Ayer fue la educación, hoy las AFP y mañana serán las Isapres. Lamentablemente, hay que reconocerlo, en estos tres sectores no hubo anticipación a los problemas, sino que se ha ido reaccionando tardíamente.
Publicado el 06.08.2016
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Ayer, en 2011, los estudiantes salieron a la calle masivamente a protestar, exigiendo educación gratuita y de calidad, fin al lucro y la educación en manos del Estado. A pesar que en el país existía consciencia que la educación requería una profunda reforma, no se hizo a tiempo, sino que, ante las reiteradas protestas, el tema se puso en el centro del debate político, consiguiendo que se les ofreciera lo que pedían, siempre y cuando eligieran a la candidata Michelle Bachelet.

El resultado ya lo conocemos. Los colegios subvencionados no saben qué hacer, la gratuidad universal es una utopía que no se financia y de calidad nadie habla.

Hoy, les toca el turno a las pensiones. Nuevamente, producto de las manifestaciones callejeras en distintas ciudades del país contra el sistema AFP, el tema está en el centro de la agenda y ya se habla de una ley corta, de que el sistema no funciona, que hay que reformarlo y, para algunos, eliminarlo.

Y mañana serán las Isapres, no cabe duda, porque, al fin y al cabo, lo que se pretende por parte de los partidarios de la NM es destruir las bases del sistema económico que nos rige hace 30 años, para intentar volver a un sistema donde el Estado sea el rector de estos tres importantes sectores; educación, salud y pensiones.Esto pasa por no enfrentar los problemas a tiempo, anticipándose a los cambios en lugar de reaccionar malamente solo cuando se han prendido todas las alarmas de que se está ad portas de un conflicto mayor. Pasó en educación, está pasando con las pensiones y no nos extrañemos que después sigamos con la salud.

En el tema AFP, desde todos los sectores se reconoce hoy día que hay que reformarlo, porque cuando se crearon, la esperanza de vida era otra, con lo cual, el 10% de ahorro personal es insuficiente y porque junto a las lagunas existentes, se conforma una ecuación que impide cumplir con la promesa original. La pregunta entonces es, si se sabía que esto era así, ¿por qué desde las propias AFP no se anticiparon a mejorar el sistema, en lugar de esperar que el conflicto les estallara en la cara?

Y con las Isapres, que ya están en la mira, pasa algo similar. Ante los constantes reclamos, la respuesta no ha sido oportuna, y en estos momentos, la judicialización tiene en jaque al menos a dos entidades y no sería de extrañar que sea el próximo tema en la agenda de quienes quieren terminar con el sistema, proponiendo no + isapres, para salir masivamente a manifestarse a las calles con dicho slogan.

Estos tres casos tienen un fondo común; un cuestionamiento al sector privado. Lamentablemente, hay que reconocerlo, en estos tres sectores no hubo anticipación a los problemas, sino que se ha ido reaccionando tardíamente, cuando las presiones sociales hacen insostenible el silencio. Un mea culpa entonces es necesario, para evitar repetir los errores y no tener que lamentarse después por no haber actuado a tiempo. 

 

Jaime Jankelevich, consultor de empresas.

 

 

FOTO:YVO SALINAS/AGENCIAUNO