La razón principal de por qué los millennials dejan sus empresas es por la escasez de oportunidades laborales para desarrollar una carrera como ellos quieren. Los programas de intraemprendimiento son una solución para resolver este problema de retención.
Publicado el 02.05.2016
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¿Los jóvenes somos flojos? ¿Por qué no trabajan más de dos años en una misma empresa? Los millennials, nacidos entre 1980 y 2000, son quienes sustentarán con su trabajo a una generación con expectativas de vida más larga. Pero están desmotivados. Según Deloitte, el 44% de los millennials dice que dejarían su empleo actual antes de los próximos dos años de tener la oportunidad. Son vistos como apáticos, egocéntricos o incluso malcriados. Una generación difícil de comprender porque tienen convicciones y expectativas muy distintas a las de generaciones pasadas. No obstante, creo que perdemos de vista su tremendo potencial. Si usáramos su energía para que se conviertan en emprendedores de proyectos innovadores al interior de las empresas -lo que conocemos como  intraemprendedores-, la sociedad completa sería capaz de innovar y mejorar la calidad de vida de los chilenos. La pregunta es, ¿cómo motivar a los millennials a ser intraemprendedores?

Lo primero es entender quiénes son los millennials. Son los hijos de una era rápida y digital. Se moldearon con slogans como “Just Do It” de Nike o “Empowering People” de Acer. Valoran la libertad de elección y la posibilidad de definir sus propias vidas. Son capaces de hacer pequeñas elecciones que los diferencien de otros, tanto en su vida laboral como cotidiana. Exigen que sus trabajos les brinden un sentimiento de pertenencia, que se les reconozcan sus aportes y que se les respete su vida privada. Según PwC, al 2020 los millennials conformarán el 50% de la fuerza laboral. Su aparente falta de lealtad ante sus empleadores constituye un tremendo desafío para las empresas, que deben idear mecanismos novedosos para mantenerlos comprometidos y motivados. La fórmula principalmente está en crear oportunidades para que los millennials puedan perseguir sus proyectos de vida y al mismo tiempo generar ganancias tanto para ellos como para las instituciones donde trabajan.

Yo soy una millennial y les enseño a otros millennials sobre Innovación Social. Son alumnos de Ingeniería Comercial que quieren que sus futuros lugares de trabajo sean exitosos financieramente, pero también generar un impacto social y medioambiental. ¿Por qué querría un joven hacer esto? Porque saben que tienen la posibilidad de transformarse en agentes de cambio, impactando positivamente su entorno. Para nosotros, trabajar para impactar las vidas de otros es ciertamente más motivante que hacerlo para que “el jefe” se haga más rico.

Esta forma de ser y pensar de los millennials hace que no se sientan satisfechos con la forma tradicional de trabajo. Creen que la satisfacción laboral no debería ser vista como un lujo. Por el contrario, se sienten realizados sólo cuando se alinean correctamente sus objetivos y valores con los de la organización donde trabajan. Cumplir sus expectativas puede generar grandes ventajas, ya que según Harvard Business Review los trabajadores que están comprometidos son un tercio más productivos que el resto, generan más ventas y son tres veces más creativos.

Por eso, la clave está en usar el potencial de los millennials como conductores de la innovación al interior de las empresas, en canalizar esa necesidad de contribución a través de un espacio que le permita a las compañías ser más productivas o innovadoras.

Diversas empresas han generado espacios para que sus intraemprendedores desarrollen innovaciones. Atraerlos significa contar con mejores ideas y ganar ventajas competitivas en su industria. Por ejemplo, en 3M fue precisamente un grupo de intraemprendedores quienes desarrollaron los Post-It. En Google ocurrió lo mismo con el Gmail. Estas empresas permitieron a sus jóvenes colaboradores convertirse en emprendedores y, gracias a ello, capitalizaron nuevas ideas de negocios. Sin ir más lejos, Larry Page y Sergey Brin incentivan a sus colaboradores a dedicar un 20% de su tiempo a buscar nuevas ideas que podrían beneficiar a Google. Otras empresas hacen torneos, hackathones y programas para que los trabajadores puedan pitchear ideas directamente a los ejecutivos. En LinkedIn existe una incubadora para que los colaboradores presenten una idea, junten un equipo y expongan su proyecto frente a un grupo ejecutivo. Si la idea es aprobada, se les da tres meses para desarrollarla en beneficio de la compañía. El botón de Like de Facebook es una de las innovaciones más importantes de la empresa que surgió en una hackathon.

La razón principal de por qué los millennials dejan sus empresas es por la escasez de oportunidades laborales para desarrollar una carrera como ellos quieren. Los programas de intraemprendimiento son una solución para resolver este problema de retención. El desafío actual es valorar el potencial de los millennials y usarlo para expandir el impacto de las instituciones. Démosles libertad y ayudémoslos a que tengan espacios para hacer su propia contribución. Todos ganamos. Y de paso podremos sepultar el mito del joven flojo y apático.

 

Gracia Dalgalarrando, Máster en Políticas Públicas, Universidad de Columbia.

 

 

FOTO: JOSE FRANCISCO ZUÑIGA/AGENCIAUNO