.

 

Rosario Moreno C., Periodista y Licenciada en Historia UC.

 

 

 

FOTO : PABLO OVALLE ISASMENDI / AGENCIAUNO.