Al pensar en legado se me viene a la mente el término de la Nueva Mayoría, el elevado protagonismo de los comunistas en el poder, la agonía de la Democracia Cristiana, el aumento de opositores, la escasa justicia e igualdad prometida, crecimiento casi nulo, reformas hechas a la rápida y mal, etc.
Publicado el 16.11.2017
Comparte:

“Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo”. ¿Dijo esta cita alguno de los ocho candidatos presidenciales para desacreditar el famoso y positivo “legado” en el que Michelle Bachelet insiste? Desgraciadamente, no. Habría dado en el blanco.

La frase pertenece al orador, político y filósofo romano Marco Tulio Cicerón (106 aC-43 aC). Es decir, hace más de dos mil años ciudadanos también se daban cuenta de las tretas y simulaciones que buscaban embaucar al pueblo, haciéndole creer que lo realizado es una obra maestra, pero que en el fondo es un bluff.

Sí, porque en estos cuatro años se han vendido ilusiones como la educación superior universal gratis; como que íbamos a crecer al 5%, y sólo ha sido un mísero 1,8%; como que el Sename iba a cambiar completamente después de la escandalosa muerte de Lissette Villa, pero —hasta el día de hoy— los proyectos de ley sobre la institución siguen durmiendo en el Congreso con urgencia simple, es decir, cero urgencia.

Este gobierno ha jugado con las palabras justicia e igualdad; cuando 25 mil chilenos murieron el año pasado esperando entrar a un hospital; o cuando ha colocado a su gente en los servicios públicos para succionar la sangre del Estado: 83% de los empleos asalariados creados en los últimos doce meses corresponden al aparato estatal. Así, el número de trabajadores del sector público alcanzó un total de 961.060 cupos (¡casi un millón!).

Igualdad, ¿dónde estás?, no te encuentro. Mas cuando —supimos recientemente— una niña del Sename, Daniela Vargas, murió de un infarto esperando un trasplante de corazón; pero claro, cuando otra niña quería hacerse un aborto y no estaban las condiciones técnicas para realizárselo en el sur del país, fue traída rápida y estatalmente a Santiago, por vía aérea y acompañada por enfermeras. Ya en la capital pudo ser atendida en el Hospital San José, donde se practicó el aborto. Qué premura en el segundo caso, qué desidia en el primero.

Aquí volvemos a Cicerón: “Ningún hombre debería tratar de obtener beneficio a costa de la ignorancia de otra persona”. Saque sus conclusiones, lector.

Qué hablar de la Reforma Tributaria y Laboral. Buenas intenciones, pero que por apurarse, en este afán de cambiar paradigmas, resultaron ser una especie de Frankenstein que alguien tendrá que matar. “Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha”, decía el político romano. Lástima que Michelle Bachelet no haya tenido a un Cicerón en Palacio; quizás así no tendría ahora tan mala evaluación ciudadana, de 23%, según la última encuesta del Centro de Estudios Públicos.

Así como lo anterior, hay cientos de ejemplos, que me confunden cuando Michelle Bachelet habla de su legado. Recurro a la Real Academia Española, a ver si me aclara un poco el asunto: “Aquello que se deja o transmite a los sucesores, sea cosa material o inmaterial”.

Inmediatamente se me viene a la mente el término de la Nueva Mayoría, el elevado protagonismo de los comunistas en el poder, la agonía de la Democracia Cristiana, el aumento de opositores, la escasa justicia e igualdad prometida, crecimiento casi nulo, reformas hechas a la rápida, etc. Y aquí de nuevo se aparece Cicerón: “Humano es errar; pero sólo los estúpidos perseveran en el error”. Cada uno verá si le hace sentido esta frase.

 

Rosario Moreno C., periodista y licenciada en Historia UC

 

 

FOTO: CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO