El Banco Central se encuentra atravesando una noche fría de invierno. La situación económica le envía señales para reducir la tasa de interés y, al mismo tiempo, para subirla.
Publicado el 16.04.2016
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¿Quién no ha vivido una noche fría de invierno con frazada corta? Honestamente, son horribles. Se intenta dormir, pero el frío en los pies nos hace despertar. Entonces, nos tapamos los pies y luego nos despierta el frío en el cuello. Pues bien, el Banco Central se encuentra atravesando una noche fría de invierno. La situación económica le envía señales para reducir la tasa de interés y, al mismo tiempo, para subirla.

Por esta razón, era esperable la cautela llevada a cabo en la última reunión del consejo del Banco Central, optando por mantener su Tasa de Política Monetaria (TPM) en 3,5% por cuarto mes consecutivo. Además, en el último Informe de Política Monetaria (IPoM) realizado a finales de marzo, el Banco Central realizó un fuerte ajuste de 75 puntos base en las expectativas de crecimiento para el 2016. Este es el mayor ajuste observado desde la crisis Subprime en mayo del 2009. Así, se pasó de un rango de 2% y 3% a uno de 1,25% y 2,25%. Esto confirma el mal momento que atraviesa la situación chilena. Cuando la economía se estanca, una de las maneras de reactivarla es reducir la tasa de política monetaria. Al reducirla, es mayor el capital que se destina al consumo y la inversión, fortaleciendo la economía.

A la vez, se recibe una señal contraria. La elevada inflación de 4,5% anual genera el efecto contrario. Cuanto más alto el nivel de precios, mayores son los incentivos por parte del Banco Central para incrementar la tasa de interés. Esta es la “frazada corta” a la que se enfrenta la entidad bancaria. Por un lado, el estancamiento de la economía tienta a reducir la tasa de interés, mientras que por el otro, la elevada inflación incentiva a un alza de la misma, ya que escapa al rango meta de 2% a 4%.

De todos modos hay buenas noticias. El invierno podría ser más corto de lo que pensábamos. Esto porque las estimaciones de la inflación son a la baja para finales de este año ubicándola en torno al 3,6% anual. Para diciembre del 2016, el IPC podría estar dentro del rango meta objetivo del Banco Central. En este sentido es buena la prudencia que está mostrando la entidad con su política monetaria. El primer paso para resolver un problema es reconocerlo. Sin embargo, no sólo alcanzará con sobrevivir al invierno y aplicar una adecuada política monetaria. Los líderes políticos también deben aportar su cuota, enviando señales claras para fomentar la inversión y reactivar la economía.

 

Iván Cachanosky, investigador económico de la FPP.

 

 

FOTO: JORGE FUICA/AGENCIAUNO