Ahora es evidente que frente a las oportunidades que ofrecen Perú y otros países como Argentina, Colombia y Brasil, nuestro país aparece como poco atractivo para las inversiones.
Publicado el 13.09.2016
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La elección de Pedro Pablo Kuczynski como Presidente del Perú fue acogida por la mayoría de los chilenos como una buena noticia. Su trayectoria profesional y política demuestran su vocación democrática y republicana. Asimismo, su resuelto apoyo al modelo de sociedad basado en la libertad y en la economía social de mercado, lejana de las propuestas populistas que campean en algunos países de la región, aseguran una continuación del modelo que ha permitido un desarrollo importante en el Perú.
La asunción al Gobierno por el Presidente Kuczynski reafirmó esta buena impresión, al nombrar un gabinete de gran nivel, con personalidades respetadas y expertos en sus materias. Ejemplo claro de esto fueron las designaciones en Torre Tagle (Ministerio de RREE), en donde se ha destacado a los funcionarios de carrera.

Esta percepción chilena ha provocado movimientos importantes, especialmente en los empresarios, quienes ya tienen significativas inversiones en Perú. Hace algunos días, encabezados por el Presidente de la Cámara de Comercio de Santiago, Peter Hill, un grupo de 35 emprendedores chilenos visitó Lima y sostuvieron un encuentro de alrededor de dos horas con el Presidente Kuczynski, quien se encontraba acompañado por el Primer Ministro, Fernando Zavala, el Ministro de RREE, Ricardo Luna, y el Ministro de Economía y Finanzas, Alfredo Thorme.

En esa reunión, el Presidente peruano anunció su viaje a Chile en noviembre a la asamblea de ENADE. Esto, unido a la permanente acción que realiza el Consejo empresarial Chileno-Peruano, presidido por Juan Eduardo Errazuriz, y a las actividades de las cámaras binacionales, especialmente a la peruana chilena dirigida por Juan Carlos Fisher, nos señala claramente que existe satisfacción entre los hombres de negocios por el rumbo que ha trazado el nuevo Gobierno, lo que es de capital trascendencia, debido a que ya existen en Perú inversiones chilenas por 16 mil millones de dólares, con más de 300 empresas chilenas radicadas en ese país, dedicadas principalmente a sectores retail, energía, industria, construcción, minería y agropecuario. Perú es hoy un importante receptor de inversiones chilenas, detrás de Brasil, con US$ 26 mil millones, Argentina con US$ 17 mil millones y Colombia, también con US$ 17 mil millones. Como dato interesante hay que señalar que la inversión chilena ha producido más de 100 mil empleos en Perú.

El programa de PPK fundamentalmente está dirigido a alcanzar un crecimiento del 4,5% del PIB por cinco años, estimular las inversiones, formalizar la economía, estimular las actividades de las pymes, con una rebaja del IVA (igv) en un punto, y un mecanismo de incentivos como el sistema 10×10 que contempla una tasa impositiva de 10% por diez años para las empresas de menor tamaño.

Es decir, el mensaje es categórico en el sentido de optar por el crecimiento, con reglas claras en materia jurídica para seguir superando la pobreza y desigualdad. En este sentido hay que señalar que todos los últimos gobiernos peruanos, inclusive Ollanta Humala, mantuvieron este modelo y no cayeron en la tentación populista.

Esta política evidentemente estimulará a los chilenos a seguir invirtiendo  en Perú.

Es un hecho innegable que el modelo de desarrollo peruano ha tenido como referencia el iniciado hace décadas en Chile. Quienes hemos vivido largo tiempo en Perú sabemos esto. Chile era el ejemplo a seguir, como un país con reglas claras, seguridad jurídica y políticas pro crecimiento. Con índices positivos en todas las áreas, especialmente en materia de derrota de la pobreza y del desempleo. Inclusive en momentos delicados en la relación política, esta admiración por el proceso chileno nunca se afectó.

Hoy, desgraciadamente, esta realidad ha cambiado. Chile presenta un panorama de retroceso y desaceleración económica, políticas poco claras y reformas mal ejecutadas que lesionan la consistencia del modelo tan exitoso. Los índices y proyecciones de crecimiento son lamentables, como también los de desempleo y desarrollo social.

Es evidente que hay una diferencia sustantiva entre las realidades de Chile y Perú, lo que podría tener su efecto en las inversiones en cada país. Por esta razón, es fundamental un cambio en las señales políticas que da Chile. El afán refundacional deber ser superado para volver a las políticas pro crecimiento que dieron tan buenos resultados por décadas y por gobiernos de diferentes orientaciones. Es justo señalar que los empresarios con su trabajo y capitales fueron fundamentales en el crecimiento de Chile. Sin embargo, ahora es evidente que frente a las oportunidades que ofrecen Perú y otros países como Argentina, Colombia y Brasil, nuestro país aparece como poco atractivo para las inversiones. Esta es la cruda verdad.

Es urgente, como señalé, retomar el camino de la seguridad jurídica y restablecer las confianzas. Para esto, entre otras cosas, hay que activar nuestra acción en la Alianza del Pacífico, tan dejada de lado al inicio de este gobierno, y unirnos a los países que están optando por la modernidad en América del Sur. No hacerlo es un error gravísimo.

 

Fabio Vio Ugarte, Ex embajador de Chile en Perú.

 

 

 

FOTO:NICOLAS KLEIN/AGENCIAUNO.