En conclusión, la primavera llegó también a la economía y, parafraseando a Neruda, “el problema es que las personas se enamoran de las flores, no de las raíces, entonces cuando llega el otoño, no saben qué hacer”.
Publicado el 15.10.2016
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Luego de conocido el 2,5% del Imacec de agosto, el ministro de Hacienda nos sorprendió con su alocución a los aires primaverales de la economía. Y la sorpresa es doble, tanto porque el ministro Rodrigo Valdés no suele ser tan elocuente respecto de sus pronósticos de crecimiento económico, entendible después de los constantes desaciertos de su antecesor, como porque llevamos demasiado tiempo en este proceso de desaceleración económica que sin más se ha transformado en el más prolongado de los últimos 40 años.

A pesar de que muchos le reconocen a Valdés un liderazgo y templanza que su antecesor no tuvo, ni en lo intelectual ni en lo emocional, creo que elegir la primavera es arriesgado, porque su significado, prima, de primer, y vera, de verde, es muy similar a los brotes verdes, y eso nos trae muchos malos recuerdos a los consumidores y empresarios chilenos. Sin embargo, soslayando el análisis etimológico de la palabra, creo que efectivamente la trayectoria de aceleración de la economía chilena han cambiado de dirección, que es una noticia muy anhelada y largamente esperada. Algunos se preguntarán cuál será el ritmo de aceleración del crecimiento y cuándo alcanzaremos el crecimiento potencial, que según el último informe de política monetaria (IPOM) del Banco Central llega a 3,2%, bastante alejado del 1,7% y 2,2% de expansión del producto para los años 2016 y 2017, respectivamente.

¿Qué explica este rebote? Parte importante se justifica por factores externos, relacionados a una estabilización en el crecimiento económico de China y una mejora en la percepción de otras economías emergentes importantes, como Rusia y Brasil. De hecho, los índices bursátiles en lo que va del 2016 de las economías desarrolladas exhiben resultados mediocres, mientras que los de los países emergentes resultan espectaculares debido al retorno de los capitales extranjeros a éstos. A mayor abundancia, el dólar se ha depreciado este año con respecto a las principales monedas de economías emergentes, algo que no ocurría desde el 2012. Cabe consignar que la ayuda externa no es tanta novedad ya que en el último IPOM el Central pronosticaba que el crecimiento de los principales socios comerciales de Chile se mantendría en el 2016 y 2017, a pesar de que reducía el crecimiento para Chile, por las razones internas que todos conocemos.

Entendiendo que una parte apreciable de los aires primaverales provienen del exterior, queda por dilucidar qué hará el Gobierno para aprovecharlo e imprimir una velocidad aun mayor al potencial de aceleración de la economía chilena. Y es aquí donde yace la principal razón de que alcanzar el crecimiento potencial (3,2%), parezca una tarea ardua y de difícil consecución, y que a lo menos hasta 2018 habría pocas esperanzas de lograrlo. La razón para ello, a pesar de que imprimirle más velocidad a la recuperación está en las manos del Gobierno (lo dice el Central en su último IPOM), es que lamentablemente, éste y muchos de sus ministros (dejo fuera a Valdés) tienen una agenda más “ocupada” en el asunto electoral que en el económico. Prueba de ello son la reforma laboral donde los intereses electorales de la ministra Ximena Rincón primaron hasta por sobre los de los mismos trabajadores, el presupuesto 2017 que expande el gasto (transferencias corrientes) pero contrae la inversión pública, clave esto último para el crecimiento económico, y otras reformas que podrían constituir el decálogo de lo que la ejecutiva máxima del FMI denominó como lo evitable para no caer en la nueva mediocridad.

En conclusión, la primavera llegó también a la economía y, parafraseando a Neruda, “el problema es que las personas se enamoran de las flores, no de las raíces, entonces cuando llega el otoño, no saben qué hacer”. El dilema de la Nueva Mayoría es que se ha enamorado de las consignas, o las flores, y no entiende que tanto consumidores como empresarios necesitan que el agua llegue a las raíces para que la floración sea potente, y ahora que estancó el crecimiento económico no sabe qué y cómo hacer para recuperarlo.

 

Manuel Bengolea, Estadístico PUC y MBA de Columbia, NY.

 

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO.