Vietnam se perfila como el nuevo aliado de su antiguo enemigo. Eso es lo que se puede deducir luego que el Presidente Barack Obama ―en el marco de su gira por Asia― decidiera levantar las últimas trabas del embargo de armas que pesaba desde hace medio siglo sobre este país.
Publicado el 29.05.2016
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Durante décadas, hablar de Vietnam fue sinónimo del conflicto más importante que Estados Unidos libró en el sudeste asiático en tiempos de la Guerra Fría. El lugar en que esta superpotencia fue derrotada y obligada a retirarse, dejando a su entonces aliado, Vietnam del Sur, solo frente su poderoso vecino comunista del norte. De esa forma, el camino quedó libre para la caída de Saigón, en abril de 1975, y la unificación de ambos países en julio de 1976.

Pero ahora, 40 años después, Vietnam se perfila como el nuevo aliado de su antiguo enemigo. Eso es lo que se puede deducir luego que el Presidente Barack Obama ―en el marco de su gira por Asia― decidiera levantar las últimas trabas del embargo de armas que pesaba desde hace medio siglo sobre este país.

Esto marca el punto más alto de un acercamiento que comenzó en tiempos de Bill Clinton, quien en 1995 restableció las relaciones diplomáticas entre ambos países y que en 2000 se transformó en el primer Mandatario estadounidense en visitar Vietnam tras el término del conflicto.

Años después, Obama tomó el relevo y en julio de 2015 recibió en la Casa Blanca a Nguyen Phu Trong, líder del Partido Comunista de Vietnam. Y al mes siguiente, el secretario de Estado, John Kerry, concretó una visita oficial a este país. Un hecho que tuvo un significado más allá de lo diplomático, considerando que Kerry sirvió precisamente en Vietnam como un joven oficial durante la guerra.

Hoy, este país es visto como una pieza clave de las aspiraciones estadounidenses en Asia. No hay que olvidar que Obama apoyó que Vietnam se integrara al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) ―en el que también participa Chile―, una alianza que representa nada menos que el 40% del comercio mundial. Y que los lazos económicos entre Washington y Hanoi son una prioridad para ambos países, especialmente considerando que en solo dos décadas el comercio entre ellos pasó de US$ 451 millones a US$ 36.000 millones.

Pero desde la perspectiva de China, el TPP representa una iniciativa destinada a limitar su influencia económica regional y mundial. Además, es visto como una estrategia complementaria al llamado “Giro hacia el Pacífico” impulsado por Obama en 2012 y que busca agrupar el 60% de la Armada estadounidense en el Pacífico para 2020.

Y si bien durante décadas la relación entre Vietnam y China fue particularmente estrecha ―tanto en lo político como en lo económico y militar―, lo cierto es que eso ha ido cambiando y Estados Unidos está interesado en sacar provecho de eso.

China hoy sigue siendo el principal socio comercial de Vietnam, pero a través del TPP el gobierno estadounidense busca que este y otros países asiáticos reduzcan sus importaciones chinas en favor de productos estadounidenses.

A eso se suma que desde hace años Vietnam mantiene importantes disputas territoriales con China, como es el caso de las islas Paracel y las Spratly. Dos archipiélagos en los que Vietnam ―y otros países de la región― defiende sus derechos frente a una China que en los últimos años se ha convertido en un nuevo e importante actor naval.

Beijing ya cuenta con su primer portaaviones operativo, el “Liaoning”, y está construyendo un segundo. Además, ha buscado redefinir sus límites marítimos al construir islas artificiales capaces de albergar pistas de aterrizaje e incluso baterías de proyectiles.

Sin duda, el surgimiento de China como una potencial amenaza para ambos países será un factor que ayudará a superar las heridas del pasado, en favor de una relación nueva y estrecha. Un escenario que, con toda seguridad, jamás vislumbró el propio Ho Chi Minh.

 

Alberto Rojas M., Director Observatorio de Asuntos Internacionales, Facultad de Comunicaciones y Humanidades, Universidad Finis Terrae.