En el contexto actual, no debe ser fácil para los funcionarios encargados de redactar el discurso cubrir todas las áreas deficitarias de nuestro país: educación, salud, empleo, regionalización o crecimiento por nombrar algunas de las más problemáticas.
Publicado el 18.05.2016
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Como cada 21 de mayo, este sábado la Presidenta de la República concurrirá a presentar ante el Congreso Pleno el estado de la nación. Éste es el discurso político más importante y esperado del año, pues se expone en la voz del primer mandatario la situación actual del país y los principales lineamientos y políticas públicas que desarrollará el gobierno para los próximos años.

Como es lógico, el discurso representa en buena medida las principales problemáticas del momento que enfrenta un gobierno. En el contexto actual, no debe ser fácil para los funcionarios encargados de redactar el discurso cubrir todas las áreas deficitarias de nuestro país: educación, salud, empleo, regionalización o crecimiento por nombrar algunas de las más problemáticas. Tampoco es probable que el Ejecutivo decida proponer al país otra reforma estructural, considerando las lamentables consecuencias políticas, sociales y económicas que han generado las anunciadas en los últimos dos discursos, aunque este gobierno siempre puede darnos una sorpresa.

Pese a esto, existe cierto consenso dentro de la coalición gobernante en que el discurso debe tener pocos anuncios ideológicos y centrarse en una agenda a favor del crecimiento y del empleo, tal como señaló una nota de El Líbero esta semana.

Obviamente, el tema económico debe ser una de las prioridades. La Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central ha fijado el crecimiento económico del país para este año en 1,7% y ha reducido la proyección de crecimiento del próximo año a un 2,4%. Cifras que se encuentran por debajo incluso de las logradas en el primer mandato de la Presidenta Bachelet, que entre 2006 y 2009 promedió un crecimiento de 3,3%, distante del 5,3% del período 2010-2013 con Sebastián Piñera en el gobierno.

¿Qué significan estas cifras? Que por cada punto menos de crecimiento, el país deja de recaudar aproximadamente unos 600 millones de dólares. En otras palabras, de haber mantenido el crecimiento económico exhibido por el gobierno anterior, el Estado recaudaría aproximadamente unos 2.000 millones de dólares extras por año. Esto significa en los hechos que hoy hay menos recursos para destinar a educación, salud o vivienda. Otra consecuencia de estas cifras es el lamentable aumento del desempleo. Por ejemplo, cuando la Presidenta asumió el gobierno en marzo de 2014, el desempleo alcanzaba en Santiago un 6,3%, hoy esa cifra se eleva a un 9,4%. Al mismo tiempo, diversos indicadores estiman en más de 100 mil los empleos que se han dejado de crear en nuestro país.

Otro tema que no puede faltar es la educación. Los estudiantes secundarios y universitarios ya han comenzando a movilizarse como un mecanismo de presión de cara a este sábado y como parte de un petitorio más radical se encuentra tanto el cambio de la Constitución como una política de gratuidad universal. El gobierno tiene el deber de informar el número definitivo de alumnos que han sido beneficiados con el financiamiento estatal en materia universitaria y aclarar las numerosas dudas que su reforma de educación superior genera en los rectores universitarios. Al tiempo, después de dos años, sería valioso escuchar alguna idea para mejorar lo que pasa en la sala de clases de los cientos de establecimientos municipales, los que han sido postergados por reformas más urgentes para el oficialismo como las que limitaban la educación particular subvencionada.

Por último, un tema que no puede estar fuera del 21 de mayo es cuáles serán las propuestas concretas del gobierno para luchar contra la pobreza, más aún cuando se espera que la próxima encuesta CASEN dé cuenta de un alza de ella y que hoy alcanza a un 7,8% de la población. Con razón se les ha calificado a los pobres en nuestro país como “invisibles”, porque se encuentran fuera de las prioridades nacionales y la erradicación de la pobreza ha dejado de ser el objetivo primordial de nuestra política social.

Este 21 de mayo no será fácil. Sea cual sea el tema que la Presidenta considere primordial, varios quedarán fuera del mensaje y miles de chilenos se sentirán defraudados o abandonados. Este año pueden ser los estudiantes de la educación superior técnica que fueron excluidos injustamente de la gratuidad, algunos chilotes por el abandono de su región más allá de algunos “bonos” coyunturales o miles de santiaguinos –especialmente mujeres y jóvenes- que hoy tienen menos oportunidades laborales por la situación económica del país.

La única certeza es que después del penúltimo discurso de la Presidenta Bachelet será difícil que Chile recupere el ritmo de crecimiento económico y de progreso social que se ha perdido en este gobierno.

 

Julio Isamit, Coordinador General Republicanos.

 

 

FOTO:PABLO OVALLE ISASMENDI/AGENCIAUNO

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