Para influir en la Nueva Mayoría la DC necesitaría una candidata presidencial y no la va a tener. Caminan en fila tras los hipnóticos acordes de una flauta que los lleva a la primaria que perderán sin pena ni gloria, para luego sumarse al programa presidencial de Guillier, que ya se está escribiendo en algún lugar que ellos no conocen y nunca conocerán.
Publicado el 06.03.2017
Comparte:

Un cuento clásico de los hermanos Grimm relata la historia de un pueblo medieval que, azotado por una plaga de ratones, fue ayudado por un flautista, quien se comprometió a resolver el problema a cambio de un premio. Acordado el pacto, el flautista comenzó a tocar y todos los ratones, saliendo de sus madrigueras, lo siguieron hipnotizados por la música hasta adentrarse en un río, donde todos se ahogaron. El pueblo no cumplió su parte del contrato, por lo que el flautista volvió luego de un tiempo y tocó nuevamente su flauta, pero esta vez fueron los niños del pueblo quienes lo siguieron y no los devolvió a sus padres hasta que le hubieron cumplido el pago adeudado.

La historia encierra varias metáforas y enseñanzas –algunas bastante discutibles-, la primera de las cuales es que las palabras dulces y placenteras pueden conducirnos a resultados inesperados, muchas veces todo lo contrario de lo que esperan quienes las escuchan.

Algo así, me parece, ocurre con la candidatura presidencial de la senadora Carolina Goic. Los militantes y simpatizantes democratacristianos están entusiasmados con ella, porque tienen una candidata competitiva, con carisma, capaz y que los puede representar más que dignamente entre los partidos de la Nueva Mayoría. Sin embargo, ella ha dicho reiteradamente que quiere ser candidata en la primaria y no en la primera vuelta, porque está comprometida con el proyecto político de la centroizquierda y, por ende, con el pacto que lo encarna.

Tras un discurso encendido, de competencia, de colocar las posiciones socialcristianas de igual a igual, para tener verdadera influencia, van los democratacristianos siguiendo a su candidata. El problema es que van tras su propio –en este caso propia- flautista de Hamelin, que los lleva hacia el río en que se disolverán una vez más, y cada vez más, en las aguas de la irrelevancia.

Nadie que siga la política con un mínimo de atención puede dejar de advertir que la senadora Goic es candidata para que la DC no tenga candidata. Sí, suena contradictorio, pero la verdad es que la única candidata real, con voluntad de competir en serio, o sea de competir en primera vuelta, con las ideas del socialcristianismo, de centro y consistentes con su historia, es Mariana Aylwin.

Ella reúne los dos requisitos fundamentales de una candidatura presidencial de la DC en el actual cuadro político: ir a primera vuelta y generar las condiciones para exigir la conformación de un pacto de gobierno sin el PC. Es bastante claro que, al llegar a la segunda vuelta, la DC estaría en posición de poder exigir a sus ex socios que opten entre pactar con un partido o con el otro.

Ahí la DC volvería a tener “el sartén por el mango”, después de veinte años, porque ellos serían la única opción de poder ganar, porque con ellos fuera y con el PC adentro la derrota del PS/PPD/PRSD estaría sellada.

Pero para que todo eso ocurriera la DC necesitaría una candidata presidencial y no la va a tener. Caminan en fila tras los hipnóticos acordes de una flauta que los lleva a la primaria que perderán sin pena ni gloria, para luego sumarse al programa presidencial de Guillier, que ya se está escribiendo en algún lugar que ellos no conocen y nunca conocerán. 

 

Gonzalo Cordero, #ForoLíbero

 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

 

Ingresa tu correo para recibir la columna de Gonzalo Cordero