Europa, con su idílica comunidad y estados de bienestar parece estar complicándose, mientras que el Estados Unidos de puertas siempre abiertas y sonrisa amplia comienza a establecer límites. Ya veremos cómo sigue el Brexit, de qué manera procede Trump y qué sucede en Francia.
Publicado el 26.11.2016
Comparte:

Las primarias de la derecha en la Francia nuevamente sorprenden al mundo, ya que mientras se predecía un resultado ajustado entre los tres candidatos principales —Nicolas Sarkozy y sus dos ex primer ministros Alain Juppé y Francois Fillon—, este último impactó ganando con un 44,2% de los votos, frente al 28,3 de Juppé y el 20,8% de Sarkozy. Con ello, el ex Mandatario anuncia su retiro de la política, mientras sus ex colaboradores prometen apoyar al que resulte ganador en la segunda vuelta.

El triunfo de Fillon le da posibilidades de ganar la presidencial en cinco meses más, con promesas de mayor libertad económica, disminución del gasto público, aumento de la jornada laboral y de la edad de jubilación, además de un mayor control de la inmigración.

De inmediato algunos medios extranjeros compararon la situación francesa con el Brexit y la elección de Donald Trump en Estados Unidos. No dejan de haber semejanzas, por las sorpresas. Vemos un giro que parecen estar dando importantes países del mundo occidental en materias sociales y económicas para las cuales los candidatos de derecha ofrecerían soluciones con mayor adhesión por parte de los votantes, sean muchos o pocos. Hay que señalar que éstos parecen preferir las posturas de derecha más que de centroderecha.

Este giro parece descolocar a las encuestas y los medios, que reaccionan sorprendidos y, a ratos, asustados. Sólo algunos buenos observadores, analistas y columnistas de talla mundial parecen poder comprender e ir definiendo los nuevos hechos. La opinión pública a nivel global reacciona, de las más diversas formas ante lo repentino e inesperado, pero la inercia continúa implacable.

Cuando el mundo nos ofrece globalización y conexión casi total, queremos volver a nuestra identidad, al nacionalismo y resguardar lo propio y a recordar nuestras diferencias y demarcar fronteras. Y nos preguntamos: ¿Qué quieren los ciudadanos del mundo actual?

Europa, con su idílica comunidad y estados de bienestar parece estar complicándose, mientras que el Estados Unidos de puertas siempre abiertas y sonrisa amplia comienza a establecer límites. Ya veremos cómo sigue el Brexit, de qué manera procede Trump y qué sucede en Francia.

Pero el “giro” ya está en Chile, junto con el rechazo a los inoperantes discursos de igualdad, la desafección hacia las tradicionales figuras de elite, y la fuerte voz de la ciudadanía. Quien afine mejor el oído y sepa escuchar podrá ganar sus votos.

 

Mónica Reyes R., profesora, magister en Historia

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO