La reacción de la autoridad política y legislativa debe ser inmediata. Los tiempos y recursos se están malgastando y con una priorización irracional.
Publicado el 14.02.2016
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Chile posee bellezas naturales de clase mundial. El turismo podría constituirse, sin lugar a dudas, en la primera fuente de ingresos para nuestra economía. Nuestra diversidad de paisajes, nuestro clima variado y favorable, nuestra abundancia de lagos y ríos cristalinos, nuestras lindas montañas y volcanes, la ausencia de epidemias contagiosas y de animales peligrosos, son algunos de las cientos de oportunidades que podemos ofrecer a los millones de turistas que viajan por el mundo.

No obstante, no hay cultura turística en nuestras autoridades y en nuestros compatriotas. Nuestro norte, único en el mundo, y nuestra Patagonia están prácticamente abandonados en materia turística. Nuestros parques nacionales son controlados por pocos y mal entrenados funcionarios, que no están a la altura de lo que nuestras bellezas naturales se merecen. Los incendios forestales son pan de cada día, sin recursos para combatirlos, ni presupuestos adecuados de prevención.

En lo referente a la atención en restaurantes y hoteles, basta con cruzar a Argentina y ver la diferencia. Esto, a pesar de la decadencia transandina de los últimos decenios. En Chile, muy pocos, por no decir nadie, habla inglés, y poco se sabe de la historia y geografía de nuestro propio país. La Corporación Nacional Forestal (CONAF), dependiente del Ministerio de Agricultura, tiene una variedad de funciones, las que cumple “en la medida de sus posibilidades”. Lo concreto es que no es posible que una misma repartición se ocupe de aprobar planes de manejo forestal y velar por su cumplimiento, combatir y prevenir incendios forestales y tener bajo su cuidado los parques nacionales. El territorio que ocupan nuestros parques nacionales es extenso y requiere de cuidados muy superiores a los que hoy reciben.

¿Qué puede saber la CONAF de conservación de aves y animales inmersos en los parques nacionales? ¿Cuál es la política futura tras el evidente cambio climático? ¿Cómo se administrará el manejo de los glaciares? ¿Cómo asumirá el Estado la donación de los predios de la Fundación Tompkins? ¿Cuenta la CONAF con personal idóneo, bien remunerado y preparado para resolver los desafíos inmediatos y futuros?

Creo que la respuesta es no. Los parques nacionales constituyen el epicentro del futuro turístico de Chile. Viajar por nuestro país con un mínimo sentido de la observación, nos permite concluir indiscutiblemente que, en la mayoría de las comunas de Chile, las autoridades comunales no tienen la más mínima idea de cómo se hace turismo de verdad y cómo debe preparar a sus localidades para ello.

La reacción de la autoridad política y legislativa debe ser inmediata. Los tiempos y recursos se están malgastando y con una priorización irracional. Fui testigo, hace unos días, en el cruce de la barcaza en el Fiordo Mitchell, entre Cochrane y Villa O’Higgins, de cómo funcionarios del Ministerio de OO.PP. y de Transportes hacían un inventario en la Barcaza Padre Ronchi, pues aparentemente se traspasaría la tuición del contrato de transporte de uno a otro ministerio. Lo notable fue observar cómo contaban las tazas de café de la cafetería a bordo, en circunstancias en que dicho servicio no estaba disponible para los pasajeros. Varios funcionarios, buenos vehículos y tiempo escaso y más necesario para otras funciones. Cómo hacer para que nuestras autoridades “despierten” y se ocupen de lo relevante.

Hay territorios importantes en Chile que pertenecen a Bienes Nacionales y que están ocupados ilegalmente, otros abandonados y otros en espera de adjudicación. Es imperativo que los parques nacionales sean administrados con mejores recursos humanos y se le asignen presupuestos relevantes. Una fuente, podría ser los dineros que se pagan a exonerados falsos o los que se ocuparán para los “diálogos ciudadanos”, cuyo grado de urgencia es irrelevante para la mayoría de los chilenos. También es urgente que a nuestros niños se les enseñe más y mejor de los parques nacionales, de sus árboles, del riesgo de los incendios y de cómo debe cada persona aportar a su cuidado.

Encerradas en Santiago, muchas de nuestras autoridades se pasan el día figurando y no “hacen la pega”. El cuidado y el respeto por el medio que nos rodea es clave y de primera importancia. Los parques nacionales actuales y los que pronto se incorporarán, requieren de urgente trámite para su mejor conservación.

 

Andrés Montero J., Ingeniero Comercial U. de Chile, M.A. The Fletcher School of Law and Diplomacy.

 

 

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO