Ha sido el ciudadano de a pie el que ha querido crear, idolatrar, y buscar sentarse al lado del “poderoso”; porque estar cerca del poder atrae, y da status. Entonces, esas vacas sagradas no se crearon solas. También ayudamos a crearlas como sociedad; ergo, tenemos cuota de responsabilidad…No debemos endiosar a nadie más, porque el ser humano es imperfecto, y como tal, se equivoca.
Publicado el 08.05.2016
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He tenido la suerte de gozar un par de largas conversaciones con el antipoeta y premio Cervantes, Nicanor Parra. Sin duda, él, además de genio, ha sido un profeta. En 1969 en su “Manifiesto” se atrevió a bajar a los poetas del Olimpo. Así de fuerte. Esa casta que se creía superior; de un plumazo, y sin aviso, fue lanzada al mundo de los mortales. Produjo un terremoto en el mundo de la cultura, y hoy, mirando el mar, a sus 101 años, sabe que creó un cisma y ya nada fue igual.

Hoy, no sólo los poetas han sido bajados del Olimpo; sino que todos los que antaño formaban parte del grupo de los “poderosos e intocables”: Los políticos, La Iglesia Católica, los grandes empresarios, las FF.AA… ¡hasta el fútbol!

Todas instituciones que hasta hace pocos años se las trataba con reverencia y se destacaba de ellas, sólo lo positivo. Vaya alguien a atreverse –en esos tiempos- a cuestionar la ética, o dobles discursos de esta gente. Le caían las penas del infierno. Se transformaba en paria.

¿Qué pasó entonces? ¿Cuándo se produjo el quiebre? ¿Por qué nos atrevimos a cuestionar a las vacas sagradas? No es fácil la respuesta y debe haber cientos, pero sin duda, mucho tiene que ver que las elites se relajaron y comenzaron a actuar como si fueran vacas sagradas. Y al relajarse fue más fácil que mostraran la hilacha; se les ensanchó la manga. Tal cual.

Y este relajo calzó con la viralización de las redes sociales. Las cuales, sin duda, han cumplido un rol fundamental: la gente de a pie comenzó a atreverse a denunciar, criticar, exigir explicaciones, y se transformó –en este punto- en aliado de los medios de comunicación. En consecuencia, se comenzaron a destapar verdades dolorosas; nuestros pilares comenzaron a tambalear…, y ya no creemos nada, todo lo cuestionamos. Hoy partimos desde la duda al leer la prensa. Nos fuimos al otro extremo: a culpar a la vaca sagrada anticipadamente, sin esperar qué diga la justicia. Es que la rabia acumulada, era mucha, y por años acumulada.

Pero el fondo del asunto es otro. ¿Por qué existen las vacas sagradas que hoy están siendo cuestionadas? En gran medida los responsables somos nosotros mismos, los corrientes.

Ha sido el ciudadano de a pie el que ha querido crear, idolatrar, y buscar sentarse al lado del “poderoso”; porque estar cerca del poder atrae, y da status. Entonces, esas vacas sagradas no se crearon solas. También ayudamos a crearlas como sociedad; ergo, tenemos cuota de responsabilidad. En una imagen: para que al artista le vaya bien, tiene que tener público que aplauda. Aplaudimos por mucho tiempo.

¿Y qué va a pasar ahora? La pregunta del millón. El ideal, sin duda, es recomponer las confianzas, pero ello no se puede lograr comprándola en un quiosco, ni forzándola. Es como cuando se quema un bosque milenario… hay que ralear la tierra, sembrar árboles nobles, regarlos; y lo más importante, tener paciencia. Si se llevan a cabo las etapas necesarias, bien hechas y en orden, habrá frutos a su debido tiempo.

Otro punto que ayudaría: es necesario un nuevo contrato social tácito en el que no volvamos a caer en la tentación de endiosar a la gente: El ser humano es imperfecto. Se equivoca. Está lleno de luces y sombras, ángeles y demonios. Por lo cual no hay que subirlo a pedestales ni Olimpos. Hay que felicitar cuando haya que hacerlo, pero criticar y fiscalizar también cuando corresponda.

Y la Presidente Michelle Bachelet sabe de esto. Ella estaba en el Olimpo. Pertenecía al grupo de las vacas sagradas. Tanto, que dejó su primer periodo -en 2010- con un 84% de aprobación (Adimark), siendo esta cifra la más alta registrada por un Jefe de Estado en el país al momento de dejar el cargo.

Hoy, en su segundo mandato, la medición de abril (Adimark) le da un 29% de apoyo, y un 65% de rechazo (ninguna sorpresa). Por lo anterior no deben sorprender las declaraciones que hizo la Mandataria estos días en Punta Arenas, a raíz de las acusaciones de supuesto enriquecimiento ilícito del ex Comandante en Jefe del Ejército, Juan Miguel Fuente-Alba. En la ocasión dijo “yo no me pronuncio sobre ese caso en particular, porque está en manos de la justicia (…) Nadie, ni los chilenos ni nadie son ángeles, por lo tanto los seres humanos pueden incurrir en conductas inapropiadas, hay muchos que no lo hacen jamás y hay otros que lo han hecho”.

Ese fue el tono de la declaración. Todo ha cambiado. ¿El fin de las vacas sagradas? Para allá vamos, y creo que es positivo y realista: el ser humano es imperfecto, y como tal se equivoca. No endiosemos a nadie más. Está en los ciudadanos de a pie, el no volver a caer y crear nuevas vacas sagradas ni dioses del Olimpo.

 

Rosario Moreno C., Periodista y Licenciada en Historia UC.
FOTO:PABLO ROJAS MADARIAGA/AGENCIAUNO