No solo Occidente, sino todo el mundo necesitan involucrarse en el combate al Estado Islámico, porque la comunidad internacional no puede permitir que haya un atentado más perpetrado en su nombre. No puede haber otro ataque como el que ha enlutado a Francia y a todo el mundo.
Publicado el 14.11.2015
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La noche de horror que acaba de vivir París representa, sin duda, un punto de quiebre en la historia de atentados terroristas cometidos en Francia. Y se suma a otros trágicos episodios ocurridos en Europa, como los ataques en Madrid (2004) y Londres (2005) a manos de grupos simpatizantes de Al Qaeda.

El Estado Islámico (EI) no demoró en reivindicar la autoría del atentado, lo cual también fue confirmado por el gobierno que encabeza el Presidente François Hollande. Y que ya adelantó que la respuesta gala será “implacable”, lo cual recibió el respaldo de otros países.

¿Pero cuál debiera ser la estrategia contra el EI?

Es un hecho que Occidente subestimó la aparición del EI, a mediados del año pasado, cuando autoproclamó su “califato” en las zonas que hasta hoy controla en Siria e Irak. Las fuerzas militares iraquíes han sido incapaces de hacerles frente, mientras la guerra civil siria permite el terreno propicio para que el EI se fortalezca. En ese sentido, los kurdos han sido los principales responsables de combatir a esta milicia yihadista que intenta operar como una especie de EstadoNación no reconocido.

La ofensiva de bombardeos aéreos liderada por Estados Unidos aún no logra los objetivos que busca, en gran medida, porque acabar con el Estado Islámico requiere más que ataques desde gran altura. La ausencia de tropas en terreno limita la eficiencia de esta y cualquier operación en términos de su duración y los blancos alcanzados. Pero está claro que ni Estados Unidos ni sus aliados pretenden desplegar sus soldados. No a la luz de lo que fueron las invasiones a Afganistán y a Irak, que tuvieron un altísimo costo en dinero, muertos, heridos y sobre todo, impopularidad. Algo a lo que el EI está apostando con fuerza.

Paralelamente, el nacimiento del Estado Islámico no solo inició un “efecto imitación” a manos de grupos simpatizantes en otros países de Medio Oriente y el norte de África, lo que demuestra su eficiencia para generar “franquicias” más allá de sus fronteras. También produjo un inesperado flujo de voluntarios desde Occidente hacia los territorios del EI, con el objetivo de engrosar sus filas. Se calcula que hasta la fecha suman unos 3.300, de los cuales solo Francia ha aportado cerca de 2.000. Y de ellos, entre 200 y 300 lograron regresar a territorio francés.

Prevenir que más voluntarios viajen a los territorios del EI en Siria o Irak, así como evitar que regresen a sus países de origen, también es parte de lo que debe ser una estrategia coordinada en contra del Estado Islámico. Y a lo que debieran sumarse todos los esfuerzos posibles por bloquear su activa presencia en redes sociales, donde este grupo yihadista mantiene numerosas cuentas en Facebook o Twitter que le permiten difundir su propaganda a través del mundo.

Asimismo, es imprescindible cortar el acceso a todo financiamiento que permita al EI seguir operando. Se sabe que aún recibe muchas donaciones desde diferentes países y que el contrabando de petróleo y la venta ilegal de piezas arqueológicas son importantes fuentes de ingreso. Sin dinero, difícilmente podrá seguir operando con la libertad que ha tenido hasta ahora.

 El EI ya se atribuyó la autoría del doble atentado con bombas ocurrido esta semana en Beirut y que dejó más de 40 muertos, así como del estallido de un avión ruso que volaba sobre la península del Sinaí a comienzos de este mes, causando la muerte a más de 200 personas. Y ahora suma este aterrador ataque en París.

No sólo Occidente, sino todo el mundo necesitan involucrarse en el combate al Estado Islámico, porque la comunidad internacional no puede permitir que haya un atentado más perpetrado en su nombre. No puede haber otro ataque como el que ha enlutado a Francia y a todo el mundo.

Alberto Rojas M., Director del Observatorio de Asuntos Internacionales Facultad de Comunicaciones y Humanidades Universidad Finis Terrae.

 

FOTO: BBC.COM