A pesar del esfuerzo que pueda hacer el Banco Central, el crecimiento económico de Chile no cambiará mucho. El objetivo de recortar la TPM es provocar que la inflación de mediano plazo vuelva al 3%. Esta es la meta del Banco Central. Su efecto sobre el crecimiento es limitado, algo que señaló muy claramente Ben Bernanke: “La política monetaria no puede hacer mucho sobre el crecimiento de largo plazo".
Publicado el 22.01.2017
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No hay plazo que no se cumpla. El Banco Central anunció en reiteradas ocasiones que bajaría su tasa de política monetaria. Primero fue en la reunión de diciembre, con un cambio de sesgo que sugería una mayor expansividad, y luego lo corroboró en el último Informe de Política Monetaria de 2016, proyectando un par recortes en el corto plazo. Después de un año dejando su tasa inalterada, el Central decidió darle algo de impulso a la economía chilena, bajando este jueves en 25 puntos base su tasa de política monetaria (TPM).

Al día siguiente nada cambió: los trabajadores estaban ansiosos por terminar la semana, y a pesar de que este recorte en tasa provoca una disminución en el costo de pedir crédito, no se observó una corrida de gente a buscar préstamos a los bancos, ni un aumento en sus compras. Aún más, las tasas soberanas de Chile subieron en el margen.

A pesar del esfuerzo que pueda hacer el Banco Central, el crecimiento económico de Chile no cambiará mucho. El objetivo de recortar la TPM es provocar que la inflación de mediano plazo vuelva al 3%. Esta es la meta del Banco Central. Su efecto sobre el crecimiento es limitado, algo que señaló muy claramente Ben Bernanke, ex presidente de la Reserva Federal, ante el Congreso de EE.UU.: “La política monetaria no puede hacer mucho sobre el crecimiento de largo plazo, todo lo que podemos intentar es tratar de suavizar los períodos en los que la economía está deprimida debido a la falta de demanda”.

Cierto es que una menor tasa de interés puede impulsar a la economía a través de una mayor inversión, esto es lo que Bernanke calificó como “intentar suavizar”. Pero hay un supuesto crucial dentro de ese impulso: que aumentará la inversión por la menor tasa de interés. En la coyuntura chilena actual existe un mix de elementos que llevan a que ese supuesto no se cumpla. Muchos de estos elementos también fueron publicados esta semana, pero pasaron desapercibidos entre el esperado recorte de la TPM y el discurso presidencial del viernes de Donald Trump.

Los datos de ahorro e inversión nacional presentados está semana echan por tierra las opciones de una gran recuperación en la inversión. El ahorro nacional sigue cayendo, lo cual entrega menores fondos para poder invertir. A falta de recursos dentro de Chile, es posible pedir fondos afuera, pero el Gobierno no puede pedir prestado en demasía, dada la tarjeta amarilla que le puso la agencia calificadora Fitch, y las empresas y hogares ya tienen un alto nivel de endeudamiento.

Esta semana también se publicó la encuesta de créditos bancarios, que muestra que la oferta crediticia sigue siendo restrictiva y la demanda sigue siendo débil. Por tanto, a pesar de que la tasa de interés baje, los bancos no se muestran muy dispuestos a entregar créditos y la gente tampoco quiere pedirlos. Para juntar más elementos, las expectativas empresariales no se han recuperado, cerrando en diciembre en un nivel más pesimista que un año atrás y también está semana se dio a conocer que el índice de incertidumbre económica (IEC) de Chile tuvo en 2016 su mayor valor en nueve años.

El Banco Central podría recortar su tasa de interés un par de veces más en los próximos meses, realizando su aporte para intentar reactivar la economía chilena. Estos movimientos sí ayudarán a una recuperación de la inflación, cumpliendo fielmente su meta, pero lamentablemente no llevarán a una recuperación de la actividad. No se puede esperar que crezca un frondoso árbol cuando la semilla se siembra sobre suelo infértil.

 

Andrés Osorio, economista Econsult