Nuestro sistema público de salud está en el filo y sometido a gran presión todos los días; las listas de espera, la falta de profesionales y de tecnología adecuada, ahogan la calidad de vida de millones de compatriotas. Sería una tremenda irresponsabilidad que el Estado, preocupado del bienestar de sus ciudadanos, elimine a 277 médicos extranjeros que están habilitados para trabajar en el sistema privado.
Publicado el 30.01.2017
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Los devastadores incendios forestales han puesto de nuevo en el centro de la agenda los desafíos que enfrentan los municipios en materia de recursos y ayuda del Estado. Pero esta terrible emergencia no debe hacernos olvidar otros problemas que a la larga pueden tener efectos aun más costosos que las llamas.

Con mucha angustia hemos visto estas últimas semanas los resultados del Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina (EUNACOM), el cual dictaminó que 277 médicos deben abandonar el sistema público de salud, precisamente el más frágil, crítico y quebradizo, comparado con el privado.

Para comprender la prueba del EUNACOM, es importante señalar que este examen fue concebido para medir conocimientos entregados por Universidades Chilenas. El problema es que este examen no responde a la calidad o la formación de médicos instruidos fuera de nuestras fronteras, y no dice si a estos los hace hábiles o no para ejercer su profesión. El examen fue votado en 2008 por nuestros parlamentarios, muchos de los cuales poco entienden de la cotidianeidad que es atenderse con médicos cubanos, colombianos, ecuatorianos o venezolanos, pues es mucho más difícil encontrar a estos profesionales en los servicios privados, donde nuestros parlamentarios son ávidos clientes.

Puedo dar fe no sólo del profesionalismo, sino también de la amabilidad y buena voluntad, de los médicos extranjeros para con nuestra gente. ¿Acaso cualquier profesional que se desempeña en un área específica, recuerda con claridad y frescura los conocimientos como tal vez un estudiante recién graduado si lo hace? ¿Acaso un abogado que lleva veinte años dedicándose al litigio en materia penal recordará con holgura sus conocimientos en el área del derecho minero? Tenemos médicos extranjeros que son permanentemente evaluados por nuestros centros de salud públicos, y más aun, por nuestros vecinos y pacientes que concurren a ellos. Entonces, ¿es el EUNACOM la vara única con que deben ser juzgados?

Hoy nuestro sistema público de salud está en el filo y sometido a gran presión todos los días; las listas de espera, la falta de profesionales y de tecnología adecuada, ahogan la calidad de vida de millones de compatriotas que llegan ahí con la intención de ser sanados. Sería una tremenda irresponsabilidad que el Estado, preocupado del bienestar de sus ciudadanos, elimine a 277 médicos que están habilitados para trabajar en el sistema privado (en teoría más exigente en su calidad).

Es perentorio difundir el dictamen de la Contraloría General de la República, con fecha 16 de noviembre de 2016, el cual señala que: “Ante la escasez de médicos, se debe priorizar la servicialidad y el interés superior de acceder a la atención en salud. Por tanto es posible contratar por un período determinado a médicos que no hayan rendido o aprobado el EUNACOM, lo que levanta el principal escollo a nuestro planteo de una misión de profesionales provenientes del extranjero, con el fin de reducir drásticamente las listas de espera, mientras la formación de profesionales en nuestro país sea suficiente para cubrir la demanda en el sistema público”.

Es triste ver cómo una paradoja puede ser decisiva en la calidad de vida de las personas, más aun con su vida misma. Supuestamente el 14 de febrero, el día que nos recuerda a San Valentín y el amor, estos 277 médicos deberán abandonar consultorios y/o hospitales públicos, dejando atrás a esos miles de pacientes que necesitan una atención digna y, sobre todo, con urgencia, ahondando más aún las dificultades ya existentes.

Siempre se nos dice que los municipios son la primera puerta de entrada de los ciudadanos al Estado, pero resulta que una vez más nada se nos consultó ni se nos tomó en cuenta a la hora de implementar esta ley tan poco justa y discriminatoria.

El EUNACOM nos recuerda otra vez que, pese a que la ley y la Constitución nos dice que somos todos iguales bajo el alero del Estado, en la práctica siguen ocurriendo mezquindades que nos gustaría erradicar de una vez y para siempre.

 

Felipe Delpín, alcalde de La Granja, presidente de la Comisión de Salud Asociación Chilena de Municipalidades

 

 

FOTO: RAUL LORCA/AGENCIAUNO